Hoaxes, mentiras y espíritu crítico

Confieso que el tema de los hoaxes o bulos es una de las cosas que más me han conseguido sacar de quicio en los trece o catorce años que hace que internet entró en mi vida. No es que me cueste entender a la gente que los crea, porque siempre podemos encontrar uno u otro motivo para ello, o a veces más de uno a la vez: desacreditar a alguien (un gobierno, un partido político, una marca, una empresa), conseguir direcciones a las que luego spamear o símplemente intentar demostrarse a ellos mismos hasta dónde pueden ser capaces de difundir su invento. Malos motivos, pero motivos al fin. Pero sí que me es más difícil entender a las personas que, aunque sea con toda su buena intención, lo que no pongo en duda, distribuyen cualquier cosa que les llega, sin importarles cómo de grande sea la barbaridad que se están prestando a difundir, y sin ni tan siquiera plantearse si ese texto que han recibido y del que nos hacen partícipes tiene o no un mínimo sentido (quizás es que ni tan solo lo leen, y no sé qué es peor).

A lo largo de los años, he recibido muchos, algunos de ellos varias veces, y con grandes intervalos de tiempo entre una recepción y otra (supongo que van dando la vuelta al mundo, y como éste es esférico, acaban volviendo). Niños o niñas con alguna enfermedad mala malísima que van a poder tratarse gracias a que alguien va a poner el dinero (ya me explicarán por qué) a cambio de que tú bombardees a tus contactos con la triste historia, niños o niñas desparecid@s, avisos de intereses general que, mira tú, la policia no difunde por la televisión o la radio como sería lógico, sinó únicamente via correo-e (del estilo teléfonos móviles con explosivos tirados por la calle para que los niños los cojan), productos alimenticios que nos están envenenando sin nosotros saberlo y de los que algún samaritano nos advierte, alertas de virus informáticos que en algún caso nos borrarán el disco duro … la casuística es muy amplia. Algunos son tan burdos que con una simple lectura cualquier persona capaz de entiender lo que lee los descubre. Otros reconozco que son más verosímiles, pero basta con perder unos instantes buscando en Google, o directamente en alguna página de las que ayudan a desmontarlos, como la veterana Rompecadenas, para comprobar que sí, que nos están tomando el pelo. Lamentablemente, vista mi experiencia, creo que debo ser uno de los pocos frikis que hace estas comprobaciones.

Y hoy una amiga me ha obsequiado con otro, un correo titulado Ojo en la carretera!!, con el siguiente texto (respeto los signos de puntuación originales):

Casi todo el mundo conoce ya los variados e ingeniosos sistemas-trampa de la DGT; pero tranquilos, “Todo lo hacen por nuestro bien”

¡¡¡MUCHO OJO A ESTE NUEVO INGENIO RECAUDATORIO DEL GOBIERNO!!!
Esta maquinita de fotos, aparentemente un inocente indicador de desvío por obras, es realmente un radar encubierto que lo están poniendo precisamente en esas zonas de obras de mantenimiento donde hay limitaciones de 20 Km/h o de 30 Km/h y cazan como moscas a los que van a la deslumbrante y peligrosa velocidad de 40 ó 50 Km/h y le atizan 200,00 Euretes y un par de puntos. No te digo si pasas, por no haber coches delante, a 80 ó 90 Km/h .
Se está utilizando incluso en carreteras sin obras a las que le ponen una limitación, un par de conos y a esperar 300 m más adelante a los pardillos.
Las están poniendo en todas las carreteras españolas y las cifras de recaudación son mareantes.

PASARLO PARA QUE LA GENTE SE ENTERE.

Las fotos en cuestión son éstas:

A mí, de entrada, estas señales con bandas blancas y rojas no me han sonado de nada, pero la frase clave para saber sin ninguna duda que era un engaño, ha sido:

Se está utilizando incluso en carreteras sin obras a las que le ponen una limitación, un par de conos y a esperar 300 m más adelante a los pardillos.

Ya sé que, lamentablemente, todo lo que sea acusar al gobierno (a cualquier gobierno) de afan recaudatorio encuentra una audiencia totalmente acrítica y dispuesta a creerse a pies juntillas lo que le echen, pero ¿poner una limitación en una carretera sin obras para poner multas? ¡Como si hiciera falta! Vamos anda, está claro que el creador del bulo tiene un bajo concepto de la inteligencia de su audiencia.

El caso es que, con la ayuda de Google y en un minuto, he encontrado aquí (al final de la página, después de otros bulos sobre radares) la prueba del engaño:

Sí, mismas señales, mismo artilugio (con las puertas abiertas), dos policias … Oh wait! Esos uniformes … ¿Son Guardias Civiles? ¿Mossos? ¿Ertzainas? ¿Quizás miembros alguna policía local? No, son policías belgas. Porque es en Bélgica, y no en España, dónde dichos radares se utilizan (éste es el enlace a la página, en francés, dónde originalmente se publicó la noticia en septiembre de 2008, con las tres fotos juntas).

No es, pues, uno de los “ingeniosos sistemas-trampa de la DGT” (básicamente porque los mismos no existen, ni cubos de basura, ni puertas abolladas, ni nada, como podeis ver si seguís el enlace que he puesto más arriba), es simplemente una mentira de un listillo. Lástima que en este país haya más listillos que listos.

Ya digo yo que se coge antes a un mentiroso que a un cojo, sobre todo si se le quiere coger, solo hace falta un poco de interés y un mínimo de espíritu crítico.

Facebooktwittergoogle_plusredditpinterestlinkedinmail