Sic Transit Gloria Mundi
Blog personal i polític de Manuel Cáceres
Blog personal i polític de Manuel Cáceres
25 sep
Desde hace ya algunos meses, los medios de la derecha más dura, y algunos otros, llenan el espacio de sus artículos y tertulias elucubrando sobre si Zapatero sabía o no sabía de ella, durante la campaña electoral del pasado marzo, y si lo dijo o lo dejó de decir.
A mí la situación me suena mucho a la de las anteriores elecciones. Entonces se intentó deslegitimar la victoria del PSOE diciendo que era únicamente fruto de los terribles atentados del 11-M (incluso algunos llegaron a hablar de una conspiración internacional con ese objetivo), y ahora se intenta hacer lo mismo con el peregrino argumento de que de haber reconocido el Presidente la existencia de una crisis el electorado no le habría dado su apoyo (pese a que la crisis tenga un alcance mundial y que, al margen de las peculiaridades locales, tenga uno de sus más claros causantes en los Estados Unidos).
Lo mío no es la profecía, así que no especularé sobre qué habría pasado, sino que me detendré en algo que considero más importante: ¿Aun si hubiera sabido el alcance de la crisis, debía Zapatero decirlo? O dicho de otro modo, ¿Cual es la obligación de un gobernante ante la constatación de una crisis?
Yo no soy economista, y quizás por eso lo que diré suene excesivamente simplista, pero creo que una obligación obvia es adoptar las medidas que estén en su mano para paliar los efectos de la crisis sobre empresas y ciudadanos. Porque, no nos engañemos, en crisis de este alcance poco pueden hacer los gobiernos para solucionarlas, aunque mucha gente tienda a sobrevalorar el poder político frente a las fuerzas económicas.
Y la otra obligación, para mí también obvia, es dar tranquilidad a la población, y no contribuir a su nerviosismo. Porque en esto de la economía, además de los factores reales, también influye mucho la psicología, es decir, las expectativas de la gente. Si se impone la idea de que las cosas van mal, acabarán yendo mal. Si alguien sin problemas económicos retrae su consumo por miedo al futuro, lo que él deja de comprar alguien lo deja de vender, y quien deja de vender (no hablo solo del empresario, sinó, y sobre todo, de sus trabajadores, que pueden perder su empleo), se ve obligado a retraer a su vez su consumo, con lo que nos metemos de lleno en una espiral de funestas consecuencias.
Por lo tanto, igual que sucedía con las devaluaciones de moneda (que había que negar hasta el instante anterior a ponerlas en práctica), es obligación del gobernante quitarle importancia a las crisis, so pena de contribuir a hacerlas más graves de lo que ya son. Que al parecer es lo que a algunos les gustaría, por aquello del cuanto peor mejor.
17 sep
Resulta que Albert Boadella se nos va a Madrid (bueno, no dónde estaba, porque hace ya tiempo que se despidió de Cataluña). El caso es que Esperanza Aguirre le ha propuesto, y él ha aceptado, dirigir el teatro “El Canal de Isabel II”. No me extraña en absoluto. Y no me extraña porque sigue el camino de otros/as muchos/as (Cristina Alberdi, Gotzone Mora, etc.) que desde una inicial militancia de izquierdas han acabado en opciones conservadoras y, y no es un tema baladí, ocupando un cargo (retribuido, of course) en una Administración gobernada por el PP.
17 sep
En les darreres hores TV3 i Catalunya Ràdio s’han fet ressò d’un estudi realitzat pel Cercle d’Estudis Sobiranistes en relació amb el resultat d”un hipotètic referèndum sobre la independència de Catalunya que m’ha deixat bastant sorprès.
D’entrada és un estudi fet sobre enquestes dels darrers divuit anys, és a dir, no han fet una enquesta ara, sinó que han “cuinat” dades d’altres enquestes. I segons l’estudi d’aquestes dades es desprèn que un 35% de catalans estan a favor de la independència mentre que un 45% estan en contra, però en un referèndum guanyaria el sí (a la independència) amb un 55% dels vots, perquè molta gent contrària a la independència s’abstindria. I, curiosament, aquesta darrera xifra ha estat el titular de la notícia als mitjans esmentats.
No he tingut ocasió de veure l’estudi complert (com la immensa majoria de catalans que han sentit la notícia), però a mi, que no sóc sociòleg ni especialista en el tema, el que he sentit em fa pensar:
A) Si ja les enquestes tenen la fiabilitat que tenen, quina pot tenir un refregit d’enquestes? No hagués estat més senzill fer una enquesta ara?
B) Una bona part de la gent que devia opinar fa divuit anys ja deu ser morta, mentre que persones que ara podrien votar eren aleshores nens o nenes de pit, i encara uns altres poden haver canviat d’opinió (divuit anys donen per molt). Quin valor tenen, doncs, aquelles opinions? (encara que fossin més contràries a la independència que ara, com sembla)
C) Com és que amb una opinió majoritària (una minoria majoritària per ser exactes) contra la independència el resultat de l’hipotètic referèndum seria el contrari? En que es basen per dir que una gran part de persones contràries a la independència no aniria a votar? En que en les eleccions autonòmiques s’abstenen molt? I què tenen a veure unes eleccions autonòmiques amb un referèndum per la independència?
En fi, que tot això sona a un vestit a mida (clar, si ni el Cercle d’Estudis Sobiranistes ens dona esperances ja podem plegar), publicitat amb l’inestimable ajut dels mitjans públics catalans, sempre ben disposats a fer-se ressò d’aquestes notícies, amb la finalitat de continuar, com des de fa molts anys, fent bullir l’olla. I no permetrem que la realitat ens espatlli un bon estudi, oi?
10 sep
Doncs això, reprenc avuit la meva activitat bloguera, fa dos anys abandonada i abans desenvolupada en un altre lloc, amb la intenció de poder mantenir-la quan la feina apreti, ni que sigui a base d’enviar posts curts i espaiats.
I la reprenc no per parlar de política, ans de futbol, amb la darrera de’n Laporta, que no és una altra que el nomenament de Joan Oliver (si home, aquell del contracte blindat a TV3 segons el qual els espanyols són xoriços pel sol fet de ser espanyols) com a Director General del Barça. En Laporta, que ja fa dies que hauria de ser a casa si tingués un mínim de dignitat (ahir mateix vàrem tornar a sentir a Sant Carles de la Ràpita crits de Barça sí, Laporta no), continua pel camí del sectarisme, promovent un sectari com a Oliver al cim de l’estructura del club, i així no es fa un club gran. En fi, ja fa temps que no anem bé, i ja no en l’aspecte esportiu.
(tinc pendent fa molt de temps un post sobre en Laporta, en Cruyff i altra gent de mal viure, a veure quan m’hi poso).
16 feb
Creo que he escrito ya alguna vez (y si no, lo he pensado) que los anuncios del PP están hechos para los adictos y para los ignorantes. O sea, para los que no quieren ser críticos y para los que no pueden serlo, porque no dan para más. Y la última campaña lo confirma de nuevo, con el agravante de que también hacen parecer ignorantes a sus protagonistas.
Me refiero a una de las cuñas radiofónicas con las que el PP (en este caso el de Andalucía) continúa su campaña de mentiras, en concreto a la que habla de la lengua, y en la que un padre empieza diciendo (si quieres oirla entera, pulsa aquí):
¿Sabes que si nos vamos de Andalucía a Cataluña nuestro hijo tendrá que estudiar en catalán?
A lo que la madre contesta, así como muy sorprendida:
¿Cómo?
Y el padre le responde que en Cataluña es obligatorio estudiar en catalán, y no se puede en castellano …
Porque Zapatero lo consiente y Chaves lo apoya.
Y como conclusión, una tercera voz nos dice:
El pacto de Zapatero con el nacionalismo catalán perjudica a los andaluces.
¿Pueden juntarse más tonterías en menos palabras? Es díficil, aunque no imposible. Y esto lo digo porque:
1. La inmersión lingüística en las escuelas catalanas se practica nada menos que desde el año 1983, hace la friolera de 23 años, con lo que. Los jóvenes que nacieron entonces y han continuado sus estudios están hoy en la universidad. La ley que instauraba la inmersión lingüística catalana (cuyo objetivo, por cierto, es que no hubiera catalanes de primera y de segunda, segregando por razón de lengua como algunos sugerían) fue objeto en su tiempo de recursos que permitieron que el Tribunal Constitucional se pronunciara sobre su constitucionalidad. Si hay alguien que descubre eso al cabo, repito, de 23 años, es que solo lee el AS o el HOLA, y le importa poco, muy poco, lo que pasa a su alrededor. Quizás el hecho de que ahora los andaluces ya no se vean forzados a emigrar a Cataluña (ni a otros sitios) como tuvieron que hacer durante generaciones, también tenga algo que ver, aunque no es excusa.
2. Si admitimos que Zapatero lo consiente (hagámoslo, aunque la terminología no me gusta) deberemos concluir que también lo consintieron Aznar o González antes. ¿O no? ¿Tampoco lo saben, o se les ha olvidado? Pero es que las leyes, DEBEN consentirse, o acatarse, para eso se promulgan. No hay otra opción, salvo su infracción. Y ni Zapatero (ni Aznar ni González) tienen que dar permiso para que un Parlamento como el de Cataluña, libremente elegido por los ciudadanos, legisle sobre materias propias de su competencia, en el ámbito que la Constitución y el Estatuto le reservan. Ningún Presidente del Gobierno puede hacer otra cosa, aunque a alguno le gustara que salieran los tanques a la calle, porque me parece que esto del Estado de la autonomías (que no es un invento de Zapatero, dicho sea de paso) le queda un poco grande intelectualmente hablando.
3. ¿Qué narices tendrá que ver el pacto de Zapatero con el nacionalismo catalán, que no tiene ni dos años, con una ley que lleva en vigor veintitrés? ¿Hay una aplicación retroactiva del pacto que ha cambiado el pasado? ¿Hablamos de política o de ciencia-ficción?
A este paso, al pacto de Zapatero con el nacionalismo catalán le imputaremos todo, desde el penoso papel de la selección española del fútbol en el mundial del 82 a la pérdida de las colonias, pasando por la pertinaz sequía, sustituyendo en el poco agradable papel de culpable-de-todos-los-males al contubernio judeo-masónico de que tanto oímos hablar.
Y no quiero acabar sin comentar que, en el próximo anuncio (mejor que no lo haya, pero me temo que no me harán caso), podrían cambiar las tornas, y que el papel de ignorante supino lo hiciera el padre, y no la madre. Porque en éste, el padre, aunque veintitrés años tarde, se ha enterado de algo (lo habrá oído en la COPE antes de ayer), pero lo que es la madre, pobrecita, sigue en la inopia.
En fin, por suerte para los andaluces, esa caricatura no los representa, pero lamentaría que alguien se lo pudiera creer. No se lo merecen.
3 ene
Reproduzco este manifiesto, impulsado desde Salamanca, y dirigido al
Ayuntamiento de Salamanca, Alcalde y equipo de gobierno del PP. Sobran comentarios.
“A favor de una imagen exterior de Salamanca como ciudad democrática, vinculada a la cultura, tolerante y con vocación integradora.”Los abajo firmantes, asociaciones y colectivos ciudadanos, entidades cívicas, vecinos de Salamanca, personas vinculadas con la ciudad o visitantes, profundamente alarmados por la imagen externa que está mostrando en la actualidad la ciudad debido a ciertas actuaciones político-partidistas, mentiras y engaños a que están siendo sometidas miles de personas, queremos manifestar:
1º) Nuestro absoluto rechazo a la utilización partidista de los espacios públicos de la ciudad así como de su misma imagen, cuyo último y vergonzoso ejemplo es la exhibición de una pancarta en el balcón del Ayuntamiento (Plaza Mayor), lo que supone un claro abuso de poder de las autoridades municipales, además de una clara muestra de parcialidad con que se están gestionando los intereses generales, pretendiendo hacer pasar por un sentimiento generalizado y un unánime clamor el contenido de dicha pancarta, cuando la verdad es que no es más que una opinión partidista guiada por muy concretos intereses electoralistas.
2º) Nuestro llamamiento a los ciudadanos de Salamanca, a los visitantes de la ciudad y a todos cuantos no se alineen ciegamente con la interesada confusión electoralista que mantiene el Partido Popular, a una serena reflexión sobre el sentido último, las consecuencias y la gravedad del enfrentamiento civil entre españoles que ese comportamiento partidista está propiciando; para evitar que siga produciendo el intento de manipulación de los sentimientos con respecto al tema de la devolución a las instituciones catalanas de los documentos de su propiedad incautados por la fuerza durante la dictadura, afirmando, por el contrario, que ello propicia para la ciudad de Salamanca, no sólo el poder ser, democrática y libremente, sede permanente del Centro de la Memoria Histórica sino, además, dejar de ser considerada como el reducto numantino del franquismo y lograr, de este modo, integrarse con normalidad en la comunidad democrática española como una ciudad sin tinte alguno ni rémora de inmovilismo, evitando que el nombre de la ciudad siga siendo asociado a la represión y que su mención en algunos lugares, debido al comportamiento irracional e intransigente de las autoridades locales del Partido Popular, siga siendo sinónimo de franquismo.
En este sentido, Salamanca es mucho más que lo que representa su actual alcalde, fue la cuna del derecho de gentes, y merece ser considerada como lo que es: una ciudad vinculada con la cultura, tolerante y con vocación integradora.
Asimismo, creemos que cualquier boicot o rechazo a productos catalanes, propiciado también por esa misma operación política partidista de desgaste y acoso al gobierno de la nación y al de la Generalitat de Cataluña, no propicia otra cosa que el seguidismo absurdo de unas intenciones electoralistas que no tienen empacho en provocar el odio y la exclusión, el enfrentamiento y la inquina entre diferentes pueblos y comunidades de España, que después de décadas de esfuerzo, tolerancia y entendimiento, han logrado una fraternal convivencia y concordia.
3º) Por último, nuestro rechazo frontal a la tergiversación histórica a que ha sido sometida la memoria de Miguel de Unamuno mediante la rastrera, ignorante, zafia y chabacana utilización de una frase pronunciada hace sesenta y nueve años por el entonces Rector de la Universidad en una concreta y reconocible circunstancia histórica, y que ha sido ahora utilizada, en una reconversión estúpida de su significado sólo achacable a la ignorancia o a la mala fe, justamente en el sentido contrario al que tuvo al ser pronunciada. Y, aunque somos conscientes de que las palabras a nadie pertenecen, también lo somos que la historia, la memoria y la verdad sí establecen ciertas relaciones que figuran como referentes de nuestro devenir y del significado del mismo que son reconocidas, en todo caso, por quienes aman la verdadera historia, respetan la memoria y buscan la verdad.
Salamanca, 30 de diciembre de 2005
Os animo a firmarlo aquí.
16 nov
La actitud del Partido Popular en los últimos asuntos que han motivado la atención de la opinión pública pone de manifiesto su total desprecio por las reglas del juego democrático cuando, con la aritmética parlamentaria en la mano, ve que no puede ganar.
El Estatut de Catalunya y la LOE son dos claros y recientes ejemplos de esta pauta de actuación:
Lamentablemente, el rédito a corto plazo que dichas actuaciones parecen proporcionar al Partido Popular (contando con el inestimable apoyo a la hora de difundir la mentira de su coro mediático, otrora conocido como sindicato del crimen), me hace pensar que esta actitud va a permanecer en el futuro, pero creo que se equivocan.
Se equivocan porque el simple paso del tiempo se encargará de poner de manifiesto lo falaz de sus afirmaciones. El Estatut de Catalunya se aprobará con las modificaciones que sean pertinentes y todo el mundo podrá comprobar que no se rompe España, es más, que otras comunidades, incluso gobernadas por el PP, se sumarán a sus postulados. Se aprobará la LOE y se verá que no acaba con la enseñanza de la religión católica ni con los colegios concertados (de hecho, hay quien piensa que los trata demasiado bien). Y llegado este punto, sus mentiras y la ventaja que puedan sacar de ellas se desharán como las burbujas del cava.
Se equivocan porque ningún provecho político justifica enfrentar entre sí a ciudadanos y comunidades, intentando una artificial división entre buenos y malos, patriotas y traidores. Las heridas que estas actitudes causan, cuestan mucho de cicatrizar.
Y se equivocan, finalmente, porque la reciente historia de este país demuestra que para gobernar el PP necesita el voto de los ciudadanos centrados, no alimentar el odio histórico y visceral de la ultraderecha (total, su voto ya lo tienen, y no lo van a perder porque aquí, no sé si por suerte o por desgracia, no tenemos un Frente Nacional como en Francia que se los dispute).
Si hacemos memoria, recordaremos que una política de oposición como la actual, y con el mismo o más apoyo mediático (hasta José María García colaboraba desde su espacio deportivo) no les sirvió para ganar en 1993, pese a los errores que debo reconocer del gobierno socialista, los casos de corrupción (algunos ciertos, muchos inventados) y la negativa situación económica. Y aunque sí ganaron en 1996 con la misma táctica, no debemos olvidar que fue una victoria mucho más limitada de lo que todo el mundo daba por hecho, pese al deterioro del último período de gobierno de Felipe González.
¿Cuándo obtiene el PP una victoria clara, por mayoría absoluta? En el año 2000, después del período de moderación que se inicia en 1996. Cierto que esta moderación es obligada: el PP necesita apoyos para gobernar, y eso le hace pasar del Pujol enano habla castellano al Pujol guaperas habla lo que quieras, son los tiempos del hablar catalán en la intimidad, tiempos en los que incluso Arzallus era bueno como podeis ver en esto que escribí el mes pasado. Y no es que durante el período no hicieran muchas barbaridades, por ejemplo en su obsesión por controlar los medios de comunicación, y eliminar a los que no les eran afines. Quién no recuerda el tema de los decodificadores, o el de los partidos de fútbol de interés general, temas ambos ya olvidados. Pero ciertamente eran nimiedades comparados con las barbaridades que hicieron después, y en todo caso más lejanas al ciudadano de a pie.
Gracias a esta moderación, digo, consiguen la victoria por mayoría absoluta, y a partir de ahí muestran su verdadero rostro. Los vascos del PNV ya no son buenos (más bien son malos malísimos), los catalanes de CiU son ninguneados (pero tienen que seguir dando su apoyo, innecesario por otro lado, a cambio del que el PP les da en el Parlament de Catalunya), se aprueban proyectos que perjudican a unas comunidades en teórico beneficio de otras, como el Plan Hidrológico (que a quien de veras habría beneficiado habría sido a las constructoras de los amiguetes de Aznar, con Florentino a la cabeza) y se nos mete en una guerra ilegal, por citar algunos temas. Y la guinda, tras el más grave atentado perpetrado en este país, se nos intenta engañar (a nosotros y al mundo) sobre su autoría, para intentar sacar un rédito electoral.
Y así llegamos al día de hoy: el PP está en la oposición, sigue intentando justificar con rocambolescas historias propias de una novela de Tom Clancy su derrota, y no hay ningún partido, ni derechas ni de centro, ni nacionalista ni regionalista que quiera pactar con ellos en el Parlamento español. Y en lugar de plantearse seriamente por qué pasa eso, y tender puentes con las que hasta no hace mucho fueron sus socios, lo que pretenden es cambiar la ley para que solo pueda gobernar la lista más votada.
Desde un punto de vista partidista, y aparte de los cabreos que le cogen a uno cuando lee o escucha ciertas cosas, el mantenimiento por parte del PP de esta política, y de los encargados de llevarla a cabo, encabezados por Acebes y Zaplana, con el apoyo allende nuestras fronteras del presidente de honor, es la mayor garantía de que tardarán tiempo en volver al poder, y de eso no voy a ser yo quien se lamente.
Pero creo que este país se merece una derecha mejor, y quiero pensar que, igual que en otros países de nuestro entorno, es posible ser de derechas sin intentar la aniquilación (política) del contrario, y respetando las reglas del juego, tanto cuando se gobierna, como cuando se está en la oposición.
27 oct
Estos días, a cuenta del Estatut de Catalunya estamos oyendo por doquier hablar sobre la igualdad, sobre todo desde las posiciones conservadoras, pero también desde algunas posiciones progresistas.
Se utiliza mucho la bonita frase de que los territorios no tienen derechos, sino que los derechos corresponden a los ciudadanos (cosa evidente, lo que pasa es que cuando se dice que Catalunya tiene derecho a algo, se quiere decir que sus ciudadanos lo tienen). Se nos dice también a todas horas que todos los españoles deben tener los mismos derechos, sea cual sea la comunidad de residencia, y que el Estatut rompe la igualdad entre ellos.
Si lo tomamos en su sentido estricto, ya hoy no hay igualdad, porque con el marco legal vigente, dependiendo de la comunidad en que resides tienes unos derechos diferentes. No los básicos, pero sí otros también importantes (y si así no fuera, no sé para qué querríamos la autonomía). Y al parecer para algunos la situación actual es la perfecta por los siglos de los siglos.
Pues bien, si resulta que los territorios no tienen derechos, y que en aras de la igualdad no debemos permitir ninguna diferencia, pregunto:
¿Cómo casa con eso que, según datos oficiales del Ministerio del Interior para elegir un Diputado en Barcelona hagan falta más de noventa mil votos (el PSC tuvo en las pasadas elecciones generales 14 diputados con 1.268.028 votos) y en cambio para elegirlo en Soria no hagan falta ni quince mil (el PP tuvo 2 diputados con 29.187 votos)? ¿Es igualdad que el número de votos necesarios para elegir un diputado se multiplique por seis en función de la circunscripción? ¿No preocupa esto a los defensores de la igualdad?
Espero respuestas, pero mucho me temo que en este, como en otros casos, lo malo no es la acción, sino su autor.
24 oct
El otro día, entre las muchas cosas que uno recibe cotidianamente vía internet, estaba un mensaje con el texto que reproduzco a continuación.
Addenda posterior: Gracias a Judas, me entero de que el texto procede de Psicofonías, el blog de Psicobyte. Quede constancia del reconocimiento (y del agradecimiento).
El texto en cuestión decía:
Estoy completamente a favor de permitir el matrimonio entre católicos.Me parece una injusticia y un error tratar de impedírselo. El catolicismo no es una enfermedad.
Los católicos, pese a que a muchos no les gusten o les parezcan extraños, son personas normales y deben poseer los mismos derechos que los demás, como si fueran, por ejemplo, informáticos u homosexuales.
Soy consciente de que muchos comportamientos y rasgos de carácter de las personas católicas, como su actitud casi enfermiza hacia el sexo, pueden parecernos extraños a los demás. Sé que incluso, a veces, podrían esgrimirse argumentos de salubridad pública, como su peligroso y deliberado rechazo a los preservativos. Sé también que muchas de sus costumbres, como la exhibición pública de imágenes de torturados, pueden incomodar a algunos.
Pero esto, además de ser más una imagen mediática que una realidad, no es razón para impedirles el ejercicio del matrimonio.
Algunos podrían argumentar que un matrimonio entre católicos no es un matrimonio real, porque para ellos es un ritual y un precepto religioso ante su dios, en lugar de una unión entre dos personas. También, dado que los hijos fuera del matrimonio están gravemente condenados por la iglesia, algunos podrían considerar que permitir que los católicos se casen incrementará el número de matrimonios por “el qué dirán” o por la simple búsqueda de sexo (prohibido por su religión fuera del matrimonio), incrementando con ello la violencia en el hogar y las familias desestructuradas. Pero hay que recordar que esto no es algo que ocurra sólo en las familias católicas y que, dado que no podemos meternos en la cabeza de los demás, no debemos juzgar sus motivaciones.
Por otro lado, el decir que eso no es matrimonio y que debería ser llamado de otra forma, no es más que una forma un tanto ruin de desviar el debate a cuestiones semánticas que no vienen al caso: Aunque sea entre católicos, un matrimonio es un matrimonio, y una familia es una familia. Y con esta alusión a la familia paso a otro tema candente del que mi opinión, espero, o resulte demasiado radical: También estoy a favor de permitir que los católicos adopten hijos. Algunos se escandalizarán ante una afirmación de este tipo. Es probable que alguno responda con exclamaciones del tipo de “¿Católicos adoptando hijos? ¡Esos niños podrían hacerse católicos!”.
Veo ese tipo de críticas y respondo: Si bien es cierto que los hijos de católicos tienen mucha mayor probabilidad de convertirse a su vez en católicos (al contrario que, por ejemplo, ocurre en la informática o la homosexualidad), ya he argumentado antes que los católicos son personas como los demás. Pese a las opiniones de algunos y a los indicios, no hay pruebas evidentes de que unos padres católicos estén peor preparados para educar a un hijo, ni de que el ambiente religiosamente sesgado de un hogar católico sea una influencia negativa para el niño. Además, los tribunales de adopción juzgan cada caso individualmente, y es precisamente su labor determinar la idoneidad de los padres.
En definitiva, y pese a las opiniones de algunos sectores, creo que debería permitírseles también a los católicos tanto el matrimonio como la adopción. Exactamente igual que a los informáticos y a los homosexuales.
Más allá de lo gracioso que lo pueda encontrar cada uno (esto del humor es algo muy personal), debería servir para hacernos pensar que no deberíamos desear para los demás lo que no deseamos para nosotros, y que las personas, independientemente de su orientación sexual o religiosa, son personas, iguales en derechos y deberes.