Blog personal i polític de Manuel Cáceres
Entrades etiquetades amb Esglèsia Católica
Predicar con el ejemplo
28 dic
Leo en un portal católico que:
El glorioso significado de la Navidad es el amor y la paz que Dios practicó para que el hombre viva feliz durante su existencia.
Sí, amor y paz, eso es lo que siempre dicen, pero ¿es lo que practican? Quiero pensar que muchas personas de buena voluntad que son creyentes (que las hay) sí, pero me temo que no puedo decir lo mismo de su cúpula.
Ayer, 27 de diciembre, en plenas fiestas navideñas, la Iglesia Católica convoca una eucaristía para un millón de personas (aunque en el espacio dónde debía celebrarse solo cabían 160 mil, pero bueno, es lo que tiene creer en los milagros, y total luego han sido muchos menos), bajo el lema El futuro de Europa pasa por la familia, con la colaboración desinteresada del Ayuntamiento de Madrid.
Como en anteriores ocasiones en las que esta gente se exhibe en público, el acto, lejos de practicar la paz y el amor que nos venden, ha sido una nueva muestra de la intolerancia que practican hacia todo lo que se aparta de lo que ellos piensan (o dicen pensar), como prueban las manifestaciones de los intervinientes, tan sectarias como apartadas de la realidad.
Críticas a los modelos de familia que se apartan del que ellos propugnan (la típica familia de papá, mamá, niños cuantos más mejor, y no sé si también querida y servicio doméstico), críticas por tanto a la ley que permite el matrimonio entre personas del mismo sexo (que para ellos no tienen derecho a formalizar su amor, que a buen seguro consideran de segunda categoría), críticas a la ley del divorcio por facilitarlo (porque supongo que lo correcto es que aunque te hayas equivocado al elegir cónyuge te aguantes, incluso si eso supone pasarte la vida recibiendo hostias de las que no se ingieren sino que se encajan), críticas a la ley del aborto … en fin, más de lo de siempre, con algún añadido apocalíptico del tipo sin la familia cristiana Europa “se quedaría prácticamente sin hijos, o lo que es lo mismo, sin el futuro de la vida”, al mismo tiempo que están en contra de permitir la adopción por las personas que no encajan dentro de su definición de familia, y como si los no creyentes no tuvieran hijos, por no hablar de los que profesan otras religiones, como los musulmanes, aunque supongo que ellos no deben considerar esos hijos como el futuro de Europa.
Todo muy edificante, y rebosante de amor al prójimo. Y no sé qué es más paradojico, si que se erijan en defensores de la familia los que únicamente admiten un tipo de ellas, o que quienes los lideran sean personas que, en virtud de sus normas, únicamente pueden ser del género masculino y tienen prohibido formar una.
Matrimonio entre católicos
24 oct
El otro día, entre las muchas cosas que uno recibe cotidianamente vía internet, estaba un mensaje con el texto que reproduzco a continuación.
Addenda posterior: Gracias a Judas, me entero de que el texto procede de Psicofonías, el blog de Psicobyte. Quede constancia del reconocimiento (y del agradecimiento).
El texto en cuestión decía:
Estoy completamente a favor de permitir el matrimonio entre católicos.Me parece una injusticia y un error tratar de impedírselo. El catolicismo no es una enfermedad.
Los católicos, pese a que a muchos no les gusten o les parezcan extraños, son personas normales y deben poseer los mismos derechos que los demás, como si fueran, por ejemplo, informáticos u homosexuales.
Soy consciente de que muchos comportamientos y rasgos de carácter de las personas católicas, como su actitud casi enfermiza hacia el sexo, pueden parecernos extraños a los demás. Sé que incluso, a veces, podrían esgrimirse argumentos de salubridad pública, como su peligroso y deliberado rechazo a los preservativos. Sé también que muchas de sus costumbres, como la exhibición pública de imágenes de torturados, pueden incomodar a algunos.
Pero esto, además de ser más una imagen mediática que una realidad, no es razón para impedirles el ejercicio del matrimonio.
Algunos podrían argumentar que un matrimonio entre católicos no es un matrimonio real, porque para ellos es un ritual y un precepto religioso ante su dios, en lugar de una unión entre dos personas. También, dado que los hijos fuera del matrimonio están gravemente condenados por la iglesia, algunos podrían considerar que permitir que los católicos se casen incrementará el número de matrimonios por “el qué dirán” o por la simple búsqueda de sexo (prohibido por su religión fuera del matrimonio), incrementando con ello la violencia en el hogar y las familias desestructuradas. Pero hay que recordar que esto no es algo que ocurra sólo en las familias católicas y que, dado que no podemos meternos en la cabeza de los demás, no debemos juzgar sus motivaciones.
Por otro lado, el decir que eso no es matrimonio y que debería ser llamado de otra forma, no es más que una forma un tanto ruin de desviar el debate a cuestiones semánticas que no vienen al caso: Aunque sea entre católicos, un matrimonio es un matrimonio, y una familia es una familia. Y con esta alusión a la familia paso a otro tema candente del que mi opinión, espero, o resulte demasiado radical: También estoy a favor de permitir que los católicos adopten hijos. Algunos se escandalizarán ante una afirmación de este tipo. Es probable que alguno responda con exclamaciones del tipo de “¿Católicos adoptando hijos? ¡Esos niños podrían hacerse católicos!”.
Veo ese tipo de críticas y respondo: Si bien es cierto que los hijos de católicos tienen mucha mayor probabilidad de convertirse a su vez en católicos (al contrario que, por ejemplo, ocurre en la informática o la homosexualidad), ya he argumentado antes que los católicos son personas como los demás. Pese a las opiniones de algunos y a los indicios, no hay pruebas evidentes de que unos padres católicos estén peor preparados para educar a un hijo, ni de que el ambiente religiosamente sesgado de un hogar católico sea una influencia negativa para el niño. Además, los tribunales de adopción juzgan cada caso individualmente, y es precisamente su labor determinar la idoneidad de los padres.
En definitiva, y pese a las opiniones de algunos sectores, creo que debería permitírseles también a los católicos tanto el matrimonio como la adopción. Exactamente igual que a los informáticos y a los homosexuales.
Más allá de lo gracioso que lo pueda encontrar cada uno (esto del humor es algo muy personal), debería servir para hacernos pensar que no deberíamos desear para los demás lo que no deseamos para nosotros, y que las personas, independientemente de su orientación sexual o religiosa, son personas, iguales en derechos y deberes.



