Blog personal i polític de Manuel Cáceres
Entrades etiquetades amb Tabac
Algunos fumadores no quieren entender
9 sep
Se difundía ayer la notícia de que en Euskadi se está preparando una ley que prohibiría cosas como fumar en el coche si hay menores, o fumar en algunos lugares abiertos (por ejemplo parques infantiles). Está bien, aunque para mí aun se queda corta.
Al mismo, tiempo, el autodenominado Club de Fumadores por la Tolerancia presenta medio millón de firmas, dicen, contra la nueva ley estatal en preparación. Ya me referí a estos señores y señoras en una entrada anterior, y debo reafirmarme en lo que entonces dije, y añadir alguna cosa más, porque como se suele decir, no hay peor sordo que el que no quiere oir.
Me parece cínico apelar a la tolerancia, la convivencia o el respeto, como ellos hacen para intentar justificar lo injustificable. O al manido prohibido prohibir, que por lo visto igual sirve para los toros que para el tabaco, o para reivindicar el derecho a conducir trompa, como hizo Aznar y ahora Neira, en una sociedad dónde, mira tú, tantas y tantas cosas, bastante más importantes, están prohibidas.
Se rasgan las vestiduras porque se prohibe fumar en lugares abiertos, como si fuera una aberración. Yo les pregunto: ¿qué tengo que hacer cuando voy al Nou Camp y alguien en la localidad inferior, o al lado, se pone a fumar y el humo me viene a la cara, a la nariz y a la boca? ¿Me pongo una mascarilla antigas? ¿Me voy? ¿Qué hago? ¿De qué narices me sirve a mí su tolerancia? ¿Dónde está su respeto? El día que les prohiban fumar ahí (y ese día llegará, espero) que no me vengan con respeto, tolerancia o gilipolleces varias. Y lo mismo podría decir cuando al salir de la estación de los Ferrocarriles, en las mismas escaleras, much@s se ponen a fumar, obligándome, quiera o no, a tragarme su humo, porque forzosamente tengo que ir detrás de ell@s, y les importa un pimiento. Y tantos y tantos ejemplos vividos en primera persona.
¿Y qué tiene de raro prohibir fumar en un coche con menores? Sí, debería ser obvio, pero las reacciones demuestran que no lo es tanto. E igual que, pese a ser obvio, existe legislación que impide a los padres maltratar a los hijos, aunque sea dentro de su casa, la existencia de legislación que impida ese otro tipo de maltrato que supone envenenar a los propios hijos con el humo es totalmente justificable. Estoy convencido de que muchos, la mayoría de padres o madres fumadores no lo hacen, igual que la mayoría de padres o madres no maltratamos a nuestros hijos, pero con uno solo que haya, la ley está justificada. Y como digo, se queda corta.
Sobre la prohibición de fumar en lugares interiores, la OMS es muy clara, como dije en esta otra entrada, y sólo la prohibición total es efectiva. Quien quiera fumar, que fume en casa, o en un lugar abierto dónde no tenga nadie cerca a quien pueda molestar.
Y es que, por mucho que quearis disfrazarlo, no atacamos a nadie, sólamente defendemos nuestros derecho a no respirar vuestro humo, algo que a mí me parece tan obvio que me choca hasta tenerlo que explicar. Y la legislación actual, como acreditan los ejemplos anteriores y otros muchos que podría dar, no nos garantiza ese derecho, por lo que es necesario modificarla. No criminalizo al colectivo de l@s fumadores/as, sé que sí hay fumadores que son respetuosos con los demás, y si tod@s fueran así, leyes como las comentadas serían innecesarias, igual que si tod@s fuéramos buenas personas no haría falta el Código Penal. Pero ni tod@s somos buenas personas, ni tod@s los fumadores son respetuosos y tolerantes con los que no fumamos, por lo que es indispensable proscribir legalmente esos comportamientos que afectan de pleno a nuestro derecho a la salud. Legítima defensa, se llama.
Diferents països, les mateixes excuses
19 ene
Llegeixo avui a El Periódico, que la CEOE esgrimeix contra la llei del tabac 200.000 comiats. De què em sona això? penso. Ah ja! És el mateix que deien a Irlanda els opositors a la prohibició total del tabac als llocs públics. Un advertiment que no es va fer realitat, com ja vaig comentar en aquesta entrada.
Ni a Irlanda, ni tampoc a Itàlia, dos països amb gran tradició fumadora en llocs públics on el tabac s’ha prohibit totalment, ni en d’altres parts del món, segons acrediten els informes existents, aquest impacte negatiu s’ha produït, així que els senyors hostalers podrien estalviar-se l’excusa, que a més demostra molt poca originalitat.
A banda que, encara que fos així, podriem legítimament preguntar-nos si el benefici econòmic (el seu) ha d’imposar-se sobre la salut (dels clients, però, i sobre tot, dels treballadors). Perquè el mateix article comentat porta una dada esfereidora, proporcionada pel portaveu del Comité Nacional de Prevenció del Tabaquisme (CNPT), qui diu que:
Un informe de Sanitat va xifrar en 1.400 les persones que van morir el 2004 a Espanya per inhalar fum dels altres. El 2008 es van elevar a 3.200, de les quals unes 1.000 eren treballadors d’hostaleria. Tenim algunes desenes de casos documentats de víctimes.
Que al nostre país hi ha molts empresaris a qui no els importa gens la seguretat en el treball, és quelcom sabut a la vista de les dades de sinistralitat laboral (tot i que de vegades també la imprudència del treballador hi contribuexi) però, com a mínim, podrien dissimular una mica i estalviar-se les excuses.
Muertos de segunda categoría
29 dic
Según un reciente informe de la OMS, el tabaco mata cada año a más de cinco millones de personas, cifra superior a la que resulta de sumar las que causan el sida, la malaria y la tuberculosis. Para 2030 dicha cifra puede ser de ocho millones de personas al año, y llegar hasta Mil millones en total en el siglo XXI. Asimismo se destaca el notable incremento de las defunciones entre los fumadores pasivos, que se cifran en seiscientas mil al año.
Curiosamente, por estos muertos nadie se pone lazos, ni rojos, ni azules, ni verdes; nadie enciende velas; nadie convoca concentraciones silenciosas. Son muertos de segunda categoría.
Y cuando el gobierno, en estricto cumplimiento de su obligación de velar por la salud pública, adopta una medida que corrigiendo el gran error cometido por la legislación ahora vigente comporta la prohibición total del tabaco en los lugares públicos que no sean al aire libre, la respuesta de algunos es el victimismo y la apelación a la libertad individual, acompañado de la pregunta, dicha con la boca pequeña ¿si el tabaco es tan malo por qué no lo prohiben? (me gustaría ver qué dirían si así se hiciera)
Como si su derecho a fumar o no fumar (que no discuto, aunque en ocasiones me cueste entender) fuera de mayor rango que el derecho a la salud de los que no tienen ese hábito y pudiera imponerse sobre él. No se trata, no, de un ataque a los fumadores activos, sinó de una defensa de los que no lo son. Y es que, como se indica en el Informe de la OMS sobre la epidemia mundial de tabaquismo (2008), que incluye el plan de medidas conocido como MPOWER :
La prohibición absoluta de fumar en todos los ambientes interiores es la única intervención que permite proteger eficazmente a las personas de los daños acarreados por el humo de segunda mano.
La eficacia de las leyes sobre entornos libres de humo queda muy debilitada o totalmente eliminada si se permite fumar en áreas designadas.
El objetivo principal de establecer lugares de trabajo sin humo es proteger la salud de los trabajadores. Los propietarios de los negocios están obligados a proporcionar un entorno laboral seguro a sus empleados. Por consiguiente, deben asumir la mayor parte de la responsabilidad de velar por que sus respectivos establecimientos se mantengan libres de humo.
Dicho informe, cuya lectura recomiendo, indica además que las medidas que establecen espacios libres de humo no tienen efectos económicos adversos, y que las leyes que establecen la prohibición de fumar en lugares públicos gozan de gran aceptación en los países dónde se han promulgado, pese a los malos augurios que se formulaban desde ciertos sectores en países de gran tradición fumadora en esos lugares públicos, como por ejemplo Irlanda. ¿Vamos a ser menos?
Más información: Nofumadores.org
Tolerància o barra
14 feb
Aquest dies es parla de les modificacions en la legislació reguladora del consum de tabac, i torna a sortir a escena l’anomenat Club de fumadores por la tolerancia, per tal de defensar els presumptes drets dels fumadors (presumptes no vol dir que cregui que no en tenen cap, però no tots els que ells creuen tenir).
I jo em pregunto, ¿On eren aquest fumadors per la tolerància quan en un viatge en autocar de divuit hores a Andalusia cap als anys 70 t’havies d’empassar de grat o per força el fum de tothom que volia fumar (i sort que aleshores les finestretes dels autocars podien obrir-se)? ¿On eren quan a la Facultat de Dret els anys 80 havies de fer classe i examinar-te entre el fum dels companys i companyes que fumaven? No, ells van aparèixer quan van veure que, finalment, els drets dels no fumadors començaven a veure’s recollits per la legislació.
Tenen dret a defensar el que ells creguin que han de defensar, però parlar de tolerància … és una mica cínic. A mi em recorden a aquells que ara defensen aferrissadament el bilingüisme, però que quan el català era simplement tolerat (ja no parlo de quan era prohibit, jo no havia nascut) i només el castellà oficial, no tenien cap problema en el monolingüisme. El monolingüisme propi era bo. Quan s’intenta afavorir l’altra llengua (i consti que Catalunya és molt, molt lluny de ser monolingüe en català) venen les queixes. Molta cara, es diu això.
Els no fumadors tenen (tenim) dret a que ningú ens faci empassar el seu fum en un espai públic (obert o tancat, això és igual). Que algú vol fumar, doncs que fumi, però seva és la responsabilitat de no molestar ningú. Això és sempre així quan una desenvolupa qualsevol activitat que pot afectar els altres, i fumar no ha de ser l’excepció. No entendre-ho, em sembla una manca de respecte flagrant. I invocar la tolerància és tenir molta barra.


