Blog personal i polític de Manuel Cáceres
Entrades etiquetades amb Zapatero
Habemus vaga
8 jun
Ja ha arribat el dia tan esperat per alguns, ja tenim aquí la vaga. De moment és només una vaga del sector públic, encara no la tan anhelada vaga general, però que no pateixin, que la vaga general arribarà sí o sí, “más temprano que tarde”, que diria Salvador Allende.
I és que no ens podem estranyar de que funcionaris i demés treballadors públics convoquin una vaga, entra dins el que es podia esperar. Ja ho he dit altres vegades, de la mateixa manera que crec que la situació dels funcionaris no és igual que la de la resta del treballadors, i personalment penso que se’ls pot demanar aquest esforç, crec que no podem esperar que assumeixin una retallada de sou amb alegria. Que protestin, doncs, hi tenen dret, i jo el respecto.
Més costaria d’entendre, si en aquest país tinguéssim una dreta normal (i això aplica tant a Espanya com a Catalunya, que les dretes d’una i altra banda tenen més punts en comú del que volen fer creure), que es trobin a les files del PP i CiU els més enfervorits hooligans de la vaga. Però així és: els que a banda i banda de l’Ebre porten mesos demanan mesures, acusant a Zapatero de ser el culpable de la crisi mundial (crec que no llegeixen massa els diaris, més enllà dels de capçalera) i criticant el seu govern per la seva inacció (des del seu punt de vista), quan s’adopten aquestes mesures, en la línia del que han fet altres governs europeus, de tots colors, resulta que no hi estan d’acord. Ves per on. És a dir: pren mesures, però no aquestes. Retalla, però no aquí. I de pujar els impostos als rics, ni parlar-ne, és més, treu-los el de Successions, pobrets, que els nens volen l’herència de papà (així, paraula aguda) neta de pols i palla.
I criden a la vaga. Exigeixen, la vaga, gairebé. És igual que els que ho fan siguin empresaris, o gent que no ha fet una vaga en sa vida, la paraula coherència no es troba al seu diccionari. I critiquen, de cara o amb traïdoria, els sindicats, acusant-los de no enfrontar-se prou amb el govern per no perdre subvencions (com si això de les subvencions fos un invent d’ara, però aquí tot s’hi val). I s’erigeixen en els principals, gairebé els únics, defensors dels treballadors, davant la inacció dels sindicats venuts a l’or de ZP.“Y dos huevos duros”, que deia Grouxo Marx en Una nit a l’òpera.
Ja tremolo de pensar quina serà la propera. Sortiran al carrer al crit de: A les barricades!? Llençaran còctels Molotov? Cremaran autobusos? Aquí tot és possible. Sobre tot si no governen. Si governessin, potser farien como Angela Merkel, qui més enllà de reduir el sou dels funcionaris, reduirà el nombre de funcionaris directament.Tot depén de si han de representar un paper per entabanar el personal o poden mostrar-se com són.
Repartir el esfuerzo
19 may
El pasado día 12, el Presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero anunció un paquete de medidas con las que el Gobierno pretende ahorrar 15 mil millones de euros en dos años. Se ha escrito ya mucho sobre ellas, y más que se escribirá, pese a que algunas de ellas no se han concretado todavía plenamente.
No pretendo ahora justificar las medidas adoptadas. Algunas admiten poca crítica, como la reducción del gasto farmaceútico, y otras en cambio son fácilmente atacables, como la congelación de las pensiones, o la reducción de las retribuciones de los funcionarios. Y, no me importa decirlo claramente, no me gustan demasiado, aunque valoro positivamente que en uno y otro caso las rentas más bajas (sean pensiones mínimas, sean los sueldos de menor cuantía) no se vean afectados por ellas. Como ya comenté, y aunque es cierto que los funcionarios gozan de una estabilidad laboral que otros quisieran, y que la actuación sobre sus retribuciones para la contención del gasto no es una práctica novedosa ni en España ni en otros países (comparando el recorte aquí no es ni con mucho de los más importantes), no por ello debemos esperar que acepten tan contentos una rebaja salarial, como si fuera algo merecido. Se les está imponiendo un sacrificio (pequeño para algunos, mayor para otros), que puede ser justificado, no lo niego, pero al menos valorémoslo como tal.
El problema es que estamos en crisis, crisis de alcance mundial que, como es público y notorio, aunque algunos pretendan no enterarse, no ha sido causada por una mala gestión política, salvo en lo que respecta a haber permitido (y continuar permitiendo, que es más grave, si cabe) las malas prácticas de los operadores financieros, y que, como toda crisis, ha comportado una reducción de los ingresos tributarios (provocada por los menores beneficios de las empresas, menores sueldos, menor consumo), y un aumento de los gastos sociales (más prestaciones por desempleo, más ayudas sociales de todo tipo). El resultado de lo anterior es obvio: si ingresas menos, pero gastas más, aumenta el déficit (teniendo el descenso en los ingresos la mayor parte de la culpa).
Hétenos aquí por tanto con la ineludible misión de reducir el déficit. Entre las medidas adoptadas con tal finalidad, la más comentada de las anteriormente adoptadas por el Gobierno vino por la parte del aumento del ingreso (hubieron otras de contención del gasto que pasaron más desapercibidas), y fue la criticadísima y aun no en vigor subida del IVA, y ahora le ha tocado el turno a una drástica contención del ingreso.
No deja de ser curioso oir a los que, tras meses y meses de criticar una pretendida inacción del gobierno, resulta que ahora tampoco están de acuerdo con las medidas adoptadas (aunque no nos permiten saber cuales son las que ellos adoptarían) y se extrañan de que los sindicatos (a los que por otro lado sistemáticamente critican y pretenden deslegitimar) no llamen a los trabajadores a la revolución. Y a la cabeza de ellos, tenemos al Partido Popular, reconvertido en adalid de los desfavorecidos, para quien se lo quiera creer, como puse de manifiesto ayer.
En estas circunstancias, criticar es lo más fácil, proponer alternativas no lo es tanto. Alternativas válidas, quiero decir. Yo también sería partidario de no gastar ni un duro en la visita del Papa, pero no nos engañemos, con eso no solucionamos el déficit. Quizas no aportanto dinero ni a la Iglesia Católica (ni a ninguna otra, obviamente), ni vía IRPF ni vía subvención, sí conseguiríamos un ahorro apreciable, pero aquí tenemos un Concordato que nos obliga, y que dicho sea de paso quizás sería el momento de denunciar. Hacen falta propuestas serias y coherentes, con impacto apreciable sobre el gasto, más allá de los juegos de manos y de palabras.
Creo que debemos plantearnos seriamente la posibilidad de eliminar las ayudas universales, y ajustarlas a los niveles de renta. Es el momento de formularse ciertas pregunta: ¿Deben todos los pensionistas tener los medicamentos gratis? ¿Deben todas las familias cobrar las ayudas por nacimiento de hijo que se dan, por ejemplo, en Catalunya? ¿Deben todos los pensionistas tener abonos de transporte a un precio más barato? O, yéndome a un terreno más partciular ¿Deben estar exentos de pagar cuota colegial todos los abogados de una cierta edad y una cierta antigüedad, aunque sigan ejerciendo? Ahí lo dejo.
Y no perdamos de vista que, junto a la rebaja del gasto, también se puede reducir el déficit aumentando los ingresos, particularmente los ingresos tributarios. Una buena parte de este aumento debería salir de la lucha contra el fraude fiscal. A nadie se le oculta que los niveles de la economía sumergida en España son muy elevados, nadie se cree la cifra oficial de parados ni los ingresos declarados por algunos empresarios. Hay campo de actuación y debemos ponernos a ello, no sólo por los ingresos que puedan obtenerse, sino también por el elemento de justicia que representa que nadie quede al margen del sistema.
Pero podemos, y seguramente debemos, ir más allá. Como ya escribí hace algún tiempo, desde que yo recuerdo (y por mi trabajo tengo que estar al día del tema) los impuestos, al menos los más importantes, no han hecho más que bajar, con alguna pequeña corrección al alza en casos concretos. No sólo los ha bajado el PP cuando gobernaba, también los ha bajado el PSOE, en ambos casos con la ayuda incondicional de CiU, que a este carro se apunta siempre.
Y quizás ha llegado el momento de plantearnos si, más allá del IVA, no debemos tocar otros tributos. Deberíamos ser capaces de adoptar medidas tributarias que hagan que las personas que no se han visto afectadas por los recortes que al principio mencionaba también se sacrifiquen, aunque solo sea un poco. Si no, las demandas de sacrificio para algunos colectivos pueden ser difícilmente justificables. Conditio sine qua non es no perjudicar la recuperación económica, pero yo creo que es posible:
- Quizás podría reinstaurarse el Impuesto sobre el Patrimonio (bueno, técnicamente aun está vigente, aunque con una reducción del cien por cien), al menos para los patrimonios más altos.
- Quizás podría irse más allá en el aumento de la tributación del ahorro que ya incluye la ley del IRPF para 2010 (según la cual hasta 6.000 € el tipo es el 19% y a partir de ahí el 21%), de forma que rentas del ahorro más altas tributasen a un tipo superior (en estos momentos, además interesa estimular el consumo más que el ahorro, que es muy alto, a pesar de que los bajos tipos de intereses lo desincentivan bastante).
- Quizás podrían gravarse las plusvalías especulativas, que ahora tributan igual que las demás, independientemente de su período de generación.
- Quizás las Comunidades Autónomas que prácticamente han suprimido en algunos supuestos el Impuesto Sucesiones ,deberían reinstaurarlo, de forma que las grandes fortunas tributaran (un modelo podría ser la actual ley catalana, que deja sin tributación la gran mayoría de las herencias, gravando sólo las más elevadas -para mí va incluso un poco demasiado allá, aunque a CiU le parezca poco y siga propugnando la supresión del tributo-).
Es posible que estas propuestas razonables, o que su impacto recaudatorio no sea suficiente, no lo sé. Pero si no son éstas, debemos encontrar otras que consigan el objetivo indicado, que no es otro que conseguir que tod@s pongamos nuestro granito de arena en el objetivo común. Si no lo conseguimos, nuestra credibilidad está en entredicho.
Mentiras y poca memoria
18 may
Me resultó realmente patético oir el otro día en el programa de TVE 59 segundos al popular Esteban González Pons, en relación con las medidas de contención del gasto propuestas por el Presidente Rodríguez Zapatero (y a las que dedicaré una próxima entrada) referirse, con supuesta preocupación, a nuestros mayores, a las embarazadas, a los dependientes, a los trabajadores … como las pobres víctimas de los errores de Zapatero (un mantra que otros dirigentes de su partido también repiten sin cesar) sin ningún recato y sin dudar en mentir descaradamente, como cuando aseguró que fue una ley del PP en 1997 la que introdujo la garantía de revaloración de las pensiones. Se refería a la Ley 24/1997, que efectivamente recogía esa revalorización en su artículo 11, pero “olvidó” que la Ley 26/1985, doce años antes, ya recogía dicha revalorización en su artículo 4. Eso es, sencilla y llanamente, mentir, señor González Pons.
Es éste un buen momento para recordarles a los señores del PP que no parecían importarles tanto estos colectivos cuando gobernaban, que es cuando podrían haber hecho algo por ellos. Así, en el período 1996-2004, las pensiones mínimas de viudedad y de jubilación para mayores de 65 años subieron poco más de un 27%, mientras que el incremento de IPC entre diciembre de 1995 y diciembre de 2003 fue del 25,2% (puede calcularse con esta aplicación). O sea que los titulares de pensiones mínimas, que representan un 30% del total, y que son los más desfavorecidos, ganaron un suculento 2% de poder adquisitivo en los ocho gloriosos años de Aznar, sin crisis de por medio. ¡Cómo vamos a comparar eso con lo que ha hecho el torpe Zapatero! Pero si comparamos, veremos que en el período 2004-2010 las mismas pensiones han subido entre un 41,7 y un 49,6%, mientras que el IPC de diciembre 2003 a diciembre 2009 se ha incrementado en 17,1%, con un aumento de su poder adquisitivo de entre el 24 y el 32%. No es lo mismo.
Podríamos recordar también que el gobierno del PP congeló en 1996 el sueldo a los funcionarios (con una inflación muy superior a la actual), que el llamado cheque-bebé se aprobó en 2007 gobernando el PSOE, y tres cuartos de lo mismo con la ley de dependencia. Ni las pobres embarazadas ni los dependientes merecieron del PP cuando gobernó esa atención que dice prestarles ahora. Así que de lecciones de protección de los más desfavorecidos, el PP no nos puede dar ni una. Ni de contención del déficit tampoco, por cuando la Comunidad Valenciana y el Ayuntamiento de Madrid encabezan los respectivos ranquings de deuda de comunidades autónomas y municipios, con mención especial para el consistorio madrileño que concentra una cuarta parte de la deuda de todos los municipios. Ahora, eso sí, Gallardón es un alcalde cojonudo, según parece, y los demás son tontos por no hacer lo que él hace (manda …).
En fin, puedo aceptar, comprender y en algún caso incluso compartir las críticas que desde la izquierda se hacen a las medidas de contención del gasto propuestas, pero del PP … ¡Por favor, que no somos amnésicos!
Funcionaris
14 may
Els funcionaris estan aquest dies en el centre de l’actualitat política després que el passat dimecres José Luis Rodríguez Zapatero anunciés una retallada equivalent a una mitjana (més per uns, menys per uns altres) del 5% del seu sou. Hem pogut llegir i sentir moltes coses, i vull dir-hi la meva.
De funcionaris, com de totes les coses, hi ha de tot. Pel tema que ens interessa ara, podem dir que hi ha de bons i de dolents, de treballadors i de no treballadors, com en tots els col·lectius i com en totes les professions. Igual que jo sempre protesto quan sento dir que tots els polítics són iguals, fora injust acceptar que tots els funcionaris són iguals (de fet, no n’hi ha dues d’iguals, de persones). És cert que, des que jo tinc us de raó, he sentit parlar dels funcionaris per part d’algunes persones com el paradigma del gandul, del que vol treballar poc (ja sabeu que hi ha inombrables acudits sobre el tema, no en reproduiré ara cap). Ignoro quin és l’origen d’aquesta màcula en el seu bon nom, però és de suposar que de ben segur té l’origen en el comportament incorrecte d’alguns d’ells (jo, que per motius de feina els he tractat podria explicar més d’una història), acompanyat d’un nivell d’exigència més alt per part del ciutadania, per allò que són servidors públics (i en això s’assemblen als polítics). El cas és que, per la causa que sigui, els funcionaris són aquí una mica com els advocats als Estats Units, una mena de bocs expiatoris.
Però és injust, i no hi estic d’acord. Hi ha funcionaris amb una gran vocació de servei que, precísament perquè treballen pel bé comú i no per una empresa privada, s’entreguen completament al seu treball, i donen de sí més del que seria exigible. En conec personalment casos, en diferents àmbits, per exemple en el de l’educació. Obviament, no tots els funcionaris són vocacionals, també hi ha qui només busca una feina fixa per no haver-se de preocupar del futur, però inclús entre aquests, la gran majoria fa la seva feina, que és del que es tracta. I també, està clar, hi ha una minoria que intenta escaquejar-se sempre que pot, i que pot ser per les característiques de l’Administració pública ho té més fàcil. Igual que acostuma a ser més fàcil fer-ho en una empresa gran que en una de petita (el que no vol dir que no hi hagi qui ho intenti, perquè si comencéssim a parlar dels treballadors-no funcionaris, tampoc no acabaríem).
El que sí que potser un dia ens hauríem de plantejar és si tots els càrrecs que avui dia ocupen funcionaris, han de ser ocupats per funcionaris (compte, a l’Administració hi ha personal laboral, i a més moltes administracions creen societats privades per a desenvolupar activitats concretes, i els seus treballadors no són funcionaris). L’especial estatut jurídic del funcionari (subjecte al Dret Administratiu i no al Dret Laboral), i una de les seves notes més característiques, la inamobilitat, neix com una garantia, per a evitar que qui guanyés unes eleccions fes fora als que hi havia per posar-hi els seus (el que s’anomenava spoil system), evitant que els funcionaris fossin d’un o un altre partit, sinó neutrals (tot el neutral que pot ser una persona, és clar), i accedissin al càrrec per mèrits en termes d’igualtat.
Però ha passat molt de temps, i coses com les que intentava evitar l’estatut funcionarial ja no serien possibles avui dia (el que no vol dir que visquem en el món feliç, que d’oposicions fetes a mida d’interins posats a dit que per aquest sol fet tenen tants mèrits que ningú els pot superar, en podríem parlar molt). I per això és lògic plantejar-se si certs llocs, sobre tot els de menys qualificació, però no només aquests, han de ser necessàriament ocupats per funcionaris. És un debat que no hauríem de defugir, perquè és cert que de vegades (depenent de les persones) l’estatut funcionarial es propens a abusos. Ho il·lustro amb una història (no és un acudit, m’ho van explicar com a cert):
Un dia em van explicar que per portar un sobre des de la seu de la Diputació de Barcelona (Can Serra, a la Rambla de Catalunya) a la Escola Industrial (carrer Comte d’Urgell), havien d’anar dues persones, un xofer i un ordenança. Perquè? Vaig preguntar, ja que ho trobava absurd. La resposta va ser: perquè dins les atribucions del xofer està conduir, però no portar sobres, i entre les de l’ordenança està portar sobres o paquets, però no conduir.
Igualment ens podríem plantejar si no fora convenient introduir entre el funcionariat sistemes que incentivessin la bona feina, i desincentivessin el passotisme. Aquests mecanismes s’estan introduint ja fa temps a l’empresa privada, i la funció pública no n’hauria de quedar al marge, perquè tot plegat a tot arreu parlem de persones que responen a estímuls i motivacions similars.
El cas és que tornat a la retallada del principi, no comparteixo la opinió de que es fa com una mena de càstig als funcionaris del tipus: ja que treballan poc, no cal que cobrin tant. No, el govern retalla el sou dels funcionaris perquè pot, senzillament. No dic que no pugui jugar l’argument de que, tot plegat, tenen la feina segura, i per tant en alguna cosa havien de notar la crisi, però crec que no és l’argument principal. L’argument principal és que la llei permet fer-ho, i per tant és quelcom a l’abast del govern. Però no d’aquest govern, de tots. Si bé no es van fer retallades, puc recordar ara que els funcionaris van patir una congelació salarial en 1996, i fins 2004 van perdre poder adquisitiu. Des de 2004 fins 2008 van mantenir poder adquisitiu, i el 2009 en van guanyar per la baixada de la inflació. Per tant, la retallada actual els deixarà en una situació semblant a la dels gloriosos anys de l’Aznarato, quan sense crisi ni res que ho justifiqués van perdre poder adquisitiu, val la pena no oblidar-ho.
Però això no és un fenòmen espanyol, abans que nosaltres han rebaixat sous dels funcionaris a Irlanda (15%) i a Grècia (16%), és a dir molt més que aquí. I dilluns mateix, Oriol Amat, Catedràtic d’Economia Financera de la UPF, en una entrevista dilluns passat al 3/24 proposava com primera mesura a prendre precísament la rebaixa del sou dels funcionaris. Ja es veu que aquí Zapatero no ha sigut original, en absolut.
En definitiva, que no es tracta de castigar els funcionaris per dolents, ans d’utilitzar un recurs en mans dels governs per a reduir la despesa. És comprensible que als funcionaris no els agradi, i és comprensible que els no funcionaris no ho vegin del tot malament. En aquesta vida tot és opinable.
La bolsa, la vida y los especuladores
5 feb
Soy consciente de que las últimas actuaciones, o mejor dicho presuntos proyectos, del gobierno presidido por Rodríguez Zapatero no son un alarde de coherencia, pero eso no implica que cualquier cosa que haga o diga tenga que ser una tontería sin sentido, como muchos parecen creer, o pretenden que creamos.
Por eso me resulta curioso que, cuando Zapatero apunta a los especuladores como responsables del desplome de la bolsa de los últimos días, sea criticado por ello (por ejemplo aquí) por personas que llevan meses efectuando y/o reproduciendo predicciones apocalípticas sobre la economía española. Porque, digo yo, la espantosa situación de la economía española que estas personas llevan tiempo describiendo, no ha impedido que nuestra bolsa (Ibex 35) pasara de los 9.486,30 puntos en que cerró en la primera sesión de 2009, a los 11.140,90 a que cerró el pasado día 2 de febrero de 2010, con un aumento ni más ni menos que del 17,44% (y en antes había llegado hasta los 12.222,50 del día de Reyes, un aumento del 28,84%). Y si con tan mala situación se ha producido esta subida ¿por qué entonces esta caída del 9,31% (hasta los 10.103,30 puntos del cierre de hoy)? ¿Es que los inversores se han enterado ahora de lo que nuestros gurús tweeteros llevaban tiempo predicando? ¿Qué motivos económicos justifican esta súbita caída? Quiero decir, motivos que no existieran el 2 de febrero, claro.
Pues pocos o ninguno. Yo hace ya tiempo de creer que el comportamiento de la bolsa tenía relación directa o inmediata con la situación económica,no soy tan crédulo. Sé que hace ya tiempo que circulan por el mundo capitales especulativos, que igual se fijan en la bolsa, que en el petróleo, que en los productos agrícolas, y hacen subir o bajar los precios en su propio beneficio. Y lo demás les importa poco. Así que demos a cada uno su culpa, y en este caso el sistema que permite eso tiene una gran culpa.
Simplificando, no es tan complicado de entender: si yo tengo unas acciones (muchas acciones, solo o con otra gente) que cotizan a diez, puedo vender a nueve, o a ocho, si soy capaz de meter tanto miedo en el mercado que haga que la cotización baje hasta seis, o hasta cinco. Cuando esté ahí, vuelvo a comprar, y tengo las mismas acciones del principio, más unos buenos dineros (la diferencia entre los 8 o 9 a los que vendí y los 5 o 6 a los que recompré). Eso, y no otra cosa, explica que una empresa pueda bajar aparatosamente después de anunciar un aumento del beneficio o del dividendo a repartir. Lo demás son mandangas.
Y sí, es simplificar mucho, la realidad tiene más recovecos que todo esto, pero a grosso modo, por aquí van los tiros. Que tan bobos tampoco somos.
Protegir les pensions
31 ene
Com calia esperar, la proposta efectuada pel govern d’endarrerir l’edat de jubilació fins als 67 anys ha provocat reaccions immediates, i com era també d’esperar, la major part de les reaccions ha estat negativa. A la blogosfera (a la part d’ella que jo arribo a conèixer), la cosa també ha anat així, moltes reaccions i moltes de negatives (algunes argumentades, d’altres farcides dels tòpics i dels insults que alguns deixen caure a tort i a dret contra tot el que aquest govern fa), tot i que també hi han hagut algunes de positives, com la de Roger Senserrich, molt ben argumentada com acostuma a ser marca de la casa, que us aconsello llegir (segur que en treureu molt més del seu post que d’aquest).
A veure, jo puc entendre que, d’entrada, que et diguin que hauràs de treballar dos anys més del que comptaves no agradi, tot i que personalment a mi m’és igual, ja que per qüestions alienes a mi, ja tenia coll avall que no podré jubilar-me fins els 70 anys si vull cobrar la pensió sencera, suposant que el sistema aguanti i es mantinguin els períodes de cotització actuals (això ve motivat perquè quan jo vaig començar a exercir els advocats que ho feiem per compte propi haviem d’incorporar-nos necessàriament a la Mutualidad General de Previsión de la Abogacía, i no podiem fer-ho al Règim d’Autònoms de la Seguretat Social, i això no va canviar fins 1995, quan jo vaig afiliar-me, però clar 1995 + 35 = 2030, i jo vaig néixer el 1961).
Perdò per la disquisició personal, ja hi torno. Deia que puc comprendre que la proposta no agradi, però més enllà d’això, i fugint de demagògia barata, caldria no perdre de vista que no ens trobem davant un dret diví. Això de les pensions és un invent humà, i un dret aconseguit, com tots els altres, després de molta lluita. A diferència dels drets donats per qualsevol Deu, els drets terrenals, i més els de contingut econòmic, no poden posar-se d’esquena a la realitat, ja que si ho fan, la realitat acaba passant-hi per sobre. I per tant cal fer que aquest dret sigui viable.
És necessari, doncs, superar els prejudicis i entrar en el tema. I el tema és que vivim més anys que abans (crec que això no ho discuteix ningú), i que per tant, en promig, estem més anys cobrant pensió, el que unit a la baixa natalitat fa lògic que puguin plantejar-se dubtes sobre la viabilitat del sistema. Hi ha qui pensa que el sistema és viable, como ara el professor Vicenç Navarro, però malgrat compartir habitualmente les seves opinions, i que moltes les coses que diu en el seu escrit són correctes (per exemple que l’augment de l’esperança de vida no implica necessàriament que les persones arribin a una edat més avançada), la realitat innegable és que vivim més anys (possiblement amb variacions en funció del tipus de treball), que això genera més despesa en pensions i que algunes de les propostes que ell fa, com l’augment de l’aportació de l’Estat a les pensions, semblen difícil d’implementar, ja que aquest augment hauria de ser finançat pels impostos o bé per la reducció d’altres despeses, i sincerament no veig com fer ni una cosa ni l’altra en quantia suficient (no, la reducció dels sous dels polítics no dóna per això). Malauradament en aquest sentit, no som ni hem estat mai Dinamarca.
Davant aquesta perspectiva, podem fer bàsicament dues coses. La primera tancar els ulls i blasmar el govern amb els tòpics de sempre: govern dolent, Zapatero culpable, que li dona els diners als bancs, que té comprats els sindicats, eliminem càrrecs públics, eliminem les autonomies, i blablabla. L’altra és entrar a discutir, amb dades, sense demagògia, quin és l’abast de la qüestió, i quines mides cal adoptar, buscant el màxim consens, ja que sempre hi ha més d’una alternativa, i no és bo tancar-se a cap, d’entrada (a banda d’acabar amb pràctiques escandaloses, com les prejubilacions practicades per algunes empreses o el frau a la Seguretat Social).
El sistema de jubilació espanyol no és de capitalització (en el que cadascun cobra en funció del que ha aportat i dels rendiments generats per les seves aportacions), ans de repartiment, el que vol dir que les pensions que cobren els pensionistes d’avui les estem pagant els cotitzants d’avui, i que les nostres (en el seu cas) les pagaran els cotitzants de demà. En els nostre sistema, la pensió de jubilació no depén només del que hom ha cotitzat, sinó també d’altres factors, como ara els anys de vida després de la jubilació. És un sistema més solidari, però que per ser viable necessita que el que es recapta en cada moment doni per pagar les pensions ja acreditades. I en un escenari de major demanda de pensions i baixa natalitat i incorporació tardana al mercat de treball l’equilibri entre el que es paga i el que es recapta és lògic que es vegi afectat.
No ens enganyem. Les posicions pressumptament radicals que al·legant la defensa dels treballadors estan en contra de tocar qualsevol cosa (i que per això són en realitat les més conservadores), són un veritable perill per al nostre sistema. Deixar que el sistema esdevingui inviable és posar en safata de plata l’excusa a aquells que estan esperant-la per tal de substituir-lo per un de capitalització, com ja va passar a Xile el 1981. No ens enganyem, aquesta gent hi és, i no dins les files del partit socialista, precísament. I no ens ho podem permetre.
Encara que molts ja no ho recorden, ara fa casi 25 anys, el 1985, el govern socialista de Felipe González va aprovar una reforma de les pensions (Ley 26/1985). La reforma consistia en ampliar el període aplicable per calcular la base de la pensió, que fins aleshores era de dos anys, el que haviat donat lloc a la pràctica generalitzada (de la que treballadors i empresaris eren còmplices, aquí no hi ha havia bons i dolents) de cotitzar els darrers dos anys per una base molt superior a la de la resta de la vida laboral, amb la intenció de generar una pensió de jubilació superior. Era evident que això no s’aguantava per enlloc, però en aquell moment es van sentir críticas similars a les actuals, inclús va haver una convocatòria de vaga general. Ara, però, ningu discuteix que aquella reforma era imprescindible.
Els socialistes volem mantenir les pensions, i la millor manera de fer-ho és no tenir por de discutir sobre elles. Si no agrada la proposta del govern, fem-ne d’altres (realistes, si pot ser). No hi ha res sagrat, la xifra de 65 anys és tan o tan poc válida com la de 67, 70 o 60. Potser poden haver diverses edats en funció de la professió (aixo ja hi és en alguns casos), potser cal incentivar la prolongació de la vida laboral (això també s’està fent ja), potser podem augmentar l’aportació de l’Estat a les pensions com s’ha proposat (tot i que com he dit ho veig difícil) … El que no podem fer, de cap manera, és emprar la tàctica de l’estruç i ficar el cap sota terra, o ens penedirem. Advertit queda.
Lo siento, pero el manifiesto no dice la verdad
4 dic
Si puedo evitarlo no me referiré más al tema, pero no quiero dejar en el tintero virtual una idea que me ronda por la cabeza estos días, aunque sé que lo que escribiré seguramente no será del agrado de la mayoría.
Según nos han explicado algunos, uno de los grandes crímenes de las ya famosas disposiciones finales de la Ley de Economía Sostenible es que permitían el cierre de webs por la autoridad administrativa, ¡dónde vamos a parar¡.
De hecho, uno de los puntos, en concreto el segundo, del ya conocido manifiesto, dice (el subrayado es mío):
La suspensión de derechos fundamentales es y debe seguir siendo competencia exclusiva del poder judicial. Ni un cierre sin sentencia. Este anteproyecto, en contra de lo establecido en el artículo 20.5 de la Constitución, pone en manos de un órgano no judicial -un organismo dependiente del ministerio de Cultura-, la potestad de impedir a los ciudadanos españoles el acceso a cualquier página web.
De entrada ya sería discutible si el cierre de una web de enlaces entra dentro del concepto de secuestro establecido en el art. 20.5 de la Constitución. O más aún, si puede considerarse una web de enlaces como publicación, grabación u otro medio de comunicación. Todo es opinable.
Pero es igual, porque, ¡oh terror!
la posibilidad de que la administración pueda cerrar una web ya existe ahora,
y así lo establece en su actual redacción (dada por la Ley 56/2007) el art. 8 de la LSSI (Ley 34/2002), que dice (nuevamente, los subrayados son míos):
1. En caso de que un determinado servicio de la sociedad de la información atente o pueda atentar contra los principios que se expresan a continuación, los órganos competentes para su protección, en ejercicio de las funciones que tengan legalmente atribuidas, podrán adoptar las medidas necesarias para que se interrumpa su prestación o para retirar los datos que los vulneran.
Los principios a que alude este apartado son los siguientes:
a) La salvaguarda del orden público, la investigación penal, la seguridad pública y la defensa nacional.
b) La protección de la salud pública o de las personas físicas o jurídicas que tengan la condición de consumidores o usuarios, incluso cuando actúen como inversores.
c) El respeto a la dignidad de la persona y al principio de no discriminación por motivos de raza, sexo, religión, opinión, nacionalidad, discapacidad o cualquier otra circunstancia personal o social, y
d) La protección de la juventud y de la infancia.
En la adopción y cumplimiento de las medidas de restricción a que alude este apartado se respetarán, en todo caso, las garantías, normas y procedimientos previstos en el ordenamiento jurídico para proteger los derechos a la intimidad personal y familiar, a la protección de los datos personales, a la libertad de expresión o a la libertad de información, cuando éstos pudieran resultar afectados.
En todos los casos en los que la Constitución y las Leyes reguladoras de los respectivos derechos y libertades así lo prevean de forma excluyente, sólo la autoridad judicial competente podrá adoptar las medidas previstas en este artículo, en tanto garante del derecho a la libertad de expresión, del derecho de producción y creación literaria, artística, científica y técnica, la libertad de cátedra y el derecho de información.
(…)
5. Las medidas de restricción que se adopten al amparo de este artículo deberán, en todo caso, cumplir las garantías y los requisitos previstos en los apartados 3 y 4 del artículo 11 de esta Ley.
Por su parte el art. 11 en sus apartados 3 y 4, establece:
3. En la adopción y cumplimiento de las medidas a que se refieren los apartados anteriores, se respetarán, en todo caso, las garantías, normas y procedimientos previstos en el ordenamiento jurídico para proteger los derechos a la intimidad personal y familiar, a la protección de los datos personales, a la libertad de expresión o a la libertad de información, cuando estos pudieran resultar afectados.
En todos los casos en que la Constitución, las normas reguladoras de los respectivos derechos y libertades o las que resulten aplicables a las diferentes materias atribuyan competencia a los órganos jurisdiccionales de forma excluyente para intervenir en el ejercicio de actividades o derechos, sólo la autoridad judicial competente podrá adoptar las medidas previstas en este artículo. En particular, la autorización del secuestro de páginas de Internet o de su restricción cuando ésta afecte a los derechos y libertades de expresión e información y demás amparados en los términos establecidos en el artículo 20 solo podrá ser decidida por los órganos jurisdiccionales competentes.
4. Las medidas a que hace referencia este artículo serán objetivas, proporcionadas y no discriminatorias, y se adoptarán de forma cautelar o en ejecución de las resoluciones que se dicten, conforme a los procedimientos administrativos legalmente establecidos o a los previstos en la legislación procesal que corresponda.
Es decir, la administración puede con la legalidad actual cerrar o retirar datos de una web, salvo en los casos en ello sólo puede hacerse por la autoridad judicial, siendo uno de estos casos expresamente citado el secuestro de páginas de internet cuando afecte a la libertad de expresión e información. ¿Cuál es la novedad entonces de la modificación propuesta? Pues que se introduce un nuevo principio junto a los cuatro existentes cuya protección puede motivar el cierre:
e) La salvaguarda de los derechos de propiedad intelectual.
Reitero, la posibilidad de que la Administración cierre una web no es nueva, únicamente se introduce una nueva causa. Igual que no es nuevo que, cuando sea de aplicación el último párrafo de la norma que he reproducido (art. 8.1 LSSI), es decir, cuando así lo establezca la Constitución, y cuando las Leyes reguladoras de los respectivos derechos y libertades así lo prevean de forma excluyente, solo la autoridad judicial podrá decretar el cierre, lo que expresamente se aplica a las webs cuando se afecta las libertades de expresión y/o información.
Esto era así antes, y sería así aunque el anteproyecto se conviertiera en ley sin modificaciones (lo que no quita que, por otros motivos, pudieran ser deseables modificaciones en la normativa que regula el tema). Por lo tanto, lamento desilusionar a algunos que de buena fe se lo han creído: el manifiesto no se ajusta a la realidad y Zapatero se ha limitado a aclarar la interpretación que debe dársele a la ley, ni la red ha doblado la rodilla de los lobbies, ni el gobierno recula, ni el gobierno rectifica a Sinde, únicamente ha habido unas personas que, quiero pensar que por ignorancia y no por mala fe, han interpretado la ley de la peor manera posible (y no descarto que una de ellas haya sido la propia ministra).
Quizás los que no entienden el abogadés no deberían pronunciarse sobre las leyes, o al menos deberían asesorarse, lo que no quita que cuenten con mi admiración por el conjunto de su labor, no confundamos.
En resumen:
- El cierre administrativo de webs ya existe (lo que no implica que dicha actuación no tenga un control judicial a posteriori).
- Igualmente, y con la normativa actual, en algunos casos dicho cierre sólo puede ser decretado por la autoridad judicial (y específicamente en el caso de webs cuando se afectan las libertades de expresión e información).
- En ambos casos debe respetarse el procedimiento administrativo y judicial pertinente (esto es una obviedad, pero al parecer hay quien no lo tiene claro).
- El anteproyecto no modifica ninguna de las tres cosas, solamente introduce una nueva causa que ampara el cierre.
Y eso es todo, he intentado ser lo más claro posible, si alguien sostiene otras interpretaciones estaré encantado de leerlas.
No importa las adhesiones que el manifiesto haya suscitado, ni si los adherentes (o incluso alguno de los redactores) ha leído la ley (lo que tengo claro es que no la han entendido). Pero aunque fueran millones no convertirían en verdad lo que no lo es. Nunca me ha gustado comulgar con ruedas de molino. Son indigestas.
La mala educación
13 oct
Además del título de una película de Almodovar, mala educación es lo que demostraron ayer algunas de las personas que asistieron al desfile conmemorativo del dia de la Hispanidad y aprovecharon para gritar e insultar a Zapatero (o posiblemente fue al revés, fueron a gritar e insultar y aprovecharon para ver el desfile).
Reconozco que el tema este de los desfiles tiene su punto, pero también pienso que para ir a un desfile como éste, con tu banderita española y tal, hay que ser de una determinada manera, por lo que los gritos no me extrañaron nada de nada (ya dijo el propio Zapatero que son parte del rito). Y eso que, aunque Luis Solana diga que tiene la seguridad de que los gritos venían de familiares de militares, yo no lo tengo tan claro. No solo gritaban desde las tribunas, también personas de a pie, detrás de las vallas, y por tanto esas personas, sin invitación, no necesariamente tenían que ser familia de militares.
Quizás eran patriotas, palabra que, aplicada a cualquier patria, me da un especial repelús, y que al menos en España es, para mí, equivalente a facha. Y no lo digo por decirlo. No tendría que ser así, pero los hechos lo demuestran día a día. Un ejemplo: hay un grupo en Facebook llamado CONSIGAMOS 10 MILLONES DE ESPAÑOLES ORGULLOSOS DE SERLO, dónde lo primero que dicen es que ser español no es ser facha (ya se dice en latín que excusatio non petita …), pero en cuyo muro ves mensajes como “Es necesario adelantar las elecciones”, “Así el PSOE compró todos los medios de comunicación! Rescata tu democracia!”, “PSOE-PSC la extraña pareja”, y cosas similares. Y el contenido de los mensajes, pues como los que envían los espectadores de El Gato al Agua, más o menos. Quien tenga interés que los lea.
En fin, es lo que hay. De todos modos, sigo pensando que no son los gritos de esas personas los que deben preocuparnos. Total, como recordaba ayer Geógrafo Subjetivo, muchos ya pidieron la dimisión de Zapatero la misma noche de las elecciones delante de la sede del PP, y está claro que al PP esto de los gritos le gusta. Esos que gritaban ayer no nos van a votar nunca (ni ganas), pero según lo que hagamos, puede ser que otros que nos votaron y esperan de nosotros una determinada política, dejen de hacerlo. Y eso sí que me preocupa.
Y para ser justos, un recuerdo a alguien del PP a quien no le gustaron los gritos de ayer, y ya ha recibido por ello las correspondientes collejas de la caverna mediática, Alberto Ruiz Gallardón. Lo hiciera sinceramente o de cara a la galería, su actitud es de elogiar.
En Moncloa están enfadados … ¡pues anda que aquí!
11 jun
Leo en La Vanguardia que en Moncloa están enfadados porque desde el PSC se ha indicado como una de las causas del retroceso electoral la falta de acuerdo de financiación. Continúan diciendo que en Moncloa piensa que si ahora el bajón es por culpa de Zapatero, también correspondería a Zapatero el mérito de la victoria electoral del año pasado.
Volvemos aquí a la estúpida controversia de la “propiedad” de los votos. ¿Son del PSOE? ¿Son del PSC? En otros tiempos, cuando Pasqual Maragall era Alcalde de Barcelona, había quien la planteaba en términos ¿Son de Pasqual Maragall? ¿Son del PSC? Y si ya entonces esta polémica me parecía bastante estúpida, porque lo único que estaba claro es que tanto Pasqual Maragall sin el PSC y como el PSC sin Pasqual Maragall salían perdiendo, en los términos actuales lo es mucho más.
Y lo es mucho más porque creo que, aunque fuera posible disociar qué es lo que más pesó en la mente de cada elector para votar las listas del PSC en las generales de 2008, y así asignar los votos a Zapatero o al PSC, eso ahora importa poco o nada.
Mucho más importante que por qué dieron su voto los electores, es para qué lo dieron. Y creo que en eso no hay dudas: lo dieron para que se cumpliera aquello que se les prometió, entre otras cosas, la consecución de un acuerdo de financiación que, cumpliendo lo establecido en el Estatut (que el PSOE y Zapatero votaron), pusiera punto final a la insuficiente financiación que históricamente habia venido soportando Catalunya.
Pero han pasado ya muchos meses y el acuerdo no ha llegado. Y no ha llegado porque las propuestas que efectúa Zapatero (o Solbes, o Salgado) son, a juicio del gobierno de la Generalitat, en cuyo criterio confío al cien por cien, insuficientes. Quizás alguien ha hecho un mal cálculo, y ha pensado que la situación es como cuando gobernaba Convergència i Unió, que aceptaba cualquier cosa presentándola como un gran acuerdo conseguido gracias a ellos para, unos meses después, volver a abrir la negociación diciendo que aquello ya no valía. Pero no, el gobierno de Catalunya pide, exige, un acuerdo justo, que obedezca no a un mercadeo, a un cambio de financiación por votos, sino a las reales necesidades de Catalunya.
Y es normal que, en estas circunstancias, el electorado catalán se sienta defraudado y, como es totalmente lógico, lo exprese con su voto. No sé en qué medida eso ha influido en los resultados del domingo pasado, pero tengo claro que algo ha influido, y explica una parte de los votos perdidos. Igual que tengo claro que esta situación está provocándonos desde ya hace meses un desgaste (al menos en Catalunya) que nos podríamos haber ahorrado si el gobierno de España hubiera afrontado la negociación con otra disposición, digamos menos cicatera.
En manos de Moncloa, y no en las del gobierno de Catalunya, está acabar cuanto antes con esa situación. Si no lo hacen, que nadie se extrañe de que el electorado los (nos) castigue. Y de poco servirá entonces buscar culpables, aunque yo tengo claro dónde los buscaría.
Así que si alguien tiene motivos para estar enfadado, no son precísamente ni Zapatero ni el PSOE, no por este motivo, al menos.
Responsabilitat i fermesa
16 dic
La Comissió Executiva del PSC ha decidit aquest matí per unanimitat recolzar els Pressupostos Generals de l’Estat, única decissió que, al meu parer, podia adoptar un partit seriós i responsable, com el PSC ha demostrat que és en infinitat d’ocasions.
Moltes veus, sobre tot a l’oposició, però no només, demanaven una altra cosa, però això l’única cosa que demostra és que o bé no es valoren les conseqüències dels actes (i pel que alguns fan habitualment, sembla què és així), o bé precísament el que es vol és embolicar la troca. Perquè a la política, com en tots els ordres de la vida, els actes sempre tenen conseqüències que cal valorar abans d’actuar.
I, en el cas concret que ens ocupa, quina seria la conseqüència de la no aprovació dels presssupostos? Una evident, i molt greu, la pròrroga dels pressupostos anteriors amb tots els perjudicis que per al país suposaria això tenint present que ens trobem en un escenari econòmic molt diferent al de l’any passat. I una altra també força clara, fer-li la feina al PP, qui com s’ha vist només té un objectiu, que és el desgast del Govern i la majoria que el recolza, encara que això suposi haver de votar a favor d’esmenes d’ERC, com sense cap vergonya va fer al Senat. I obviament el PSC no entrarà, no pot entrar, en aquest joc. D’altra banda, tenint present que aquest vot contrari no acostaria el nou finançament, la cosa està més que clara.
Sovint sentim veus, inclús de vegades des de dins del PSC que reclamen la diferenciació del PSOE, que es concreta en la reivindicció del grup parlamentari propi. Però jo em pregunto: que en fariem del grup parlamentari? Votar el mateix que el PSOE? Potser per aquest viatge no calen aquestes alforges. O votar una cosa diferent? I si és així, quin és l’únic partit amb el que es podria fer una majoria alternativa? La resposta és tan obvia que casi no cal dir-ho. Francament, no m’imagino el PSC i el PP votant junts en contra de la posició del PSOE, ni crec que cap dels nostres votants ho entengués. Sí, ja sé que simplifico i que un grup parlamentari propi permetria visualitzar més clarament els matisos dels nostres posicionaments, però al final, o votem com el PSOE o no ho fem, no hi ha més.
I això no vol dir que m’agradi ni poc ni molt la posició que està mantenint el PSOE en tot aquest tema del finançament. Crec que s’estan passant de gasiveria, perquè no s’està demanant res que no ens toqui. No volem més que ningú, però tampoc menys. Només volem el que és just. Faria bé el President Rodríguez Zapatero en no oblidar que els compromisos electorals s’han de complir, i les lleis també. I el que ara demanem no és ni més ni menys que el que estableix l’Estatut i el que ell es va comprometre a impulsar. Repeteixo, ni més ni menys.
No em referiré ara a la força del PSC, ni a si els nostres vots són del PSC, del PSOE o de Zapatero. És una discusió bizantina que no porta enlloc. Més important que dir de qui són els vots, és tenir clar perquè ens els van donar els ciutadans. I jo tinc clar que va ser perquè fèssim el que vàrem dir que fariem. Si no ho fem, o més ben dit, si el President Rodríguez Zapatero no ho fa, la gent que a Catalunya el va recolzar li demanarà comptes, i el PSC estarà al capdavant d’aquesta reclamació, perquè en democràcia el representant polític està per servir el ciutadà, que és qui amb el seu vot l’ha posat on és, i als diputats del PSC els ha donat el seu càrrec el poble de Catalunya.
Que ningú confongui responsabilitat i lleialtat amb seguidisme i obediència, perquè, un cop més, s’equivocarà, com s’han equivocat els que, des de sempre, ens han titllat de sucursalistes (als que ara, ves per on, s’ha afegit la Sra. Sánchez Camacho, a qui es veu que li manca tot sentit del ridícul). Però el que dic no només va per ells, va per tothom, inclús pels companys del PSOE.



