Blog personal i polític de Manuel Cáceres
Entrades etiquetades amb Trinidad Jiménez
Ganamos todos
4 oct
Ayer tuvieron lugar las primarias para elegir el candidato del PSOE que le disputará a Esperanza Aguirre la presidencia de la Comunidad de Madrid, con el ya por todos conocido resultado de la ajustada victoria de Tomás Gómez ante Trinidad Jiménez.
Reconozco que estoy contento del resultado. No porque el ganador haya sido uno y no otra (ya dije en otra ocasión que carezco de elementos de juicio), sino porque una vez más el partido socialista ha demostrado que cree profundamente en la democracia y, lo que es más importante, que la practica. A mi juicio, la elevada participación de los militantes y la victoria del candidato que no estaba respaldado por el Secretario General y por la cúpula del partido, confirman esta afirmación. Porque en una época en que desde muchos sectores se intenta desacreditar a los partidos políticos por todos los medios, presentando a sus militantes como una especie de zombies que se limitan a bendecir las decisiones tomadas por unos pocos y a hacerles de claca, creo que se ha dado un ejemplo a destacar.
Ahora desde otros partidos, y desde sus púlpitos mediáticos, correrán a utilizar el resultado de las primarias en contra de Rodríguez Zapatero. Pero se equivocan. Es cierto que Rodríguez Zapatero ha cometido el mismo error que Felipe González cuando pensó que, porque él lo apoyaba, la militancia aceptaría como su sustituto a Joaquín Almunia, pensamiento que se demostró incorrecto cuando Josep Borrell ganó las primarias. Y también ahora ha tenido que venir la militancia a recordarle, como entonces a Felipe, que en este partido una cosa es apoyar a quien ostenta el liderazgo porque democráticamente ha sido elegido a tal fin y otra cosa muy distinta compartir automática y acriticamente sus preferencias en cuanto a los candidatos del partido en las diversas elecciones. Pero son cosas distintas, que en ningún caso reflejan una falta de apoyo o un cuestionamiento del liderazgo, sino que confirman que el partido cuenta con una militancia activa e implicada, y que los mecanismos democráticos funcionan, extremos ambos de los que me congratulo, y que podrían servir de ejemplo a otros partidos y organizaciones.
Bien harían en no olvidarlo tanto fuera como dentro del partido.
No nos hagamos daño (o las primarias de Madrid)
3 sep
Desde hace algunas semanas vengo observando, no sin preocupación, el proceso desencadenado en torno a la candidatura del PSM-PSOE a la Comunidad Autónoma de Madrid, y a sus dos candidatos a candidatos, Tomás Gómez y Trinidad Jiménez.
Seguramente por razones de prudencia debería abstenerme de hablar de este tema, so pena de que alguien me diga que me estoy metieno en camisa de once varas. Pero aunque no me tengo por imprudente, el cuerpo me pide que escriba algo sobre el tema (quizás también se deba a que llevo días sin escribir nada aquí).
Vaya por delante que no pienso pronunciarme sobre quien considero mejor candidato o candidata. No tengo información suficiente para ello, y hacerlo sería, más que imprudente, temerario. Pero sí sobre el proceso.
Las primarias, presentes en los Estatutos tanto del PSOE como del PSC, y que no lo están en los de otras muchas formaciones políticas, dónde la dedocracia es la forma usual de designación, son la forma más democrática de elegir un candidato o candidata cuando más de una persona opta a ello. Es un ejercicio de democracia muy positivo … si se lleva bien. Pero si para lo que sirve es para que los partidarios de A ataquen y denosten a B, y para que los partidarios de B ataquen y denosten a A, le estamos haciendo un flaco favor al partido y a los candidatos, tanto a quien gane como a quien pierda, que sufrirán un desgaste muy negativo. Y si encima no se respeta la limpieza del proceso, las consecuencias pueden ser aun peores para la imagen del partido, conviertiendo algo positivo en algo altamente negativo. Sé que no soy nadie para dar consejos, no es esa mi intención, pero hay ciertas cosas que no debemos olvidar en el fragor del combate.
Por otro lado, ciertas cosas no me gustan. No me gusta la actuación a golpe de encuesta. No vendemos detergente. “Vendemos”, ofrecemos, ideas. No es lo mismo. Intentamos llevar a la práctica las políticas que creemos mejores para el conjunto de la ciudadanía, e intentamos convencerla de que así es. Si caemos en la tentación de ajustarnos a lo que la opinión pública (o la mayoría de ella), sobre la que inciden multitud de factores, no todos inocentes, pide, o nos dicen que pide, nos equivocamos (y por favor que nadie confunda esto con despotismo ilustrado, porque no lo es). Y lo mismo con los candidatos: creo que deben tener algún activo más que salir bien valorado en las encuestas.
Tampoco me gustan los y las paracaidistas, salvo en las películas de guerra. Como persona de la organización, de los que durante el día a día mantienen funcionando el chiringuito, me fastidiaría mucho, pero mucho, que alguien viniera ahora a decirme, por ejemplo, que tal o cual persona sin implicación en la organización territorial debe ser el candidato a la Alcaldía de Barcelona, desplazando a las personas que, durante años, han estado trabajando el tema, sólo porque lo dice alguien o porque sale mejor en las encuestas. Cosas como estas no motivan, precísamente, a las personas que forman la organización (porque al fin y al cabo, aunque muchos prefieran utilizar términos que despersonalizan el asunto, estamos hablando de personas, cada uno con nuestros sentimientos). Y, ahora más que nunca, es precisa una organización motivada y tensionada. Sin que ello obste, faltaría más, al derecho de cualquier militante a optar a ser candidato, que debe poder ejercer libremente y sin cortapisas.
Soy consciente de que con los dos últimos párrafos parece que tome partido por Tomás Gómez en detrimento de Trinidad Jiménez. Aunque por quien yo tomara partido no importaría, lo cierto es que no es así. Dije antes y reitero que no tengo elementos suficientes de jucio para ello. Yo no me refiero a las personas concretas que están protagonizando este proceso, me refiero al proceso en sí, y a las consecuencias que pude tener con independencia de quien triunfe en las primarias.



