Dice el refrán que cuando el diablo no tiene que hacer, con el rabo mata moscas. Yo no soy el diablo, y sí tengo cosas que hacer (más de las que puedo), pero desde hace un tiempo venía dándole vueltas a la idea de trasladar el blog desde WordPress.com a mi propio hosting (Piensa Solutions). De hecho lo pienso desde que hace unos tres meses retomé mi actividad bloguera y pasé mi antiguo blog de Blogger (en el que tuvo dos etapas, con un paso por Bitácoras en medio, y es que uno es un culo de mal asiento), aunque entonces no me atreví y me contenté con contratar un domain mapping para, al menos, tenerlo accesible por mi dominio manuelcaceres.net y no tener que cambiarlo luego.

Pero, a la vista de las limitaciones que impone WordPress.com, en relación con la introducción de javascripts o etiquetas como <iframe>, o el número limitado de temas o plugins y a pesar del consejo en contra de algún amigo, me decidí a dar el paso. Ya dicen que los consejos están para no hacerles caso. El temor a meterme en un lío de forma innecesaria y gratuita no pudo tanto como el gusto que le tengo a trastear con códigos y programación, algo que siempre me ha gustado mucho (a nivel aficionado, claro está) y que no hacía desde que, cerca de quince años atrás, cuando la web era 1.0 por no decir 0.1, me decidí a crear, en htlm puro y duro, una página dedicada al buceo deportivo (que mantuve algún tiempo pero que descolgué hace ya mucho, y que un día de éstos pienso volver a colgar aunque sólo sea como reliquia).

Y aunque me he pasado con él una buena parte del fin de semana y el proceso no está del todo finalizado (además de que tengo ciertas dudas con el tema del mod_rewrite), la verdad es que estoy contento de cómo ha ido. He utilizado como principal fuente de información el Codex o manual en línea de WordPress, por lo que desde aquí agradezco a todas los usuarios que desinteresadamente colaboran en él su trabajo. Así que, con el Codex abierto en una pestaña del navegador, he ido siguiendo todos los pasos que indica: backup del blog en su anterior ubicación, descarga de la versión 2.9.1 del WordPress (en castellano, aunque existe en catalán), creación de la base de datos en mi hosting, inclusión de sus datos en wp-config.php (con Notepad ++), subida del WordPress al servidor (con FileZilla) y recuperación de las entradas y comentarios del blog.

A partir de ahí, aun quedaba mucho trabajo: Primero configurar WordPress a mi gusto. Luego elegir un tema (los que lleva son muy simples), lo cual no deja de ser un problema de tantos como hay, en WordPress.org y fuera, gratis y de pago. Al final elegí el que podeis ver, Amazing Grace de Vladimir Prelovac, pero como estaba en inglés estoy traduciéndolo (aun me queda alguna cosilla por ahí) al catalán. Existe no obstante una traducción al castellano aquí. Aunque me gusta bastante cambiar, creo que tras darme el trabajo de adaptarlo, haré que me dure un poco. Después, añadir algunos plugins, tárea igualmente ardua porque nuevamente hay muchísimos, y también fuera de WordPress. Aquí va otro agradecimiento, en esta ocasión para la compañera y casi paisana por parte de mis padres (cuarenta kilómetros no son nada) Fátima Ramírez quien publicó en su blog una interesante recopilación. Tengo instalados todos los que ella enumera y alguno más. Y espera. Ahora solo me falta acabar de configurarlos, lo que en algunos casos tampoco es tarea sencilla. Y poner los contadores, banners, widgets y demás elementos con los que acabamos saturando las columnas laterales (por eso he elegido un tema que tiene dos). En fin, iré haciendo todo esto que me falta poco a poco, porque lo importante es escribir, y la forma es un instrumento al servicio del fondo, aunque a algunos nos guste trastear más de lo debido.

En fin, que estoy contento porque no he tenido problemas, y agradecido, como he dicho, a todas las personas que de forma desinteresada lo han hecho posible. Estas personas demuestran que, por fortuna, internet sirve para mucho más que para bajarse películas o canciones for free.