Blog personal i polític de Manuel Cáceres
Economia
L’IVA no era tan ferotge
13 ago
Fa uns mesos, quan es va aprovar l’augment de l’IVA (dos punts el tipus general, un el reduït, zero el superreduït), els profetes de l’apocal·lipsi peperoconvergents de costum van apressar-se a llençar pronòstics de com de malament afectaria això a l’economia, de com faria pujar els preus, dels pobres pensionistes i persones amb rendes baixes (com si alguna vegada els haguessin importat) i el blablabla habitual de què dolents són aquests que governen i que bé que ho farien ells si governessin, que no hi hauria ni crisi, ni aturats, ni res dolent.
Ja vaig dir aleshores que la mesura, pressa no per caprici, sino com un element més de reducció del dèficit (d’algun lloc han de sortir els diners), no havia d’afectar els preus d’una manera important, llevat dels casos concrets en que els llestos, dels que aquí en tenim a balquena, d’altra banda, aprofitessin per augmentar el seu marge amb aquesta excusa, però ells van seguir a la seva.
Doncs bé, ahir es va publicar l’IPC del juliol, primer mes amb els nous tipus d’IVA. I, com era d’esperar, la cosa no ha estat per tant. El mes de juliol, a causa de les rebaixes, és un mes en el que els preus disminueixen, i juliol de 2010 no ha estat una excepció, amb una rebaixa de 0,488 punts respecte de juny. Sí, aquesta rebaixa és una mica inferior a la dels anys anteriors, però tampoc excessivament. La sèrie és aquesta:
| 2003 | 2004 | 2005 | 2006 | 2007 | 2008 | 2009 | 2010 |
| -0,568 | -0,713 | -0,593 | -0,600 | -0,750 | -0,520 | -0,915 | -0,488 |
Com es pot veure, la xifra de 2010 és la menor de la sèrie, però a poca distància de 2008, 2005 o 2003, quan no va haver cap pujada semblant.
I no, no és que jo sigui molt llest, era una qüestió purament matemàtica, ja que si l’augment de preu associat a l’augment del tipus d’IVA era de l`1,72% en els gravats al tipus general, 0,93% en els gravats a tipus reduït i zero a la resta, malament podia això afectar taaaaaaaant la butxaca dels consumidors. Si a això afegim que molts establiments han absorbit l’impacte d’aquest augment de l’IVA (que segurament aniran repercutint esglaonadament al llarg del temps) no és estrany que l’augment real de preus hagi estat molt inferior al que jo mateix pronosticava. De fet, els preus estan ara aproximadament a nivell de juny de 2008 (obviament, em refereixo a l’IPC, els preus concrets estaran uns més alts d’altres més baixos).
En fi, que la veritat és tossuda, la mentida té les cames molt curtes, i els fets, com sempre fan, han vigut a posar a cadascun al seu lloc. Ara només cal esperar a veure quin és el proper papu que troben per espantar-nos.
Mentiras y poca memoria
18 may
Me resultó realmente patético oir el otro día en el programa de TVE 59 segundos al popular Esteban González Pons, en relación con las medidas de contención del gasto propuestas por el Presidente Rodríguez Zapatero (y a las que dedicaré una próxima entrada) referirse, con supuesta preocupación, a nuestros mayores, a las embarazadas, a los dependientes, a los trabajadores … como las pobres víctimas de los errores de Zapatero (un mantra que otros dirigentes de su partido también repiten sin cesar) sin ningún recato y sin dudar en mentir descaradamente, como cuando aseguró que fue una ley del PP en 1997 la que introdujo la garantía de revaloración de las pensiones. Se refería a la Ley 24/1997, que efectivamente recogía esa revalorización en su artículo 11, pero “olvidó” que la Ley 26/1985, doce años antes, ya recogía dicha revalorización en su artículo 4. Eso es, sencilla y llanamente, mentir, señor González Pons.
Es éste un buen momento para recordarles a los señores del PP que no parecían importarles tanto estos colectivos cuando gobernaban, que es cuando podrían haber hecho algo por ellos. Así, en el período 1996-2004, las pensiones mínimas de viudedad y de jubilación para mayores de 65 años subieron poco más de un 27%, mientras que el incremento de IPC entre diciembre de 1995 y diciembre de 2003 fue del 25,2% (puede calcularse con esta aplicación). O sea que los titulares de pensiones mínimas, que representan un 30% del total, y que son los más desfavorecidos, ganaron un suculento 2% de poder adquisitivo en los ocho gloriosos años de Aznar, sin crisis de por medio. ¡Cómo vamos a comparar eso con lo que ha hecho el torpe Zapatero! Pero si comparamos, veremos que en el período 2004-2010 las mismas pensiones han subido entre un 41,7 y un 49,6%, mientras que el IPC de diciembre 2003 a diciembre 2009 se ha incrementado en 17,1%, con un aumento de su poder adquisitivo de entre el 24 y el 32%. No es lo mismo.
Podríamos recordar también que el gobierno del PP congeló en 1996 el sueldo a los funcionarios (con una inflación muy superior a la actual), que el llamado cheque-bebé se aprobó en 2007 gobernando el PSOE, y tres cuartos de lo mismo con la ley de dependencia. Ni las pobres embarazadas ni los dependientes merecieron del PP cuando gobernó esa atención que dice prestarles ahora. Así que de lecciones de protección de los más desfavorecidos, el PP no nos puede dar ni una. Ni de contención del déficit tampoco, por cuando la Comunidad Valenciana y el Ayuntamiento de Madrid encabezan los respectivos ranquings de deuda de comunidades autónomas y municipios, con mención especial para el consistorio madrileño que concentra una cuarta parte de la deuda de todos los municipios. Ahora, eso sí, Gallardón es un alcalde cojonudo, según parece, y los demás son tontos por no hacer lo que él hace (manda …).
En fin, puedo aceptar, comprender y en algún caso incluso compartir las críticas que desde la izquierda se hacen a las medidas de contención del gasto propuestas, pero del PP … ¡Por favor, que no somos amnésicos!
La subida del IVA
17 mar
El Congreso rechazó ayer la proposición presentada por el PP en contra de la subida del IVA que entrará en vigor a partir del próximo 1 de julio. Ya se sabía, y no supuso más que una pérdida de tiempo de los Diputados y Diputadas, que se vieron obligados a volver a pronunciarse sobre una modificación normativa que el parlamento aprobó no hace ni tres meses.
Me extraña que los que tanto se preocupan de si nuestros Diputados y Diputadas trabajan poco o mucho, no hayan puesto el grito en el cielo ante la utilización espuria del parlamento por el PP que vivimos ayer. Porque, repito, dado que al parecer muchos no se han enterado, que la subida del IVA fue debatida y aprobada a finales del año pasado, e incluída en la Ley de Presupuestos para 2010 (Ley 26/2009, publicada en el BOE de 24/12/2009, artículo 79), con una entrada en vigor prevista para el 1 de julio (con un período por tanto de vacatio legis de 6 meses). Lo de ayer fue, sencillamente, un anuncio más dentro de la campaña del PP, pero pagado por tod@s nosotr@s. Conste que no niego del derecho de los grupos parlamentarios a presentar iniciativas, incluso en el caso de que se sepa que no prosperarán. Pero hacerlo cuando no han pasado ni tres meses desde que el tema se discutió, me parece un abuso.
Entrando en el fondo del tema, en el aumento del IVA, creo que aunque quizás no le haya llegado claramente a la ciudadanía, la motivación está clara. La situación de crisis que vivimos genera una disminución de ingresos tributarios: si las empresas y los particulares ingresan menos, también gastan menos, con lo que la recaudación de todos los impuestos, ya sean directos (renta, sociedades) o indirectos (IVA) cae. Si a ello sumamos que las necesidades del sistema de protección social aumentan, está claro que deben tomarse medidas. La primera, obvia, recortar el gasto allí dónde sea posible. Pero eso ya se ha hecho, aunque muchos no quieran enterarse. Y se ha pedido lo mismo a las Comundidades Autónomas y Ayuntamientos. Nos queda, por tanto, aumentar el ingreso, cosa que como es de esperar no gusta, porque a nadie le gusta, de entrada, pagar más.
Ya que estamos, debo retierar que no soy un fundamentalista tributario. Aumentar el IVA es una opción entre otras, no la única (el IVA es inferior al de otros países, y eso da margen, pero no es la justificación para su aumento) . Podrían haberse aumentado impuestos directos, por ejemplo, pero no tengo claro que eso fuera mejor en estos momentos de crisis. Ya sé que se acusa al IVA de no ser progresivo en relación con la renta, pero eso no es del todo cierto. Seguramente no lo es tanto como lo puede llegar a ser el IRPF modificando los tipos de manera adecuada, pero no deja de tener progresividad, si partimos de la base de que quien más gasta acostumbra a ser quien más ingresa. Habría, también, otras posibilidades propuestas por algunos, como aumentar las cuotas de la Seguridad Social, pero me temo que eso afectaría negativamente al empleo, además de que, a la larga, igualmente lo acabaría pagando el ciudadano de a pie mediante su repercusión total o parcial en los precios (SIEMPRE es así, que no nos embauquen).
La subida del IVA tiene además una ventaja. Es transparente. El tipo general pasa del 16 al 18%, eso implica un aumento del 1,72% (lo que costaba 116 pasará a costar 118). El tipo reducido pasa del 7 al 8%, lo que equivale a un 0,93% de aumento. El tipo superreducido (que afecta a la alimentación no elaborada y a otros productos como medicamentos, libros, prensa, …) se queda en el 4%, no aumenta. Podemos pensar que es mucho o que es poco, pero es así, y si alguno de estos productos aumenta más de lo que he dicho, es que alguien quiere aprovecharse de la subida para incrementar su margen de beneficio (cosa no descartable en este país de listos).
Todo es opinable, pero yo creo que no es mucho. Podemos estar hablando de un aumento promedio en los precios del 1% (suponiendo que el aumento del IVA se traslade íntegramente a ellos), o sea, menos de lo que aumentan los precios de la mayoría de productos cualquier principio de año. Nada que tenga que desequilibrar la economía, aunque, claro, la derecha de España y de Cataluña (sí, los mismos que quieren eliminar el Impuesto de Sucesiones para los millonarios), una vez más de la mano en política económica y tributaria, se ha apresurado a lanzar proclamas apocalípticas, exagerando el impacto de la subida … nada que no pudiéramos esperar de ellos. En fin, veremos qué pasa cuando la modificación entre en vigor (aunque me temo que ya podríamos precedir lo que se dirá).
Acabo lamentando que se haya hablado y escrito poco o nada de otra modificación que la Ley de Presupuestos que antes he citado incluía, y que considero de gran importancia. Me refiero a la reducción tributaria aprobada para 2009, 2010 y 2011 para los empresarios individuales y sociedades de pequeña dimensión (menos de 25 trabajadores y 5 millones de euros de cifra de negocios), que pagarán menos IRPF o Impuesto de Sociedades, respectivamente, siempre que aumenten o al menos mantengan los puestos de trabajo, con una reducción que será tanto mayor cuantos más trabajadores tengan, puesto que uno de sus límites va en relación con el importe de los sueldos pagados. Creo que es una medida en la dirección correcta, por cuanto la recaudación sólo disminuirá si se mantienen o aumentan los puestos de trabajo, lo que al comportar un ahorro en prestaciones que en otro caso deberían pagarse, neutralizará dicha disminución recaudatoria. Pero supongo que esto no ofrece bonitos titulares.
“Arreglar” y pedir responsabilidades
2 mar
Hace algunos días se presentó la campaña Esto sólo lo arreglamos entre todos (y todas, como acertadamente dice la compañera Lourdes Muñoz) con la intención de lanzar un mensaje positivo de confianza en nuestra capacidad para mejorar nuestra situación personal y colectiva. Está iniciativa cuenta con un sitio web, un manifiesto (que encontrareis en el sitio web) un grupo en facebook, una cuenta en twitter, anuncios en los medios (al final de este post hay un vídeo) y seguramente otras vías de difusión que no conozco.
Al poco de surgir la campaña, han surgido opiniones contrarias a la misma, por el hecho de que tras ella, dicen (no tengo información, pero no lo dudo) se encuentran empresas como Telefónica, Iberia, El Corte Inglés, BBVA, Santander, La Caixa, Caja Madrid, Repsol, Cepsa y Endesa. En algunos blogs se han publicado entradas con divertidos contra-carteles, cuyo contenido comparto, al margen de alguna expresión malsonante, como en Mi Mesa Cojea, Las penas del Agente Smith o Halón Disparado. Y como también suele pasar se han creado contra-grupos en Facebook, como por ejemplo éste.
Y ahora mi valoración, que como pasa siempre que uno adopta posiciones intermedias entre el blanco núclear y el negro túnel de de tren, posiblemente no satisfaga a nadie. Pero tampoco lo intento. Creo que descalificar una campaña por quién la financie, es lo que los entendidos del tema llamarían un argumento ad hominem como una casa. Puede no compartirse la campaña en sí. Puede haber quien prefiera que, en vez de lanzar mensajes optimistas, de compartir experiencias que demuestran que no da igual lo que hagamos, que nuestra actitud personal cuenta, continuemos regodeándonos en la desgracia, lamentándonos y, sobre todo, echando la culpa a alguien (sea el gobierno, la banca, las multinacionales, una conspiración de quien sea) de todo lo que nos pase, descargándonos así nosotros de nuestra responsabilidad (que evidentemente tenemos, aunque solo sea por haberlo permitido). Pero no me parece serio descalificar la campaña por la identidad de quien la pague.
Creo que es bueno difundir y compartir experiencias positivas, fomentar la ilusión, la confianza en las propias posibilidades y el aprecio por el trabajo propio y abandonar la fatalidad de que no podemos hacer nada. No vamos a arreglar la crisis de hoy para mañana, ciertamente. No tenemos la fuerza de salir de ella por nosotros mismos, porque hay elementos sobre los que no podemos influir, pero eso no nos autoriza a instalarnos en el lamento y en el reproche y prescindir de lo demás. Nadie nunca nos regaló ni nos regalará nada, más bien hay que vigilar para que no nos lo quiten. Lo que se ha conseguido ha sdio a base de lucha y trabajo. Eso no es nuevo, y no cambiará.
¿Quiere eso decir que no hay que exigir responsabilidades a los causantes de la crisis? Rotundamente no. Esta crisis ha sido causada o, al menos amplificada, por la codicia de unos, auspiciada por la permisividad de otros, y es preciso, por un lado, que los responsables respondan por sus actos, y por el otro adoptar regulaciones que, en el futuro, impidan la repetición de situaciones semejantes.
¿Cómo se hace? En democracia tenemos un arma muy eficaz si se utliza bien, que es nuestro voto. Estoy hasta el gorro de leer y oir revolucionarios de salón que no dejan títere con cabeza, pero a los que cuando se recuentan los votos de unas elecciones no se les ve por ningún lado, quizás porque como todo lo que se puede votar es tan malo (piensan) se quedan en casa, que queda muy cool. Si opinais que todos los partidos existentes son iguales (opinión que respeto pero no comparto), y no os gusta ninguno, la opción es fácil: cread uno. Tenemos a nuestra disposición herramientas que permiten darle una enorme difusión a cualquier idea con un coste relativamente bajo, así que adelante. Menos criticar (que también), menos lamentarse y más actuar para conseguir los objetivos. Y si estos objetivos pueden ser viables y no simples brindis al sol, mejor, que el papel lo aguanta todo, pero la realidad no.
No deja de ser curioso que, mientras que en la red (y en los diarios tradicionales) te hartas de leer mensajes y consignas de una radicalidad tal que te hacen plantearse si no te encuentras en la URSS de sus buenos tiempos, luego en las encuestas resulta que los que van los primeros son los pepés y las convergencias de turno, en una especie de esquizofrenia colectiva que sería difícil de entender si no fuera porque, como todos sabemos, a la hora de votar muchos de esos radicales se quedan en casa, con la conciencia bien tranquila porque no se ensucian las manos participando en eso que tanto descalifican, pero sin contribuir tampoco a facilitar ninguna alternativa. Muy cómodo. Y muy inútil, también.
Coyuntura y estructura
19 feb
Las crónicas del debate del miércoles en el Congreso han puesto de manifiesto la imposibilidad de PSOE y PP de alcanzar un acuerdo sobre medidas a adoptar para superar la crisis. No es hoy mi propósito entrar a ponderar las responsabilidades en este no-acuerdo, ni tan solo comentar las estrambóticas salidas de tono de Rajoy, apelaciones a los diputados del Grupo Socialista incluídas. Lo cierto es que yo, como otros (incluido algún exministro) no esperaba tal acuerdo, y existen argumentos de sobra para justificar esta premonición.
Con o sin pacto, vengo manteniendo que se está sobrevalorando la capacidad de los gobiernos para adoptar medidas que, de un mes para otro, nos saquen de la crisis. Su margen de maniobra en estas materias es muy limitado. ¿Quiere ello decir que entonces es igual quien gobierne? En absoluto. Pero no tanto por la capacidad de unos u otros para sacarnos de la crisis, sinó por cómo se actúa para paliar sus efectos, o como mucho para preparar el terreno para cuando llegue el momento de la recuperación.
Sinceramente, creo que las fórmulas mágicas para sacarnos de la crisis no existen. Si existieran, algún gobierno, de uno u otro color, las hubiera adoptado en algún sitio, y los gobiernos torpes tendrían bastante con copiarlas y adaptarlas a su propia realidad. Pero no, si miramos las previsiones de futuro (con todas las reservas que hay que tener en cuanto a la fiabilidad de las previsiones vistas experiencias anteriores), vemos que los países con mejores perspectivas son aquellos que ya antes de la crisis disfrutaban de economías más sólidas, y que en el furgón de cola se encuentran los que siempre han estado ahí (en Europa Occidental, Portugal, Irlanda, Grecia y España, agrupados bajo el malnombre de PIGS). Nada como para sorprenderse.
Y me temo que desde muchos sectores (incluido el propio gobierno) se están confundiendo las medidas coyunturales con las estructurales. España tiene, ha tenido históricamente, déficits importantes comparada con las economías de su entorno: una inflación más elevada, unas tasas de paro más elevadas o una excesiva dependencia del sector inmobiliario. Creo que, posiblemente, para superar esta situación será necesario adoptar medidas estructurales que permitan que nuestro país supere las carencias citadas, y así garantice a largo plazo los derechos que constituyen la manifestación del estado del bienestar. ¿Cuáles? Pues no lo sé (no sé si lo sabe alguien), pero lo que no me creo es que toda solución pase por el abaratamiento del despido, receta unívoca que proponen algunos en cuanto tienen ocasión y con cualquier excusa.
Creo que hay que huir de dogmatismos, y estar abiertos a debatirlo todo, incluso (o especialmente) lo que afecta a los sistemas de protección social y al mercado de trabajo, pero no desde la perspectiva unívoca que acabo de criticar, sino con propuestas abiertas que no descansen únicamente sobre la reducción de los derechos de los trabajadores. Y en todo caso sin engañarnos ni engañar al ciudadano, hay que dejar claro que medidas de tal calibre no pueden adoptarse de forma inmediata, y que dichas medidas difícilmente influirán de forma significativa a corto plazo en la creación de empleo, que es lo que debería ser nuestra primera preocupación.
Solo faltaría ahora que nos dijeran que esta crisis, motivada a nivel mundial por la codicia de los especuladores y facilitada por la falta de control de autoridades monetarias actuando al dictado de los profetas de la desregulación (o de la autoregulación del mercado, que viene a ser lo mismo, o en todo caso arroja los mismos catastróficos resultados), se va a solucionar de un día para otro aplicando la mágica fórmula de reducir los derechos de los trabajadores. Cornudos y apaleados … espero que encima no querrán que estén contentos.
(NOTA: Sí, el tema de hoy hubiera sido Aznar y su dedo, no el que puso a Rajoy, que debió ser el índice, sino el otro, pero la idea de esta entrada la tenía desde ayer y no pude publicarla porque me pasé el día peleándome con el blog. En todo caso, otros hablan del dedo el hombrecillo insufrible, aquí, aquí, aquí y aquí).
La bolsa, la vida y los especuladores
5 feb
Soy consciente de que las últimas actuaciones, o mejor dicho presuntos proyectos, del gobierno presidido por Rodríguez Zapatero no son un alarde de coherencia, pero eso no implica que cualquier cosa que haga o diga tenga que ser una tontería sin sentido, como muchos parecen creer, o pretenden que creamos.
Por eso me resulta curioso que, cuando Zapatero apunta a los especuladores como responsables del desplome de la bolsa de los últimos días, sea criticado por ello (por ejemplo aquí) por personas que llevan meses efectuando y/o reproduciendo predicciones apocalípticas sobre la economía española. Porque, digo yo, la espantosa situación de la economía española que estas personas llevan tiempo describiendo, no ha impedido que nuestra bolsa (Ibex 35) pasara de los 9.486,30 puntos en que cerró en la primera sesión de 2009, a los 11.140,90 a que cerró el pasado día 2 de febrero de 2010, con un aumento ni más ni menos que del 17,44% (y en antes había llegado hasta los 12.222,50 del día de Reyes, un aumento del 28,84%). Y si con tan mala situación se ha producido esta subida ¿por qué entonces esta caída del 9,31% (hasta los 10.103,30 puntos del cierre de hoy)? ¿Es que los inversores se han enterado ahora de lo que nuestros gurús tweeteros llevaban tiempo predicando? ¿Qué motivos económicos justifican esta súbita caída? Quiero decir, motivos que no existieran el 2 de febrero, claro.
Pues pocos o ninguno. Yo hace ya tiempo de creer que el comportamiento de la bolsa tenía relación directa o inmediata con la situación económica,no soy tan crédulo. Sé que hace ya tiempo que circulan por el mundo capitales especulativos, que igual se fijan en la bolsa, que en el petróleo, que en los productos agrícolas, y hacen subir o bajar los precios en su propio beneficio. Y lo demás les importa poco. Así que demos a cada uno su culpa, y en este caso el sistema que permite eso tiene una gran culpa.
Simplificando, no es tan complicado de entender: si yo tengo unas acciones (muchas acciones, solo o con otra gente) que cotizan a diez, puedo vender a nueve, o a ocho, si soy capaz de meter tanto miedo en el mercado que haga que la cotización baje hasta seis, o hasta cinco. Cuando esté ahí, vuelvo a comprar, y tengo las mismas acciones del principio, más unos buenos dineros (la diferencia entre los 8 o 9 a los que vendí y los 5 o 6 a los que recompré). Eso, y no otra cosa, explica que una empresa pueda bajar aparatosamente después de anunciar un aumento del beneficio o del dividendo a repartir. Lo demás son mandangas.
Y sí, es simplificar mucho, la realidad tiene más recovecos que todo esto, pero a grosso modo, por aquí van los tiros. Que tan bobos tampoco somos.
País de irresponsables
5 feb
Cuando yo estudiaba empresariales, recuerdo perfectamente (no hace tanto) que nos explicaban que, en una empresa, el elemento fundamental era el capital humano, por encima de todos lo demás, puesto que era éste el que podía marcar las diferencias con la competencia. Consecuencia necesaria de ello era subrayar la importancia de mantener la motivación de los trabajadores motivados, reforzando su compromiso con la empresa.
Por lo que parece, una parte no despreciable de los empresarios de nuestro país o bien no han estudiado empresariales, o bien hicieron campana ese día, a juzgar por cómo se comportan: contratos lo más precarios que la legislación les permite (si pudieran tener despido libre serían felices), jornadas lo más largas posibles (y si no alargas de forma sistemática la jornada, sin cobrar, claro, eres mal visto), sueldos miserables, cuando hay beneficios el empresario gana, cuando hay pérdidas se pide al trabajador que se apriete el cinturón, y venga, que cuando el que tenemos se vaya, quemado, ya vendrá otro a quien exprimir, y así sucesivamente. Por no hablar de los que viven de y en la economía sumergida. Vamos, que les hablas de Maslow y piensan que te refieres a Philip Marlowe.
Pero que nadie se crea que éste es el típico post sobre buenos y malos, concretamente sobre lo malos que son los empresarios y lo buenos que son los pobrecitos trabajadores. No. Hay buenos empresarios que, pretendiendo y consiguiendo ganar dinero (de eso se trata), dan a los trabajadores la importancia que se merecen, y los tratan como lo que son, pieza fundamental de la empresa. Y por otro lado, junto a buenos trabajadores, los hay con tal actitud que harían quebrar a cualquier empresa. Como se suele decir, en todas partes cuecen habas.
Aunque nos haga mucha gracia a veces acordarnos del Lazarillo de Tormes y muchos vean la picaresca como un mal soportable, lo cierto es que su generalización es tan nefasta para nuestra economía como lo que más arriba explicaba de los empresarios. Y hay ejemplos a montones. Es increíble la alegría con la que se piden (y se dan) las bajas médicas (al menos cuando no hay crisis). El escaqueo es práctica habitual, sin el más mínimo remordimiento. Un ejemplo de ayer mismo: una joven sentada a mi lado en el tren le contaba a un amigo cómo otras amigas aprovechaban que el jefe muchas veces no estaba en la oficina para pasarse las tardes charlando, merendando, navegando por internet, y luego al jefe le decían que no habían tenido tiempo de hacer el trabajo, y de hecho la misma joven que hablaba explicaba que ella después de acabar una tarea se esperaba un rato largo a decírselo al jefe, y mientras navegaba por internet, etc. Les parecía lo más normal del mundo.
Y no es que lo hagan por fastidiar al malvado empresario. Cuando éste es la administración, pasa lo mismo. El mes pasado oía a un profesor de secundaria decir que era una putada que un profesor que estaba de baja cogiera el alta un viernes, porque si la cogiera el lunes, el interino que le está cubriendo podría cobrar el fin de semana, y en cambio el profesor de baja no pierde nada porque él está cobrando igualmente. Y todos contentos, total, paga la administración. ¿Más ejemplos? Tengo un familiar actualmente de viaje por Australia con una amiga, en plan aventura. La amiga está cobrando el paro ¿no debería estar buscando trabajo, y no de vacaciones?. Os aseguro que los ejemplos que digo son ciertos y los conozco en primera persona. Y son sólo los más recientes, seguro que todos teneis conocimiento de casos similares.
Pues bueno, si empresarios, trabajadores, pensionistas, etc. seguimos así, nos iremos todos al carajo. Y aunque siempre estará ahí un gobierno (el que sea) para echarle la culpa, eso nos servirá de poco.
Protegir les pensions
31 ene
Com calia esperar, la proposta efectuada pel govern d’endarrerir l’edat de jubilació fins als 67 anys ha provocat reaccions immediates, i com era també d’esperar, la major part de les reaccions ha estat negativa. A la blogosfera (a la part d’ella que jo arribo a conèixer), la cosa també ha anat així, moltes reaccions i moltes de negatives (algunes argumentades, d’altres farcides dels tòpics i dels insults que alguns deixen caure a tort i a dret contra tot el que aquest govern fa), tot i que també hi han hagut algunes de positives, com la de Roger Senserrich, molt ben argumentada com acostuma a ser marca de la casa, que us aconsello llegir (segur que en treureu molt més del seu post que d’aquest).
A veure, jo puc entendre que, d’entrada, que et diguin que hauràs de treballar dos anys més del que comptaves no agradi, tot i que personalment a mi m’és igual, ja que per qüestions alienes a mi, ja tenia coll avall que no podré jubilar-me fins els 70 anys si vull cobrar la pensió sencera, suposant que el sistema aguanti i es mantinguin els períodes de cotització actuals (això ve motivat perquè quan jo vaig començar a exercir els advocats que ho feiem per compte propi haviem d’incorporar-nos necessàriament a la Mutualidad General de Previsión de la Abogacía, i no podiem fer-ho al Règim d’Autònoms de la Seguretat Social, i això no va canviar fins 1995, quan jo vaig afiliar-me, però clar 1995 + 35 = 2030, i jo vaig néixer el 1961).
Perdò per la disquisició personal, ja hi torno. Deia que puc comprendre que la proposta no agradi, però més enllà d’això, i fugint de demagògia barata, caldria no perdre de vista que no ens trobem davant un dret diví. Això de les pensions és un invent humà, i un dret aconseguit, com tots els altres, després de molta lluita. A diferència dels drets donats per qualsevol Deu, els drets terrenals, i més els de contingut econòmic, no poden posar-se d’esquena a la realitat, ja que si ho fan, la realitat acaba passant-hi per sobre. I per tant cal fer que aquest dret sigui viable.
És necessari, doncs, superar els prejudicis i entrar en el tema. I el tema és que vivim més anys que abans (crec que això no ho discuteix ningú), i que per tant, en promig, estem més anys cobrant pensió, el que unit a la baixa natalitat fa lògic que puguin plantejar-se dubtes sobre la viabilitat del sistema. Hi ha qui pensa que el sistema és viable, como ara el professor Vicenç Navarro, però malgrat compartir habitualmente les seves opinions, i que moltes les coses que diu en el seu escrit són correctes (per exemple que l’augment de l’esperança de vida no implica necessàriament que les persones arribin a una edat més avançada), la realitat innegable és que vivim més anys (possiblement amb variacions en funció del tipus de treball), que això genera més despesa en pensions i que algunes de les propostes que ell fa, com l’augment de l’aportació de l’Estat a les pensions, semblen difícil d’implementar, ja que aquest augment hauria de ser finançat pels impostos o bé per la reducció d’altres despeses, i sincerament no veig com fer ni una cosa ni l’altra en quantia suficient (no, la reducció dels sous dels polítics no dóna per això). Malauradament en aquest sentit, no som ni hem estat mai Dinamarca.
Davant aquesta perspectiva, podem fer bàsicament dues coses. La primera tancar els ulls i blasmar el govern amb els tòpics de sempre: govern dolent, Zapatero culpable, que li dona els diners als bancs, que té comprats els sindicats, eliminem càrrecs públics, eliminem les autonomies, i blablabla. L’altra és entrar a discutir, amb dades, sense demagògia, quin és l’abast de la qüestió, i quines mides cal adoptar, buscant el màxim consens, ja que sempre hi ha més d’una alternativa, i no és bo tancar-se a cap, d’entrada (a banda d’acabar amb pràctiques escandaloses, com les prejubilacions practicades per algunes empreses o el frau a la Seguretat Social).
El sistema de jubilació espanyol no és de capitalització (en el que cadascun cobra en funció del que ha aportat i dels rendiments generats per les seves aportacions), ans de repartiment, el que vol dir que les pensions que cobren els pensionistes d’avui les estem pagant els cotitzants d’avui, i que les nostres (en el seu cas) les pagaran els cotitzants de demà. En els nostre sistema, la pensió de jubilació no depén només del que hom ha cotitzat, sinó també d’altres factors, como ara els anys de vida després de la jubilació. És un sistema més solidari, però que per ser viable necessita que el que es recapta en cada moment doni per pagar les pensions ja acreditades. I en un escenari de major demanda de pensions i baixa natalitat i incorporació tardana al mercat de treball l’equilibri entre el que es paga i el que es recapta és lògic que es vegi afectat.
No ens enganyem. Les posicions pressumptament radicals que al·legant la defensa dels treballadors estan en contra de tocar qualsevol cosa (i que per això són en realitat les més conservadores), són un veritable perill per al nostre sistema. Deixar que el sistema esdevingui inviable és posar en safata de plata l’excusa a aquells que estan esperant-la per tal de substituir-lo per un de capitalització, com ja va passar a Xile el 1981. No ens enganyem, aquesta gent hi és, i no dins les files del partit socialista, precísament. I no ens ho podem permetre.
Encara que molts ja no ho recorden, ara fa casi 25 anys, el 1985, el govern socialista de Felipe González va aprovar una reforma de les pensions (Ley 26/1985). La reforma consistia en ampliar el període aplicable per calcular la base de la pensió, que fins aleshores era de dos anys, el que haviat donat lloc a la pràctica generalitzada (de la que treballadors i empresaris eren còmplices, aquí no hi ha havia bons i dolents) de cotitzar els darrers dos anys per una base molt superior a la de la resta de la vida laboral, amb la intenció de generar una pensió de jubilació superior. Era evident que això no s’aguantava per enlloc, però en aquell moment es van sentir críticas similars a les actuals, inclús va haver una convocatòria de vaga general. Ara, però, ningu discuteix que aquella reforma era imprescindible.
Els socialistes volem mantenir les pensions, i la millor manera de fer-ho és no tenir por de discutir sobre elles. Si no agrada la proposta del govern, fem-ne d’altres (realistes, si pot ser). No hi ha res sagrat, la xifra de 65 anys és tan o tan poc válida com la de 67, 70 o 60. Potser poden haver diverses edats en funció de la professió (aixo ja hi és en alguns casos), potser cal incentivar la prolongació de la vida laboral (això també s’està fent ja), potser podem augmentar l’aportació de l’Estat a les pensions com s’ha proposat (tot i que com he dit ho veig difícil) … El que no podem fer, de cap manera, és emprar la tàctica de l’estruç i ficar el cap sota terra, o ens penedirem. Advertit queda.
Diferents països, les mateixes excuses
19 ene
Llegeixo avui a El Periódico, que la CEOE esgrimeix contra la llei del tabac 200.000 comiats. De què em sona això? penso. Ah ja! És el mateix que deien a Irlanda els opositors a la prohibició total del tabac als llocs públics. Un advertiment que no es va fer realitat, com ja vaig comentar en aquesta entrada.
Ni a Irlanda, ni tampoc a Itàlia, dos països amb gran tradició fumadora en llocs públics on el tabac s’ha prohibit totalment, ni en d’altres parts del món, segons acrediten els informes existents, aquest impacte negatiu s’ha produït, així que els senyors hostalers podrien estalviar-se l’excusa, que a més demostra molt poca originalitat.
A banda que, encara que fos així, podriem legítimament preguntar-nos si el benefici econòmic (el seu) ha d’imposar-se sobre la salut (dels clients, però, i sobre tot, dels treballadors). Perquè el mateix article comentat porta una dada esfereidora, proporcionada pel portaveu del Comité Nacional de Prevenció del Tabaquisme (CNPT), qui diu que:
Un informe de Sanitat va xifrar en 1.400 les persones que van morir el 2004 a Espanya per inhalar fum dels altres. El 2008 es van elevar a 3.200, de les quals unes 1.000 eren treballadors d’hostaleria. Tenim algunes desenes de casos documentats de víctimes.
Que al nostre país hi ha molts empresaris a qui no els importa gens la seguretat en el treball, és quelcom sabut a la vista de les dades de sinistralitat laboral (tot i que de vegades també la imprudència del treballador hi contribuexi) però, com a mínim, podrien dissimular una mica i estalviar-se les excuses.
Economistas
14 ene
Seguro que todos hemos oído alguna vez la definición que dice que un (o una) economista es:
la persona que te dirá mañana por qué hoy no ha pasado lo que ayer predijo que pasaría
No se puede negar que es una frase ingeniosa, aunque injusta, como todas las generalizaciones, porque entre los economistas, como entre las demás profesiones, hay de todo, como en botica.
Pero sí es cierto que abundan en el mundo actual un cierto tipo de economistas, especialistas en hacer predicciones (ignoro si aparte hacen algo de más provecho), usualmente bastante catastróficas, y que suelen pifiarla de forma sistemática. Eso sí, una vez pifiada, son capaces de explicarte con pelos y señales cómo y por qué la han pifiado.
Viene esto a cuento por las críticas y las burlas que, para regocijo de los pobres de espíritu cuyo único consuelo es el mal del adversario (y no, esta vez no me refiero al Real Madrid, lo dejo para otro día), está recibiendo la política económica española de todos esos sesudos economistas de tantos y tantos organismos internacionales, y tantos y tantos países. Y no seré yo quien defienda ahora la política económica del gobierno o quien se meta en berenjenales técnicos, no tengo ni las ganas ni, mucho menos, conocimientos para ello, pero sí querría decir que es una verdadera lástima que tanto y tanto insigne economista que por ahí circula, de tanto fondo mundial, de tanta OCDE, de tanta primera potencia mundial, no fuera capaz de evitar que todo el mundo mundial cayera de cuatro patas en esta crisis en la que nos encontramos y de la que, les guste o no, tanto a los listos como a los “tontos” nos costará salir.



