Blog personal i polític de Manuel Cáceres
Entrades etiquetades amb PP
El notari s’ha quedat sense feina
22 feb
Recull avui el diari Público unes declaracions d’Artur Mas a les que diu que CiU no descarta pactar amb el PP a Catalunya. Com ja he comentat al twitter quan he difós la notícia, això no ens hauria d’estranyar, si més no, a mi no m’estranya.
Certament, no ha dit pactarem amb el PP, però és que això, anunciar com a fet consumat un pacte que encara no saps si et caldrà, i sobre el que l’altra part haurà de pronunciar-se, sí que hauria estat quelcom per estranyar-se. Com si algú del PSC digués ara: pactarem amb ERC o ICV. Jo si més no, no ho diria, per les mateixes raons indicades: ni saps quin serà el resultat i per tant la correlació de forces, ni si els teus pressumptes socis voldran pactar amb tu (recordeu Portabella). Ningú pacta per pactar.
Sí que trobo que hi ha un punt de la notícia que mereix comentari, i és el canvi que suposa dir ara això quan la darrera vegada el Sr. Mas va anar al notari a dir i signar que no pactaria amb el PP, en un gest cent per cent cara a la galeria, ja que l’acord del polític amb els seus electors no es documenta ni en escriptura pública ni en contracte privat, perquè és un compromís públic i notori, i la sanció per incompliment és la retirada de la confiança i del vot, no hi ha clàusua penal ni expressa ni tàcita, ni tan sols indemnització per danys i perjudicis. De moment.
Ara, el Sr. Mas ens diu que no descarta pactar amb el PP, partit que, recordo, entre d’altres coses, és el responsable d’una inqualificable campanya contra el nostre Estatut, amb recollida de signatures per tot Espanya i que va acabar en un recurs d’inconstitucionalitat presentat contra 136 dels seus articles, impugnant articles que, en d’altres estatuts (València, Andalusia, …), ha votat favorablement (per exemple, dels 136 articles impugnats del text català, 14 són textualment idèntics a d’altres del text andalús, 28 són molt similars amb petites diferències que no afecten el contingut i 18 més, si bé tenen una redacció diferent, tenen el mateix significat, en total 60 articles impugnats pel PP al nostre Estatut s’han votat favorablement a l’Estatut d’Andalusia).
No ho critico, està en el seu dret si creu que això és el millor per dur a terme la idea que ells tenen de Catalunya. Ara bé, sí demano que, vist això, ens estalviem la retòrica patriotera a que els convergents ens tenen acostumats i no parlem més de supeditació a Madrid, i blablablabla. O és que un pacte amb el PP seria gratis?
La inmigración como arma
21 ene
Uno podría saber cuándo se acercan las elecciones sólo fijándose en los temas que algunos partidos (básicamente los de derechas, digamos las cosas por su nombre, aunque ello no obsta a que representantes municipales de otros partidos puedan hacerles el juego) sacan a la palestra, en apelación directa a los más bajos instintos de las personas. Y un tema paradigmático es el de la inmigración.
Es este un tema complejo, muy complejo, pero en el que yo tengo claras unas pocas cosas:
- Las personas tenemos, o deberíamos tener, los mismos derechos, y ni yo ni nadie tiene la más mínima autoridad para decirle a otro ser humano que, por el hecho de haber nacido más allá de esa línea imaginaria que delimita un estado, o más allá de una montaña o un océano, lo que debe hacer es quedarse allí, donde nació aunque se muera de hambre (si puede ser sin que yo lo vea, no sea que se me ponga mal la comida) y no venir aquí a molestar.
- Eso no significa que yo esté en la posición buenista del “papeles para todos”. Un solo estado no puede solucionar problemas de alcance planetario, como las desigualdades norte-sur, la injusticia y el hambre, y cualquier intento en esa dirección estaría condenado al fracaso, lo que además de no mejorar las condiciones de vida de los inmigrantes, empeoraría a buen seguro la de los que no lo son. Por ello la inmigración debe regularse.
- A pesar de ello, si una persona se encuentra aquí, aun habiendo entrado de forma irregular en el país, negarle los derechos más básicos, como la asistencia sanitaria o el acceso de sus hijos e hijas a la educación, que sería la consecuencia de negarles el derecho a empadronarse, es una actitud ruín y mezquina, y las personas que la apoyan no merecen llamarse así. Los inmigrantes, aunque hayan entrado de forma irregular, son personas y existen, aunque no las empadronemos.
Es realmente lamentable que existan ciudadanos y ciudadanas que, sin el más mínimo recato ni vergüenza torera, manifiestan que lo que tienen que hacer los inmigrantes, ahora que no hay trabajo, es volverse a su tierra. O sea, cuando se necesitan (porque les guste o no a algunos, se necesitan) aun se toleran, y cuando no, que se vayan. Muy edificante.
Pero más lamentable aun es que entre estos ciudadanos y ciudadanas que expresan tan descaradamente su xenofobia abunden aquéllos que, a su vez, fueron un día (o lo fueron sus padres) inmigrantes. Yo pertenezco a una familia de inmigrantes, mis padres y buena parte de sus hermanos dejaron su Andalucía natal para repartirse por diversas partes de España y de Europa, pero aunque así no fuera, no me costaría entender que quien abandona su lugar de origen, dejando atrás raíces, familia y amigos, y se va a un sitio desconocido, con una cultura y a veces también una lengua diferentes, no lo hace por conocer mundo o vivir experiencias arriesgadas, sino porque es la única manera de tener una vida mejor, y cooperar a que los que se quedan también la tengan (tanto por los fondos que envían como porque son menos a repartir los limitados recursos que tienen).
Está claro que estos sentimientos xenófobos se explican en buena parte con argumentos económicos. Los inmigrantes compiten, tanto en acceso al trabajo como en uso de servicios, con los más necesitados de los que llegaron en oleadas migratorias anteriores a la suya, y lo limitado de los recursos provoca que, a veces, la ayuda a los que están muy mal vaya en detrimento de la ayuda a los que estando mal, no lo están tanto, provocando la justa indignación de éstos. Y eso no puede ser. Debemos ser capaces de proveer de suficientes recursos a nuestro sistema de protección social como para que sea capaz de ayudar a todo el que lo necesita, y no sólo a los que están en peor situación. No podemos, no debemos dejar a nadie atrás. Aunque claro, en un país dónde la principal preocupación de algunos es no pagar Impuesto de Sucesiones, estas cosas quizás suenen a mucha gente como algo secundario.
Con otras palabras, no hay que hacer política con la inmigración, hay que hacer políticas de inmigración, y en ello esta implicado este gobierno. Porque la realidad es la que es, y cerrar los ojos, hacer ver que los inmigrantes no existen, mandándolos a un limbo legal, no soluciona nada.
Por todo ello, es lamentable y repugnante la instrumentalización que desde el PP se está haciendo de esta materia, e hipócrita su posición respecto al empadronamiento de inmigrantes en situación irregular cuando la norma que lo regula, y obliga a practicarlo, se aprobó siendo ministro del ramo el Sr. Rajoy. Y no es mejor la postura de CiU, quien en asuntos como este nos enseña que aunque utilice mejores formas, no está tan lejos del PP en el fondo de la mayoría de asuntos, ya que un alcalde suyo es el impulsor de la medida ilegal de no empadronar inmigrantes sin pasaporte y visado (visado que la ley no exige). Y si alguien cae en la tentación de utilizar el argumento de que los concejales del PSC en el Ayuntamiento de Vic también lo apoyan, no tiene más que mirar la posición de ambos partidos en relación con el asunto: mientras que el PSC ha instado a sus concejales a oponerse a la medida, los líderes de CiU, como por ejemplo Duran i Lleida, apoyan la propuesta, como también sus alcaldes y concejales del resto de Catalunya. Nuevamente vemos como, más allá de la retórica vacía, a la hora de la verdad cada uno se retrata.
¿Qué decir del presidente de Pimec, que vincula delincuencia e inmigración? No cuesta entender que es más fácil que caigan en la delincuencia las personas con dificultades para subsistir o en situación de exclusión social que no los que no lo están, y teniendo en cuenta que en este perfil se encuentran muchos inmigrantes, es fácil que representen un porcentaje elevado entre las personas que delinquen. Seguramente si alguien hubiera hecho esta estadística en los años 60 y 70, también habría resultado más alto el porcentaje de delincuentes entre los recién llegados que entre los autóctonos. Pero de ahí a decir que el problema son “gente que ha venido de países que seguramente no tienen la ética que tenemos aquí“, va un mundo, y creo que también este señor (Josep González) ha quedado retratado. Claro, seguramente la ética que tenemos aquí es la de Díaz Ferran y la CEOE (ojo, no estoy dicendo que este señor sea un delincuente, hablamos de ética) o, mejor aun, la de Arantxa Sánchez Vicario (lo mismo digo), quien ha sido condenada a pagar a hacienda los tres millones y medio de euros que defraudó. Como decía ayer Wyoming en El Intermedio (lamentablemente no he encontrado enlace al vídeo, pero estuvo muy bien), seguramente la diferencia ética a que se refiere Josep González sea que los inmigrantes no obtienen sumas tan elevadas de sus actividades delictivas, ellos se pringan por dos duros.
Y lo más curioso de todo esto es que a los ciudadanos de Vic les preocupa mucho más el paro o la falta de aparcamiento que la inmigración. Quizás el Sr. Vila d’Abadal, alcalde de Vic, debería preocuparse más de esto que de intentar aprobar normativas ilegales, aunque le apoye Miquel Roca (cuyo dictamen han pagado o pagarán todos los ciudadanos de Vic, no el señor alcalde). Lamentablemente, este es uno de aquellos casos (que no abundan tanto como muchos dicen) en que los políticos no solo no solucionan problemas, sino que los crean.
Más información sobre el tema del empadronamiento en el blog de Miquel Iceta.
Pobrets futbolistes
5 nov
En l’entrada anterior em referia de passada a la modificació de la tributació dels treballadors estrangers desplaçats a Espanya que cobrin rendes superiors a 600.000 €, sense pensar que la cosa donaria tant de joc com està donant.
Ja deia que és una qüestió que si bé segurament no té una gran repercusió per als ingressos tributaris, sí que té una gran importància simbòlica, ja que no era de justícia que uns treballadors amb grans rendes (bàsicament esportistes d’elit) tinguin un tipus tributari inferior no ja a la resta de treballadors amb rendes molt inferiors, sinó inclús als seus companys espanyols (ni que sigui limitat a cinc anys). El que potser ens hauríem de preguntar és per què aquesta gent tenia aquest règim privilegiat.
Davant això, ens trobem amb una amenaça de vaga de la LPF i amb la reacció contrària del Partit Popular, tant per boca de Cristobal Montoro com de Esteban González Pons.
No és estrany que la LFP estigui en contra, tenint present que sovint en els contractes amb els futbolistes es pacta que el jugador cobrarà un sou net, fent-se càrrec el club dels impostos. Clubs com el Reial Madrid, que tothom sap el dineral que s’ha gastat en fitxatges (demanant préstecs, això sí, ja que té la sort que a ell li donen) o el Barça, que no ha tingut problema en pagar un fotimer de duros per Ibrahimovic (no tinc clar quants) són directament afectats per la mesura, però que voleu que us digui, no em fan cap pena. Ara ens volen fer por, ens diuen que no vindran grans jugadors (però a d’altres païssos hi ha una tributació similar), ens diuen que faran vaga (una vaga d’empreses, que no deixa de ser curiós) … per mi, ja poden començar, sobreviuré (i això que és públic i notori que m’agrada molt el futbol i soc soci del Barça). Ara, si després les televisions els demanden per incompliment de contracte, que no vinguin a plorar.
I sobre la postura del PP, tot i que els malpensats diran que és perquè per atacar al govern i al partit que li dona suport tot serveix, jo crec que ens trobem davant la plasmació pràctica d’unes recents declaracions de Cospedal, que va dir que el PP és el partit dels treballadors … si més no dels que cobren més de 600.000 € anuals, que deuen ser la famosa classe mitja.
55.316
18 oct
Ayer se manifestaron en Madrid algunas personas reinvindicando el derecho a decidir. SU derecho (divino, al parecer) a decidir sobre NUESTRAS vidas, com si tal derecho existiera.
No es la primera vez que se manifiestan con esa o similares excusas. Desde la guerra de Irak esta gente el ha cogido gusto al pancartismo, y ya antes se manifestaron para decirnos con quién podemos o no casarnos o quién puede o no adoptar hijos. También pretenden decirnos cuándo podemos o no morirnos, aunque por eso aun no se han manifestado, pero todo llegará.
Como ya dije, son los que, adjudicándose de forma falaz el título de defensores de la familia o de la vida, únicamente defienden un tipo de familia y un la vida solamente como hecho biológico, independientemente de su contenido.
Aunque se supone que su religión (esa que dicen practicar y cuya interpretación más retrógrada quieren imponernos) prohibe la mentira, no tienen empacho alguno en mentir de una forma burda y descarada sobre el número de asistentes a la manifestación, multiplicando por 200, o hasta por 400, según la fuente, el dicho número.
No es que el número de manifestantes importe mucho. Por un lado, porque las encuestas indican que la mayoría de la ciudadanía apoya la reforma legal. Y por el otro, porque aunque de verdad hubieran sido uno, o incluso diez millones, no por eso tendrían más derecho a decidir sobre las vidas ajenas.
Pero cuando algunos medios hablan de asistencia masiva, Mariano Rajoy se ampara en esa presuntamente masiva asistencia para decir que la ley no hace falta (curioso silogismo: se manifiesta mucha gente, luego la ley no hace falta, este tío es un crac), o se nos repite hasta la saciedad esa cifra inventada, supongo que con la vana pretensión de que al repetirla muchas veces la mentira deje de serlo, es preciso dejar clara la verdad.
Y la verdad es que los asistentes no fueron ni el millón y pico o dos de los organizadores, ni el cuarto de millón de la policia municipal de Madrid. Sino muchos, muchos menos: entre 48530 y 72795 personas, según El Manifestómetro, o 55.316 personas según la agencia EFE, para quien efectuó el control la empresa Lynce. Si mirais las páginas indicadas vereis dos cosas que podemos calificar de curiosas: la primera es que para que resultaran los dos millones pretendidos por la organización tendrían que haber estado 41,5 personas en cada metro cuadrado (con lo cual deberían haber sido habitantes de Liliput o Pitufos), y la segunda es que hubieron más asistentes en la manifestación del día del orgullo gay de este año (58.171). Remarco esta última cifra por ser el colectivo gay uno de los objetivos preferentes de los ataques de los cristo-frikis (© César Calderón, o al menos a él se lo he leído yo), aunque también en esa ocasión los organizadores pretendieron que la cifra de asistentes era muy superior a la real.
En fin, la mani me deja la satisfacción de comprobar que a pesar del esfuerzo de convocatoria y organización, y el apoyo no dismulado del PP y de los medios de comunicación afines, únicamente han podido movilizar a los más carcundas, y una muy divertida tarde gracias a los twiteos que pude leer.
Más sobre este tema en el blog de Nacho Escolar, y otra perspectiva del mismo, con las razones no declaradas de los manifestantes, en el de Jessica Fillol.
La mala educación
13 oct
Además del título de una película de Almodovar, mala educación es lo que demostraron ayer algunas de las personas que asistieron al desfile conmemorativo del dia de la Hispanidad y aprovecharon para gritar e insultar a Zapatero (o posiblemente fue al revés, fueron a gritar e insultar y aprovecharon para ver el desfile).
Reconozco que el tema este de los desfiles tiene su punto, pero también pienso que para ir a un desfile como éste, con tu banderita española y tal, hay que ser de una determinada manera, por lo que los gritos no me extrañaron nada de nada (ya dijo el propio Zapatero que son parte del rito). Y eso que, aunque Luis Solana diga que tiene la seguridad de que los gritos venían de familiares de militares, yo no lo tengo tan claro. No solo gritaban desde las tribunas, también personas de a pie, detrás de las vallas, y por tanto esas personas, sin invitación, no necesariamente tenían que ser familia de militares.
Quizás eran patriotas, palabra que, aplicada a cualquier patria, me da un especial repelús, y que al menos en España es, para mí, equivalente a facha. Y no lo digo por decirlo. No tendría que ser así, pero los hechos lo demuestran día a día. Un ejemplo: hay un grupo en Facebook llamado CONSIGAMOS 10 MILLONES DE ESPAÑOLES ORGULLOSOS DE SERLO, dónde lo primero que dicen es que ser español no es ser facha (ya se dice en latín que excusatio non petita …), pero en cuyo muro ves mensajes como “Es necesario adelantar las elecciones”, “Así el PSOE compró todos los medios de comunicación! Rescata tu democracia!”, “PSOE-PSC la extraña pareja”, y cosas similares. Y el contenido de los mensajes, pues como los que envían los espectadores de El Gato al Agua, más o menos. Quien tenga interés que los lea.
En fin, es lo que hay. De todos modos, sigo pensando que no son los gritos de esas personas los que deben preocuparnos. Total, como recordaba ayer Geógrafo Subjetivo, muchos ya pidieron la dimisión de Zapatero la misma noche de las elecciones delante de la sede del PP, y está claro que al PP esto de los gritos le gusta. Esos que gritaban ayer no nos van a votar nunca (ni ganas), pero según lo que hagamos, puede ser que otros que nos votaron y esperan de nosotros una determinada política, dejen de hacerlo. Y eso sí que me preocupa.
Y para ser justos, un recuerdo a alguien del PP a quien no le gustaron los gritos de ayer, y ya ha recibido por ello las correspondientes collejas de la caverna mediática, Alberto Ruiz Gallardón. Lo hiciera sinceramente o de cara a la galería, su actitud es de elogiar.
Los andaluces no son ignorantes
16 feb
Creo que he escrito ya alguna vez (y si no, lo he pensado) que los anuncios del PP están hechos para los adictos y para los ignorantes. O sea, para los que no quieren ser críticos y para los que no pueden serlo, porque no dan para más. Y la última campaña lo confirma de nuevo, con el agravante de que también hacen parecer ignorantes a sus protagonistas.
Me refiero a una de las cuñas radiofónicas con las que el PP (en este caso el de Andalucía) continúa su campaña de mentiras, en concreto a la que habla de la lengua, y en la que un padre empieza diciendo (si quieres oirla entera, pulsa aquí):
¿Sabes que si nos vamos de Andalucía a Cataluña nuestro hijo tendrá que estudiar en catalán?
A lo que la madre contesta, así como muy sorprendida:
¿Cómo?
Y el padre le responde que en Cataluña es obligatorio estudiar en catalán, y no se puede en castellano …
Porque Zapatero lo consiente y Chaves lo apoya.
Y como conclusión, una tercera voz nos dice:
El pacto de Zapatero con el nacionalismo catalán perjudica a los andaluces.
¿Pueden juntarse más tonterías en menos palabras? Es díficil, aunque no imposible. Y esto lo digo porque:
1. La inmersión lingüística en las escuelas catalanas se practica nada menos que desde el año 1983, hace la friolera de 23 años, con lo que. Los jóvenes que nacieron entonces y han continuado sus estudios están hoy en la universidad. La ley que instauraba la inmersión lingüística catalana (cuyo objetivo, por cierto, es que no hubiera catalanes de primera y de segunda, segregando por razón de lengua como algunos sugerían) fue objeto en su tiempo de recursos que permitieron que el Tribunal Constitucional se pronunciara sobre su constitucionalidad. Si hay alguien que descubre eso al cabo, repito, de 23 años, es que solo lee el AS o el HOLA, y le importa poco, muy poco, lo que pasa a su alrededor. Quizás el hecho de que ahora los andaluces ya no se vean forzados a emigrar a Cataluña (ni a otros sitios) como tuvieron que hacer durante generaciones, también tenga algo que ver, aunque no es excusa.
2. Si admitimos que Zapatero lo consiente (hagámoslo, aunque la terminología no me gusta) deberemos concluir que también lo consintieron Aznar o González antes. ¿O no? ¿Tampoco lo saben, o se les ha olvidado? Pero es que las leyes, DEBEN consentirse, o acatarse, para eso se promulgan. No hay otra opción, salvo su infracción. Y ni Zapatero (ni Aznar ni González) tienen que dar permiso para que un Parlamento como el de Cataluña, libremente elegido por los ciudadanos, legisle sobre materias propias de su competencia, en el ámbito que la Constitución y el Estatuto le reservan. Ningún Presidente del Gobierno puede hacer otra cosa, aunque a alguno le gustara que salieran los tanques a la calle, porque me parece que esto del Estado de la autonomías (que no es un invento de Zapatero, dicho sea de paso) le queda un poco grande intelectualmente hablando.
3. ¿Qué narices tendrá que ver el pacto de Zapatero con el nacionalismo catalán, que no tiene ni dos años, con una ley que lleva en vigor veintitrés? ¿Hay una aplicación retroactiva del pacto que ha cambiado el pasado? ¿Hablamos de política o de ciencia-ficción?
A este paso, al pacto de Zapatero con el nacionalismo catalán le imputaremos todo, desde el penoso papel de la selección española del fútbol en el mundial del 82 a la pérdida de las colonias, pasando por la pertinaz sequía, sustituyendo en el poco agradable papel de culpable-de-todos-los-males al contubernio judeo-masónico de que tanto oímos hablar.
Y no quiero acabar sin comentar que, en el próximo anuncio (mejor que no lo haya, pero me temo que no me harán caso), podrían cambiar las tornas, y que el papel de ignorante supino lo hiciera el padre, y no la madre. Porque en éste, el padre, aunque veintitrés años tarde, se ha enterado de algo (lo habrá oído en la COPE antes de ayer), pero lo que es la madre, pobrecita, sigue en la inopia.
En fin, por suerte para los andaluces, esa caricatura no los representa, pero lamentaría que alguien se lo pudiera creer. No se lo merecen.
La desleal oposición
16 nov
La actitud del Partido Popular en los últimos asuntos que han motivado la atención de la opinión pública pone de manifiesto su total desprecio por las reglas del juego democrático cuando, con la aritmética parlamentaria en la mano, ve que no puede ganar.
El Estatut de Catalunya y la LOE son dos claros y recientes ejemplos de esta pauta de actuación:
- Además de expresar discrepancia con el texto (lo que sería legítimo) se intenta el descrédito mediante la mentira: tanto del Estatut como de la LOE se alega que dicen cosas que no dicen.
- Se utiliza la sociedad civil como fuerza de choque: evidentemente, aquellas entidades que a ello se prestan. El legítimo derecho de estas entidades (y del propio PP) a manifestarse y a defender las posturas que crean convenientes no hace menos reprobable su manipulación por los populares. El PP es muy libre de convocar cuantas manifestaciones quiera (no les llamaré pancarteros, como ellos hicieron), pero no debería avergonzarse de ello.
- Se niega la legitimidad del Parlamento: se pide que el Estatut de Catalunya no se admita a trámite, se pide que la LOE sea retirada, olvidando que, entre otras cosas, nuestros representantes están allí para debatir sobre los proyectos presentados y aprobarlos, o no. Con ello, se intenta menoscabar el papel fundamental que en cualquier democracia tiene el parlamento, como sede de discusión de las diferentes alternativas políticas, por el único motivo de que como no tienen mayoría, no podrán imponer su posición.
Lamentablemente, el rédito a corto plazo que dichas actuaciones parecen proporcionar al Partido Popular (contando con el inestimable apoyo a la hora de difundir la mentira de su coro mediático, otrora conocido como sindicato del crimen), me hace pensar que esta actitud va a permanecer en el futuro, pero creo que se equivocan.
Se equivocan porque el simple paso del tiempo se encargará de poner de manifiesto lo falaz de sus afirmaciones. El Estatut de Catalunya se aprobará con las modificaciones que sean pertinentes y todo el mundo podrá comprobar que no se rompe España, es más, que otras comunidades, incluso gobernadas por el PP, se sumarán a sus postulados. Se aprobará la LOE y se verá que no acaba con la enseñanza de la religión católica ni con los colegios concertados (de hecho, hay quien piensa que los trata demasiado bien). Y llegado este punto, sus mentiras y la ventaja que puedan sacar de ellas se desharán como las burbujas del cava.
Se equivocan porque ningún provecho político justifica enfrentar entre sí a ciudadanos y comunidades, intentando una artificial división entre buenos y malos, patriotas y traidores. Las heridas que estas actitudes causan, cuestan mucho de cicatrizar.
Y se equivocan, finalmente, porque la reciente historia de este país demuestra que para gobernar el PP necesita el voto de los ciudadanos centrados, no alimentar el odio histórico y visceral de la ultraderecha (total, su voto ya lo tienen, y no lo van a perder porque aquí, no sé si por suerte o por desgracia, no tenemos un Frente Nacional como en Francia que se los dispute).
Si hacemos memoria, recordaremos que una política de oposición como la actual, y con el mismo o más apoyo mediático (hasta José María García colaboraba desde su espacio deportivo) no les sirvió para ganar en 1993, pese a los errores que debo reconocer del gobierno socialista, los casos de corrupción (algunos ciertos, muchos inventados) y la negativa situación económica. Y aunque sí ganaron en 1996 con la misma táctica, no debemos olvidar que fue una victoria mucho más limitada de lo que todo el mundo daba por hecho, pese al deterioro del último período de gobierno de Felipe González.
¿Cuándo obtiene el PP una victoria clara, por mayoría absoluta? En el año 2000, después del período de moderación que se inicia en 1996. Cierto que esta moderación es obligada: el PP necesita apoyos para gobernar, y eso le hace pasar del Pujol enano habla castellano al Pujol guaperas habla lo que quieras, son los tiempos del hablar catalán en la intimidad, tiempos en los que incluso Arzallus era bueno como podeis ver en esto que escribí el mes pasado. Y no es que durante el período no hicieran muchas barbaridades, por ejemplo en su obsesión por controlar los medios de comunicación, y eliminar a los que no les eran afines. Quién no recuerda el tema de los decodificadores, o el de los partidos de fútbol de interés general, temas ambos ya olvidados. Pero ciertamente eran nimiedades comparados con las barbaridades que hicieron después, y en todo caso más lejanas al ciudadano de a pie.
Gracias a esta moderación, digo, consiguen la victoria por mayoría absoluta, y a partir de ahí muestran su verdadero rostro. Los vascos del PNV ya no son buenos (más bien son malos malísimos), los catalanes de CiU son ninguneados (pero tienen que seguir dando su apoyo, innecesario por otro lado, a cambio del que el PP les da en el Parlament de Catalunya), se aprueban proyectos que perjudican a unas comunidades en teórico beneficio de otras, como el Plan Hidrológico (que a quien de veras habría beneficiado habría sido a las constructoras de los amiguetes de Aznar, con Florentino a la cabeza) y se nos mete en una guerra ilegal, por citar algunos temas. Y la guinda, tras el más grave atentado perpetrado en este país, se nos intenta engañar (a nosotros y al mundo) sobre su autoría, para intentar sacar un rédito electoral.
Y así llegamos al día de hoy: el PP está en la oposición, sigue intentando justificar con rocambolescas historias propias de una novela de Tom Clancy su derrota, y no hay ningún partido, ni derechas ni de centro, ni nacionalista ni regionalista que quiera pactar con ellos en el Parlamento español. Y en lugar de plantearse seriamente por qué pasa eso, y tender puentes con las que hasta no hace mucho fueron sus socios, lo que pretenden es cambiar la ley para que solo pueda gobernar la lista más votada.
Desde un punto de vista partidista, y aparte de los cabreos que le cogen a uno cuando lee o escucha ciertas cosas, el mantenimiento por parte del PP de esta política, y de los encargados de llevarla a cabo, encabezados por Acebes y Zaplana, con el apoyo allende nuestras fronteras del presidente de honor, es la mayor garantía de que tardarán tiempo en volver al poder, y de eso no voy a ser yo quien se lamente.
Pero creo que este país se merece una derecha mejor, y quiero pensar que, igual que en otros países de nuestro entorno, es posible ser de derechas sin intentar la aniquilación (política) del contrario, y respetando las reglas del juego, tanto cuando se gobierna, como cuando se está en la oposición.
Opinar sobre la Constitución
24 oct
Estos días ha presentado el PP su campaña contra el Estatut, fundamentada en que, según dicen, al tratarse de una reforma de la Constitución, debe tramitarse como tal.
Pero la endeblez del argumento es tan poca que me temo que, como la mayoría de campañas de esta gente, va dirigido a un público o incondicional, o poco informado, o ambas cosas. Porque, en este país, y según esa sacrosanta Constitución que tanto invocan cuando les conviene (y que tan poco gustaba a su presidente de honor cuando fue aprobada), quien decide sobre la constitucionalidad de las leyes es el Tribunal Constitucional, y lo hace a posteriori, una vez aprobadas por las Cortes, no a priori. Por lo tanto, si el Estatut es aprobado y el PP entiende que su redacción final (que no tiene por qué ser la actual) vulnera la Constitución, que lo impugne ante dicho Tribunal (cosa que todos sabemos que hará en cualquier caso) y el Tribunal Constitucional será quien lo decida.
Porque, siguiendo el razonamiento pepero, cualquier proyecto o proposición de ley presentado a las Cortes debería tramitarse como reforma constitucional solo con que alguien tuviera dudas de su constitucionalidad. Y en este caso, el Tribunal Constitucional se dedicaría solo a los conflictos de competencias y a los recursos de amparo, porque como todas las leyes serían constitucionales (ellas mismas reformarían la constitución) los recursos y las cuestiones de inconstitucionalidad sobrarían. En fin, una absurdidad más, y ya no sigo por aquí.
Pero me he fijado en que la citada campaña tiene un anuncio donde se ve una foto de tres niños, ahora ya treintaañeros, que reivindican su derecho a opinar si se quiere cambiar la Constitución. Y yo estoy de acuerdo en eso, quiero decir en el derecho a opinar sobre la Constitución, pero sobre la que ahora tenemos. Porque he de decir que yo (que no soy treintaañero sino cuarentón, palabra fea dónde las haya) nunca he podido opinar sobre esta Constitución, porque cuando se celebró el referéndum no pude votar. Y como yo, tantos y tantos españoles, según unos números que he hecho (es que a pesar de todo, soy de ciencias) y que aquí expongo: en el referéndum constitucional votaron sí unos 15.700.000 ciudadanos, que representaban algo así como el 41,60% de la población total (no del censo). Teniendo en cuenta los fallecimientos a lo largo de estos 27 años, de esos votantes del sí pueden quedar vivos algo más de 12.000.000 (es una estimación al alza realizada por mí a partir de datos del INE sobre los fallecimientos desde 1979 hasta 2004, suponiendo que los que votaron la constitución se mueren igual que los que no la votaron, quizás no muy ciéntifica, pero que a los efectos puede servir). Y esos 12.000.000 representan poco más de un 28% de la nuestra población actual. Dicho de otro modo, hay más de 30.000.000 de españolitos y españolitas, más de un 70% de la población que no votaron sí a la Constitución (que no votaron porque no pudieron o porque no quisieron, o votaron en blanco, o votaron no).
¿Quiero decir que esa es una razón por la que la Constitución debe modificarse? Es obvio que no. Países con constituciones más antiguas que la nuestra no las modifican por el solo hecho de que no quede viva ninguna persona de las que las votaron. Pero lo que no podemos hacer, ni con una constitución ni con ningún otro texto legal es sacralizarlo, como algunos pretenden (precísamente aquéllos a los que al principio no les gustaba). Porque si bien es deseable que una constitución, como norma fundante básica, tenga una estabilidad y una durabilidad en el tiempo, también es deseable que su contenido sea acorde con la voluntad de los ciudadanos a los que se aplica, que, por ejemplo ahora en España, en buena medida ni son los mismos que la votaron cuando se promulgó ni tienen por qué compartir sus mismas inquietudes.
Así que si hemos de opinar, yo me apunto. De momento, quiero opinar sobre la monarquía y sobre las relaciones de cooperación con la Iglesia Católica y demás confesiones, y no dudo que en coherencia con la preocupación que ha demostrado porque podamos opinar, el Partido Popular respaldará esta petición. ¿O no?


