Blog personal i polític de Manuel Cáceres
Manuel
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Entrades de Manuel
23-F, tan cerca y tan lejos
23 feb
Hoy se cumplen veintinueve años de aquel día en el que un grupo de guardias civiles irrumpieron en el Congreso de los Diputados, en lo que pretendía ser el primer movimiento de un golpe de estado en toda regla. Ya sé que no es un aniversario redondo, que es cuando estos recordatorios suelen hacerse, pero me apetece escribir sobre ello.
La primera noticia de la irrupción de los guardias en el hemiciclo la tuve a través de la radio del encargado de los futbolines de la calle Calvet (cerca de la plaza Francesc Macià, que entonces muchos seguían llamando Calvo Sotelo), en los que pasé muchas horas de mi juventud (siempre lo digo, yo era un chico de barrio). Tras los primeros momentos de confusión, en los que no se sabía qué había pasado exactamente, recuerdo haber estado por la noche viendo la televisión hasta la aparición del Rey Juan Carlos. Y al día siguiente, los pocos que nos decidimos a ir (yo entonces tenía 19 años y estaba en mi primer año de universidad, estudiando Matemáticas, aunque duré poco), nos reunimos en una sala (no sé si era un aula o una sala de estudios o qué) en el edificio histórico de Plaça Universitat, por cuya megafonía seguimos las últimas novedades gracias a la emisión de una cadena de radio, hasta confirmar la finalización del episodio.
Muchos no lo vivisteis, yo sí, y lo recuerdo como algo lejano y cercano a la vez, según piense que ya hace 29 años, o que sólo hace 29 años. Pero en todo caso lo recuerdo como algo real, muy real: nuestra incipiente y frágil democracia, cuya Constitución no tenía ni tres años, estuvo a punto de acabar porque los de siempre, los que creían (y creen, me temo) tener un derecho divino a mandar, decidieron que así debía ser, en la más rancia tradición de los muchos pronunciamientos militares que jalonan nuestra historia. Que no lo consiguieran no quiere decir que la amenaza no fuera muy real (que se lo digan, si no, a todos aquéllos que en un ejercicio de responsabilidad y prudencia se encargaron de ocultar, de las más variadas maneras, los archivos de los militantes de su partido, conozco más de un caso, aunque yo entonces no militaba). No le quitemos importancia.
Hoy seguramente suena a batallita, pero el recuerdo de estos hechos debería servir para no perder de vista las condiciones en las que se hizo la transición, sin las que no se podría explicar cómo y por qué hemos llegado a dónde ahora estamos, y lo difícil que fue aquello para los que tuvieron la responsabilidad de llevarlo a cabo. Es muy fácil desde nuestra cómoda democracia, ya consolidada (con todos los defectos que querais, pero democracia al fin y al cabo) criticar el trabajo de quienes, desde la izquierda (con la ayuda, ciertamente indispensable, de elementos del régimen) fueron capaces de conseguir algo que, aunque ahora pueda parecerlo, no fue nada fácil. Podemos, desde una fácil y estética radicalidad, menospreciar su esfuerzo, pero no se lo merecen, porque en aquellas condiciones era complicado conseguir lo que consiguieron, y casi imposible conseguir algo mejor.Vaya por tanto para todos ellos (y ellas) mi reconocimiento.
Pero este reconocimiento en lo personal no puede servir como excusa para negarse a revisar lo que entonces se hizo. Antes al contrario, precísamente porque la situación actual es muy diferente a la de entonces, y porque afortunadamente muchos de aquellos condicionantes han desaparecido, es el momento de volver la vista atrás y recuperar aquellos temas que entonces voluntariamente se obviaron para no perjudicar el objetivo principal. Y desde esta perspectiva, y con respeto a la democracia, no hay nada intocable, nos lo podemos plantear todo, desde la forma del Estado (yo me sigo considerando republicano, y me consideraré siempre) a su relación con la Iglesia Católica, por ejemplo.
Y, sobre todo, es preciso recuperar nuestra memoria histórica. Le pese a quien le pese, en la guerra y durante la dictadura se produjeron crímenes que, sin bien ya no podrán ser castigados (porque sus responsables, en su gran mayoría, están muertos) sí merecen al menos ser recordados. No me mueven motivaciones personales, aunque mi abuelo materno fue fusilado, tras un consejo de guerra desarrollado en una plaza de toros (no recuerdo ahora si en Pozoblanco o en Peñarroya), en el verano de 1939, dejando una viuda y nueve huérfanos, pero creo que es de justicia y la memoria de las víctimas, de estas víctimas tanto tiempo olvidadas, lo merece.
El notari s’ha quedat sense feina
22 feb
Recull avui el diari Público unes declaracions d’Artur Mas a les que diu que CiU no descarta pactar amb el PP a Catalunya. Com ja he comentat al twitter quan he difós la notícia, això no ens hauria d’estranyar, si més no, a mi no m’estranya.
Certament, no ha dit pactarem amb el PP, però és que això, anunciar com a fet consumat un pacte que encara no saps si et caldrà, i sobre el que l’altra part haurà de pronunciar-se, sí que hauria estat quelcom per estranyar-se. Com si algú del PSC digués ara: pactarem amb ERC o ICV. Jo si més no, no ho diria, per les mateixes raons indicades: ni saps quin serà el resultat i per tant la correlació de forces, ni si els teus pressumptes socis voldran pactar amb tu (recordeu Portabella). Ningú pacta per pactar.
Sí que trobo que hi ha un punt de la notícia que mereix comentari, i és el canvi que suposa dir ara això quan la darrera vegada el Sr. Mas va anar al notari a dir i signar que no pactaria amb el PP, en un gest cent per cent cara a la galeria, ja que l’acord del polític amb els seus electors no es documenta ni en escriptura pública ni en contracte privat, perquè és un compromís públic i notori, i la sanció per incompliment és la retirada de la confiança i del vot, no hi ha clàusua penal ni expressa ni tàcita, ni tan sols indemnització per danys i perjudicis. De moment.
Ara, el Sr. Mas ens diu que no descarta pactar amb el PP, partit que, recordo, entre d’altres coses, és el responsable d’una inqualificable campanya contra el nostre Estatut, amb recollida de signatures per tot Espanya i que va acabar en un recurs d’inconstitucionalitat presentat contra 136 dels seus articles, impugnant articles que, en d’altres estatuts (València, Andalusia, …), ha votat favorablement (per exemple, dels 136 articles impugnats del text català, 14 són textualment idèntics a d’altres del text andalús, 28 són molt similars amb petites diferències que no afecten el contingut i 18 més, si bé tenen una redacció diferent, tenen el mateix significat, en total 60 articles impugnats pel PP al nostre Estatut s’han votat favorablement a l’Estatut d’Andalusia).
No ho critico, està en el seu dret si creu que això és el millor per dur a terme la idea que ells tenen de Catalunya. Ara bé, sí demano que, vist això, ens estalviem la retòrica patriotera a que els convergents ens tenen acostumats i no parlem més de supeditació a Madrid, i blablablabla. O és que un pacte amb el PP seria gratis?
Hoaxes, mentiras y espíritu crítico
20 feb
Confieso que el tema de los hoaxes o bulos es una de las cosas que más me han conseguido sacar de quicio en los trece o catorce años que hace que internet entró en mi vida. No es que me cueste entender a la gente que los crea, porque siempre podemos encontrar uno u otro motivo para ello, o a veces más de uno a la vez: desacreditar a alguien (un gobierno, un partido político, una marca, una empresa), conseguir direcciones a las que luego spamear o símplemente intentar demostrarse a ellos mismos hasta dónde pueden ser capaces de difundir su invento. Malos motivos, pero motivos al fin. Pero sí que me es más difícil entender a las personas que, aunque sea con toda su buena intención, lo que no pongo en duda, distribuyen cualquier cosa que les llega, sin importarles cómo de grande sea la barbaridad que se están prestando a difundir, y sin ni tan siquiera plantearse si ese texto que han recibido y del que nos hacen partícipes tiene o no un mínimo sentido (quizás es que ni tan solo lo leen, y no sé qué es peor).
A lo largo de los años, he recibido muchos, algunos de ellos varias veces, y con grandes intervalos de tiempo entre una recepción y otra (supongo que van dando la vuelta al mundo, y como éste es esférico, acaban volviendo). Niños o niñas con alguna enfermedad mala malísima que van a poder tratarse gracias a que alguien va a poner el dinero (ya me explicarán por qué) a cambio de que tú bombardees a tus contactos con la triste historia, niños o niñas desparecid@s, avisos de intereses general que, mira tú, la policia no difunde por la televisión o la radio como sería lógico, sinó únicamente via correo-e (del estilo teléfonos móviles con explosivos tirados por la calle para que los niños los cojan), productos alimenticios que nos están envenenando sin nosotros saberlo y de los que algún samaritano nos advierte, alertas de virus informáticos que en algún caso nos borrarán el disco duro … la casuística es muy amplia. Algunos son tan burdos que con una simple lectura cualquier persona capaz de entiender lo que lee los descubre. Otros reconozco que son más verosímiles, pero basta con perder unos instantes buscando en Google, o directamente en alguna página de las que ayudan a desmontarlos, como la veterana Rompecadenas, para comprobar que sí, que nos están tomando el pelo. Lamentablemente, vista mi experiencia, creo que debo ser uno de los pocos frikis que hace estas comprobaciones.
Y hoy una amiga me ha obsequiado con otro, un correo titulado Ojo en la carretera!!, con el siguiente texto (respeto los signos de puntuación originales):
Casi todo el mundo conoce ya los variados e ingeniosos sistemas-trampa de la DGT; pero tranquilos, “Todo lo hacen por nuestro bien”
¡¡¡MUCHO OJO A ESTE NUEVO INGENIO RECAUDATORIO DEL GOBIERNO!!!
Esta maquinita de fotos, aparentemente un inocente indicador de desvío por obras, es realmente un radar encubierto que lo están poniendo precisamente en esas zonas de obras de mantenimiento donde hay limitaciones de 20 Km/h o de 30 Km/h y cazan como moscas a los que van a la deslumbrante y peligrosa velocidad de 40 ó 50 Km/h y le atizan 200,00 Euretes y un par de puntos. No te digo si pasas, por no haber coches delante, a 80 ó 90 Km/h .
Se está utilizando incluso en carreteras sin obras a las que le ponen una limitación, un par de conos y a esperar 300 m más adelante a los pardillos.
Las están poniendo en todas las carreteras españolas y las cifras de recaudación son mareantes.PASARLO PARA QUE LA GENTE SE ENTERE.
Las fotos en cuestión son éstas:
A mí, de entrada, estas señales con bandas blancas y rojas no me han sonado de nada, pero la frase clave para saber sin ninguna duda que era un engaño, ha sido:
Se está utilizando incluso en carreteras sin obras a las que le ponen una limitación, un par de conos y a esperar 300 m más adelante a los pardillos.
Ya sé que, lamentablemente, todo lo que sea acusar al gobierno (a cualquier gobierno) de afan recaudatorio encuentra una audiencia totalmente acrítica y dispuesta a creerse a pies juntillas lo que le echen, pero ¿poner una limitación en una carretera sin obras para poner multas? ¡Como si hiciera falta! Vamos anda, está claro que el creador del bulo tiene un bajo concepto de la inteligencia de su audiencia.
El caso es que, con la ayuda de Google y en un minuto, he encontrado aquí (al final de la página, después de otros bulos sobre radares) la prueba del engaño:
Sí, mismas señales, mismo artilugio (con las puertas abiertas), dos policias … Oh wait! Esos uniformes … ¿Son Guardias Civiles? ¿Mossos? ¿Ertzainas? ¿Quizás miembros alguna policía local? No, son policías belgas. Porque es en Bélgica, y no en España, dónde dichos radares se utilizan (éste es el enlace a la página, en francés, dónde originalmente se publicó la noticia en septiembre de 2008, con las tres fotos juntas).
No es, pues, uno de los “ingeniosos sistemas-trampa de la DGT” (básicamente porque los mismos no existen, ni cubos de basura, ni puertas abolladas, ni nada, como podeis ver si seguís el enlace que he puesto más arriba), es simplemente una mentira de un listillo. Lástima que en este país haya más listillos que listos.
Ya digo yo que se coge antes a un mentiroso que a un cojo, sobre todo si se le quiere coger, solo hace falta un poco de interés y un mínimo de espíritu crítico.
Coyuntura y estructura
19 feb
Las crónicas del debate del miércoles en el Congreso han puesto de manifiesto la imposibilidad de PSOE y PP de alcanzar un acuerdo sobre medidas a adoptar para superar la crisis. No es hoy mi propósito entrar a ponderar las responsabilidades en este no-acuerdo, ni tan solo comentar las estrambóticas salidas de tono de Rajoy, apelaciones a los diputados del Grupo Socialista incluídas. Lo cierto es que yo, como otros (incluido algún exministro) no esperaba tal acuerdo, y existen argumentos de sobra para justificar esta premonición.
Con o sin pacto, vengo manteniendo que se está sobrevalorando la capacidad de los gobiernos para adoptar medidas que, de un mes para otro, nos saquen de la crisis. Su margen de maniobra en estas materias es muy limitado. ¿Quiere ello decir que entonces es igual quien gobierne? En absoluto. Pero no tanto por la capacidad de unos u otros para sacarnos de la crisis, sinó por cómo se actúa para paliar sus efectos, o como mucho para preparar el terreno para cuando llegue el momento de la recuperación.
Sinceramente, creo que las fórmulas mágicas para sacarnos de la crisis no existen. Si existieran, algún gobierno, de uno u otro color, las hubiera adoptado en algún sitio, y los gobiernos torpes tendrían bastante con copiarlas y adaptarlas a su propia realidad. Pero no, si miramos las previsiones de futuro (con todas las reservas que hay que tener en cuanto a la fiabilidad de las previsiones vistas experiencias anteriores), vemos que los países con mejores perspectivas son aquellos que ya antes de la crisis disfrutaban de economías más sólidas, y que en el furgón de cola se encuentran los que siempre han estado ahí (en Europa Occidental, Portugal, Irlanda, Grecia y España, agrupados bajo el malnombre de PIGS). Nada como para sorprenderse.
Y me temo que desde muchos sectores (incluido el propio gobierno) se están confundiendo las medidas coyunturales con las estructurales. España tiene, ha tenido históricamente, déficits importantes comparada con las economías de su entorno: una inflación más elevada, unas tasas de paro más elevadas o una excesiva dependencia del sector inmobiliario. Creo que, posiblemente, para superar esta situación será necesario adoptar medidas estructurales que permitan que nuestro país supere las carencias citadas, y así garantice a largo plazo los derechos que constituyen la manifestación del estado del bienestar. ¿Cuáles? Pues no lo sé (no sé si lo sabe alguien), pero lo que no me creo es que toda solución pase por el abaratamiento del despido, receta unívoca que proponen algunos en cuanto tienen ocasión y con cualquier excusa.
Creo que hay que huir de dogmatismos, y estar abiertos a debatirlo todo, incluso (o especialmente) lo que afecta a los sistemas de protección social y al mercado de trabajo, pero no desde la perspectiva unívoca que acabo de criticar, sino con propuestas abiertas que no descansen únicamente sobre la reducción de los derechos de los trabajadores. Y en todo caso sin engañarnos ni engañar al ciudadano, hay que dejar claro que medidas de tal calibre no pueden adoptarse de forma inmediata, y que dichas medidas difícilmente influirán de forma significativa a corto plazo en la creación de empleo, que es lo que debería ser nuestra primera preocupación.
Solo faltaría ahora que nos dijeran que esta crisis, motivada a nivel mundial por la codicia de los especuladores y facilitada por la falta de control de autoridades monetarias actuando al dictado de los profetas de la desregulación (o de la autoregulación del mercado, que viene a ser lo mismo, o en todo caso arroja los mismos catastróficos resultados), se va a solucionar de un día para otro aplicando la mágica fórmula de reducir los derechos de los trabajadores. Cornudos y apaleados … espero que encima no querrán que estén contentos.
(NOTA: Sí, el tema de hoy hubiera sido Aznar y su dedo, no el que puso a Rajoy, que debió ser el índice, sino el otro, pero la idea de esta entrada la tenía desde ayer y no pude publicarla porque me pasé el día peleándome con el blog. En todo caso, otros hablan del dedo el hombrecillo insufrible, aquí, aquí, aquí y aquí).
Hi ha sectors al PSC?
16 feb
Les desafortunades intervencions que els darrers dies han protagonitzat alguns companys que a la vegada tenen responsabilitats al Govern de la Generalitat, ha tornat a portar a la palestra el tema, que no és nou, de la pressumpta existència de dos sectors al PSC, un de majoritari que seria (o així l’anomenen) l’espanyolista i un altre que rep la denominació de catalanista o nacionalista.
El PSC és, ha estat des de la seva fundació, un partit plural, un partit que des del ja llunyà 1978, va ser capaç d’aplegar persones de molt diversa procedència dins l’esquerra, persones en molts casos amb una llarga trajectoria ja des de la clandestinitat i que, en el moment previ a la unitat, figuraven a les files del Partit Socialista de Catalunya (Congrés), Partit Socialista de Catalunya (Reagrupament) i Federació Catalana del PSOE. Jo no sóc membre fundador del PSC, però els que ho són, recorden sovint com les primeres llistes es confegien alternant persones d’un o altre origen en funció del pes de cada organització en el moment de fer la unitat. En aquells primers moments sí que es podia parlar, clarament, de sectors o famílies ben diferenciades, en funció de la seva organització d’origen.
Però ja han passat més de trenta anys, i el partit, igual que el país, ha canviat, ha canviat molt, malgrat alguns des de fora del partit i de forma interessada no vulguin assabentar-se, i continuin reproduïnt els vells clixés, espanyolisme-catalanisme, del origens del partit.
Bé, per ser justos, he de dir que hi ha diverses posicions. Hi ha qui defensa que al PSC no hi ha sectors, o més ben dit no hi ha sector catalanista perquè, per exemple, Castells va pactar un finançament patètic (curiosament molt millor que els que d’altres ens han estat venent com immillorable durant anys, però ja se sap, aquests tenen pedigree i el seu catalanisme no es discuteix), de forma que el PSC és un monòlit espanyolista i, diuen, “Ara i sempre, l’únic sector catalanista del PSC és el dels expolítics del PSC” (es veu que si marxes del partit ja tots els teus pecats queden expiats i àdhuc pots ser català de l’any, és l’avantatge del nacionalcatolicisme).
Altres sí que identifiquen clarament els dos sectors: un que mola i un altre que no mola. Gent que somia amb un trencament del PSC (partit subordinat al PSOE i blablablablabla, malgrat Montilla li hagi plantat molta més cara a Zapatero que Mas, que l’únic que va voler va ser intentar guanyar a Madrid la Presidència de la Generalitat). Gent que pronostica que davant una hipotètica independència de Catalunya, hi hauria uns, el bons, que l’afrontarien feliços i d’altres, el dolents, que la intentarien frenar. Els dolents, per la seva pròpia naturalesa, són els que estan en política per la moma, amb l’únic objectiu de mantenir-se en el poder, en un poder on evidentment no han arribat per mérits propis, sinó perquè algú (en Zaragoza és sempre el principal sospitós) els ha col·locat a dit. Que han guanyat eleccions? Això no importa, sobre tot quan la gent no vota el que el comentarista sap del cert que és el que cal votar, què sabran ells, pobres electors ignorants! Suposo que no cal que digui quin sector és el bo (bé, el menys dolent, perquè vulguis que no són del PSC) i quin el dolent. Quina excelsa mostra de maniqueisme!
Suposo que no m ‘hauria d’estranyar, perquè a Catalunya el repartiment de carnets de catalans bons i catalans dolents ja fa molt de temps que funciona, com alguna vegada he denunciat. Però em sembla patètic que, a aquestes alçades de la pel·lícula, encara estem així, quan els fets han demostrat abastament que ningú ha lluitat més que el PSC en la defensa de Catalunya. De la Catalunya en la que nosaltres creiem, és clar, i que és, si més no, tan legítima com la que es defensa des d’unes altres posicions, que malgrat el que hom pugui pensar no és l’única.
En fi, que en la meva opinió, i basant-me en el coneixement que puc tenir del partit després de casi vint-i-tres anys de militància activa, al PSC no hi ha sectors. Si més no tal com jo entenc un sector: gent amb idees comunes sobre un o més temes, que s’organitzen per actuar de forma coordinada dins els òrgans del partit, tant en l’elecció de representants com en la defensa de posicions polítiques concretes. I amb aquesta definició, es pot dir clarament que no hi ha un sector espanyolista ni un sector catalanista dins el PSC. Hi ha visions plurals i diverses de molts temes, en totes les matèries, en matèria econòmica, en matèria social … perquè som i volem ser un partit plural, com és el nostre país (això és la nostra riquesa) i, des d’una posició d’esquerres, volem representar tots els catalans, sense deixar de banda ningú. I el que a mi m’agradaria és que, per enriquir el nostre debat intern i per tant millorar el nostre servei als ciutadans, aquestes visions plurals es manifestessin allà on es pot fer, evitant sortides de to que, vistes a posteriori, l’única cosa per la que serveixen és per donar munició a l’adversari polític.
Llibertat i lleialtat
12 feb
Entenc que quan una persona, voluntàriament, s’incorpora a qualsevol ens de tipus associatiu, és perquè creu que d’aquesta manera, afegint els seus esforços als d’altres persones, serà més fàcil aconseguir els objectius que tots ells comparteixen. Com diu la frase feta, la unió fa la força.
Ara bé, com tot en aquesta vida, això té una contrapartida, que és el sotmetiment a les normes que aquell grup humà ha arbitrat per tal de poder funcionar. Normes necessàries, però que inevitablement suposen una limitació (una autolimitació, ja que la incorporació al grup és voluntària) en l’autonomia individual. Crec que això hauria de ser fàcil de comprendre, ja que sense anar més lluny, passa a la família, ni que sigui formada per dues persones: quan formes part d’una ja no menges quan vols, ni el que vols, ni poses a la tele el programa que vols, ni canvies de canal quan vols … has de decidir conjuntament, consensuar, pactar. És la vida.
Amb això no vull dir, evidentment, que per pertànyer a un grup calgui renunciar a la pròpia opinió, per crítica que sigui. Sí que fora recomenable, en tot cas, expressar-la pels canals habilitats a l’efecte, i respectant la postura majoritària del grup.
Això és aplicable a qualsevol grup, i també, per tant, als partits polítics. Però ja sé que no tothom pensa així.
Hi ha qui veu un partit únicament com un lloc on aconseguir una força de xoc que faci la feina bruta que el líder il·luminat i els seus savis de càmara planifiquen però no poden fer (segons qui no ha nascut per embrutar-se les mans), una gent a qui poder donar la culpa si la cosa va mal dada (perquè la culpa mai és del darrer invent que el líder il·luminat s’ha tret del barret, per absurd de sembli), gent que ha de deixar-se controlar pel líder encara que no rebin d’aquests més que menyspreu, i gent de la que, evidentment, no es vol l’opinió, no fos cas que no coincidís amb la del líder il·luminat i els seus savis, que és en tot cas la bona (què sabreu vosaltres, pobrets!). I si el partit, la gent que el forma, no vol passar pel tub, cap problema, el líder se’n va i els deixa submits en la foscor i la pena (o això pensa), mentre ell va a il·luminar altra gent de cor senzill, si pot ser més maleable, o simplement es pren un període sabàtic.
És una parodia, una exageració, però que he construït a partir d’una realitat que hem viscut diverses vegades en la nostra política més recent, i no cal anar molt lluny per trobar-ne exemples, també al PSC. Algun dia, quan sigui el moment, haurem de parlar de tot això. Perquè en la pel·lícula de la política, ara que els Oscars són a prop, no tots volem ni podem ser protagonistes, ni tan sols secundaris, potser ens conformaríem amb ser figurants. Però alguns només volen una claca.
Hi haurà qui pensarà que soc un aparatxik, però sincerament se me’n fot. El partit no és un fi, és simplement una eina, com molt bé deia el company Enric en un post que prudentment va titular Discrepàncies (però que igual podia haver titulat Burrades, com l’anterior que va fer). I és una eina imperfecta, millorable, molt millorable si voleu, però útil, tant més útil com més la fem servir en benefici de la ciutadania i no al servei d’interessos personals. I deixarà de ser-ho quan en prescindim.
Per això em sobta, i em dol, sentir companys dir públicament coses que mai els he sentit dir en un Consell Nacional, i mira que m’he perdut molt poquets en els darrers deu anys (no entro en el contingut concret del que han dit, encara que tinc la meva opinió, perquè això seria caure en el mateix que critico).
No vull coartar la llibertat d’expressió de ningú, però crec que si haguessin compartit amb nosaltres aquestes opinions, opinions valuoses s’hi estigui o no d’acord, haurien pogut sentir les nostres. No vull pensar que ho han fet per això, tot i que sé que és un risc, més que res perquè potser alguna cosa del que haurien sentit no els hauria agradat, però estic convençut que tots hauriem sortit guanyant amb el debat. Després ens estranyarem del descrèdit del la política i els partits, i ens en demanarem les causes, però de vegades les explicacions estan a tocar de la mà.
La obligatoriedad del catalán es constitucional
11 feb
Muchos pensaran: ahora que nos habíamos olvidado del Estatut y que hay sobre la mesa tantos temas y tan interesantes, viene éste pesado a hablarnos otra vez del tema. Pues sí, efectivamente, más que nada porque, aunque la existencia de otros temas de actualidad nos lo haya hecho olvidar, resulta que hace ya algunos años los catalanes refrendamos un Estatuto de Autonomía posteriormente recurrido por el PP (y por el Defensor del Pueblo, y por más gente), recurso que, pese al tiempo transcurrido, se encuentra aun pendiente de resolución.
No es mi objetivo hoy escribir sobre todos los artículos objeto de impugnación por el PP. Sería demasiado extenso porque, como nos recordaba hace unas semanas la compañera Lidia Santos, el PP impugnó ni más ni menos que 136 artículos, en un recurso que, un día, pasará a la Historia como ejemplo de mala utilización del Tribunal Constitucional por parte del PP, que impugna preceptos del Estatut que no impugna, e incluso apoya, en otros Estatutos.
Quiero centrarme en el tema de la lengua, aprovechando comentarios que escribí ya hace algunos días en un post de Ana Aldea, en su blog En modo esponja que llevaba por título Peligro: Upyd. Como allí dije, creo que la obligatoriedad de conocer el catalán establecida en el Estatut encaja perfectamente en la Constitución, sin forzar ni su letra ni su espíritu, y que por tanto el Tribunal Constitucional está obligado a interpretar ambas normas de forma que dicho encaje se produzca. Porque, contra lo que algunos parecen pensar, la obligación del TC no es buscar cómo cargarse al Estatut, sino cómo interpretarlo de forma que quepa dentro del marco establecido por la Constitución (lo que implica también interpretar ésta de forma adecuada). No olvidemos que el Estatut no es una norma cualquiera, es una Ley Orgánica aprobada por las Cortes a propuesta del Parlament de Catalunya y refrendada por la ciudadanía en referéndum.
Ya entro en materia. El Estatut en su artículo 6, apartado 2, establece:
2. El catalán es la lengua oficial de Cataluña. También lo es el castellano, que es la lengua oficial del Estado español. Todas las personas tienen derecho a utilizar las dos lenguas oficiales y los ciudadanos de Cataluña el derecho y el deber de conocerlas. Los poderes públicos de Cataluña deben establecer las medidas necesarias para facilitar el ejercicio de estos derechos y el cumplimiento de este deber. De acuerdo con lo dispuesto en el artículo 32, no puede haber discriminación por el uso de una u otra lengua.
Se establece, por tanto, el derecho y el deber de conocer el catalán, igual que el castellano.
¿Y qué es lo que nos dice la Constitución sobre el tema?. Está en su artículo 3:
- El castellano es la lengua española oficial del Estado. Todos los españoles tienen el deber de conocerla y el derecho a usarla.
- Las demás lenguas españolas serán también oficiales en las respectivas Comunidades Autónomas de acuerdo con sus Estatutos.
- La riqueza de las distintas modalidades lingüísticas de España es un patrimonio cultural que será objeto de especial respeto y protección.
Analicemos lo que dice (y lo que no dice) la Constitución en cuanto al castellano y a las demás lenguas españolas:
- La Constitución establece la oficialidad del castellano, y como consecuencia de dicha oficialidad el deber de conocerlo.
- La Constitución establece la oficialidad de las demás lenguas españolas, y se remite a los respectivos estatutos en cuanto a los términos de dicha oficialidad.
- La Constitución no prohibe que pueda establecerse el deber de conocer dichas lenguas.
Ergo, si la Constitución establece como consecuencia de la oficialidad del castellano el deber de conocerla, y establece asimismo la oficialidad de las demás lenguas españolas en los respectivos territorios remitiéndose a los estatutos, es perfectamente coherente con el texto constitucional que dichos estatutos establecan como consecuencia de la oficialidad de dichas lenguas en su territorio el deber de conocerlas. No digo que sea la única, pero sí que es una interpretación posible sin violentar lo más mínimo la letra y el espíritu constitucionales y en sintonia con la configuración territorial del Estado establecida en el Título VIII.
Los que no comparten esta interpretación, se amparan en el artículo 139 del texto constitucional, que establece en su apartado 1:
Todos los españoles tienen los mismos derechos y obligaciones en cualquier parte del territorio del Estado.
Y según ellos este artículo se vulnera si en una comunidad autónoma se hace obligatorio el conocimiento de su lengua oficial propia, además del castellano. Pero no puedo compartir esta interpretación, por dos razones:
- Si definimos como obligación el conocimiento la lengua oficial de la comunidad, en las comunidades en las que, al amparo de la Constitución, hay más de una lengua oficial, dicha obligación puede lógicamente extenderse a ambas, sin vulnerar ni el fondo ni la forma del art. 139. La obligación es la misma: conocer la lengua o lenguas oficiales, no hay discriminación, salvo que entendieramos discriminatoria la propia existencia de dos lenguas oficiales, conclusión absurda por contradecir frontalmente el artículo 3.
- No puede interpretarse el artículo 139 de forma que entre en contradicción con el resto del texto constitucional. Llevado al extremo, vaciaríamos de contenido no sólo el Título VIII relativo a las compentencias de las Comunidades Autónomas, sino también nos estaríamos cargando la autonomía municipal, puesto que la simple residencia en un municipio u otro, incluso de la misma Comunidad Autónoma, comporta indudablemente diferentes derechos y obligaciones, derivados de la propia potestad municipal de regular por ejemplo el ejercicio de actividades económicas, los tributos o incluso la circulación de vehículos.
No me vale tampoco la distinción entre obligaciones y concreción de esas obligaciones, que algunos hacen. Porque si una Comunidad Autónoma puede aprobar leyes que prácticamente eliminan un impuesto en ciertos casos mientras que otra lo mantiene, con diferencias importantísimas de tributación, estamos afectando a la existencia misma de la obligación, no a su plasmación. Eso por no citar el caso sobre el que hace mucho tiempo escribí del diverso valor de los votos en según que partes del territorio, algo que afecta profundamente a los derechos de las personas, y que aun no he visto que sea atacado por ningún defensor de la igualdad invocando el artículo 139 (y en este caso sería con razón).
Y si mi opinión no es suficiente, me remito a lo que el propio TC ha dicho en su Sentencia 37/1987:
el principio constitucional de igualdad no impone que todas las Comunidades Autónomas ostenten las mismas competencias, ni, menos aún, que tengan que ejercerlas de una manera y con un contenido y unos resultados ídénticos o semejantes. La autonomía significa precisamente la capacidad de cada nacionalidad o región para decidir cuándo y cómo ejercer sus propias competencias en el marco de la Constitución y del Estatuto. Y si, como es lógico, de dicho ejercicio derivan desigualdades en la posición jurídica de los ciudadanos residentes en cada una de las distíntas Comunidades Autónomas, no por ello resultan necesariamente infringidos los arts. 1, 9.2, 14, 139 y 149.1.1ª” CE, ya que estos preceptos no exígen un tratamiento jurídico uniforme de los derechos y deberes de los ciudadanos en todo tipo de materias y en todo el territorio del Estado, lo que sería frontalmente incompatible con la autonomía, sino, a lo sumo, y por lo que al ejercicio de los derechos y al cumplimiento de los deberes constitucionales se refíere, una igualdad de las posiciones jurídicas fundamentales.
En esta página del Congreso de los Diputados encontrareis reproducciones de esa y otras sentencias, así como comentarios.
Comissions d’investigació (II)
10 feb
Tant de bo no hagués estat així, però en només dos dies s’han confirmart els meus temors sobre la comissió parlamentària d’investigació de l’incendi d’Horta de Sant Joan. En dos dies hem sabut que hi ha qui ja té clares les conclusions de la comissió, i que pensa convertir-la en un circ mediàtic per tal d’erosionar el govern en any electoral.
Ja sabem que Artur Mas és molt propens a dir obvietats com si fossin grans coses. No hi tinc res a dir, sembla que al seu públic això l’agrada, així que tots contents. Ahir ens va obsequiar amb el que inicialment pot semblar-ho: ha ordenat no demanar dimissions d’entrada en relació amb els fets a investigar per la comissió. Home, sembla que si es crea una comissió per investigar uns fets, demanar dimissions abans que la comissió desenvolupi el seu treball quedaria, com a mínim, una mica lleig, oi? Les paraules de Mas semblarien una obvietat, aleshores, una més. Però potser no ho són tant, perquè si tenim present que el propi Sr. Mas ja ha acusat el govern d’amagar la veritat, la conclusió a que arribem és que hi ha alguns que ja tenen clar quin hauria de ser el resultat de la investigació: el govern va actuar malament durant l’incendi i a més després ha amagat aquesta “veritat”. Per tant, per motius estètics no demanaran ara la dimissió de Joan Saura, però ja tenen molt clar que ho faran més endavant. Passi el que passi amb la investigació de la comissió.
Al seu costat, els mitjans que han estat fent la feina bruta de filtrar esbiaxadament informacions parcials per tal de condicionar l’opinió pública, acusen el govern de vetar compareixences clau a la comissió, com per exemple La Vanguardia i El Mundo, en curiosa (o no) coincidència. Si tenim present que compareixeran 46 persones (déu n’hi do) sembla que de testimonis i opinions no en faltaran. Podrien d’entrada semblar criticables l’absència del bomber ferit, tot i que ell, en primera línia de foc, segurament no pot facilitar dades relatives la gestió global del treballs d’extinció. També la del cap de las Brigadas de Refuerzo en Incendios Forestales (BRIF) del Ministerio de Medio Ambiente, encara que per investigar com va anar l’extinció de l’incendi, que és del que es tracta, no crec que importi molt si el va causar un llamp o dos tarats (i sembla que el seu testimoni es demanava en relació amb això). Però el que no té cap justificació, és que a algú se li hagi passat pel cap demanar la presència de les famílies dels bombers morts i dels seus advocats, llevat que hom tingués la voluntat de convertir la comissió en un reality show d’aquests que ara tant agraden a alguns. Què poden aportar a la investigació les famílies? I els advocats? Doncs res, però segurament la seva presència contribuiria a donar aquest punt de morbo que serveix d’esquer per a l’audiència.
En fi, no repetiré el que ja vaig escriure, però tota això em confirma que si ja faig bé essent escèptic en quant a la utilitat de les comissions d’investigació, en any electoral haurien d’estar prohibides.
Comissions d’investigació
8 feb
Avui inicia els seus treballs la comissió creada al Parlament de Catalunya per a investigar el terrible incendi d’Horta de Sant Joan. Experiències passades fan que sigui molt escèptic en quant als resultats que podem esperar d’ella. Al nostre país (i això aplica igual a Catalunya que a Espanya) les comissions parlamentàries d’investigació serveixen bàsicament per a crear o mantenir el focus mediàtic sobre el seu objecte més que per aclarir res, malauradament. Treballs, compareixences, moltes persones esmerçant el seu temps, per acabar amb l’emisió d’ un informe de conclusions el sentit del qual depén de qui tingui la majoria (si la té el govern, l’informe diu que ha actuat bé, si la té l’oposició diu el contrari), i amb la minoria sempre en contra, amb unes conclusions alternatives. Això si la majoria parlamentària que dóna suport al govern no tanca el xiringuito abans d’hora si veu que els treballs van per on no interessa, com va passar no fa gaire a la Comunitat Autònoma de Madrid.
I en el cas que ens ocupa ara, què és el que ha d’investigar la comissió? Si es van adoptar decisions errònies en la planificació i desenvolupament de les feines extinció del foc? Que tot es fes perfectament sembla gairebé impossible. Segurament es van produir errades, ja que estem parlant de persones, falibles per definició (des del més alt responsable fins el darrer bomber al peu del foc) obligades a prendre decisions sobre la marxa, en una situació on cada segon comptava, amb una informació no sempre complerta i en un escenari sotmés a variables externes impossibles de controlar (com ara les climatològiques). Si el que es busca és això, casi que es poden estalviar la feina.
És molt fàcil criticar amb tot el temps per estudiar els antecedents desde la tranquilitat d’un despatx la decisió que una persona (o més, tant se val) va haver de prendre en un minut, a l’estil del que fan aquells tertulians futbolístics que, comprovant després de vint repeticions dibuixant línies i congelant la imatge que aquell jugador era en fora de joc per cinc centímetres, sentencien categòricament que l’àrbitre els ha robat el partit. Però no deixa de ser una mica obscè, igual que són obscenes, en un assumpte que ha costat la vida de cinc persones, les filtracions interessades que des de part de la premsa s’efectuen de parts concretes del sumari judicial, sense tenir present que la valoració de les evidències ha d’efectuar-se de forma conjunta, i amb una clara finalitat inculpatòria.
Espero equivocar-me en la meva valoració, i espero que aquesta vegada la comissió serveixi per escatir la existència o no de responsabilitat política en un assumpte en que les responsabilitats penals, si existeixen més enllà de les dues persones que pel que sembla van iniciar el foc, ha de fixar-les la Justícia. Però sense oblidar que ningú pot ser condemnat, ni tan sols des del punt de vista polític, per prendre una decisió que ex ante, en el moment que es va prendre, i tenint present les circumstàncies, semblava raonable encara que, ex post, es comprovi que aquesta decisió no ha resultat ser la millor.
La bolsa, la vida y los especuladores
5 feb
Soy consciente de que las últimas actuaciones, o mejor dicho presuntos proyectos, del gobierno presidido por Rodríguez Zapatero no son un alarde de coherencia, pero eso no implica que cualquier cosa que haga o diga tenga que ser una tontería sin sentido, como muchos parecen creer, o pretenden que creamos.
Por eso me resulta curioso que, cuando Zapatero apunta a los especuladores como responsables del desplome de la bolsa de los últimos días, sea criticado por ello (por ejemplo aquí) por personas que llevan meses efectuando y/o reproduciendo predicciones apocalípticas sobre la economía española. Porque, digo yo, la espantosa situación de la economía española que estas personas llevan tiempo describiendo, no ha impedido que nuestra bolsa (Ibex 35) pasara de los 9.486,30 puntos en que cerró en la primera sesión de 2009, a los 11.140,90 a que cerró el pasado día 2 de febrero de 2010, con un aumento ni más ni menos que del 17,44% (y en antes había llegado hasta los 12.222,50 del día de Reyes, un aumento del 28,84%). Y si con tan mala situación se ha producido esta subida ¿por qué entonces esta caída del 9,31% (hasta los 10.103,30 puntos del cierre de hoy)? ¿Es que los inversores se han enterado ahora de lo que nuestros gurús tweeteros llevaban tiempo predicando? ¿Qué motivos económicos justifican esta súbita caída? Quiero decir, motivos que no existieran el 2 de febrero, claro.
Pues pocos o ninguno. Yo hace ya tiempo de creer que el comportamiento de la bolsa tenía relación directa o inmediata con la situación económica,no soy tan crédulo. Sé que hace ya tiempo que circulan por el mundo capitales especulativos, que igual se fijan en la bolsa, que en el petróleo, que en los productos agrícolas, y hacen subir o bajar los precios en su propio beneficio. Y lo demás les importa poco. Así que demos a cada uno su culpa, y en este caso el sistema que permite eso tiene una gran culpa.
Simplificando, no es tan complicado de entender: si yo tengo unas acciones (muchas acciones, solo o con otra gente) que cotizan a diez, puedo vender a nueve, o a ocho, si soy capaz de meter tanto miedo en el mercado que haga que la cotización baje hasta seis, o hasta cinco. Cuando esté ahí, vuelvo a comprar, y tengo las mismas acciones del principio, más unos buenos dineros (la diferencia entre los 8 o 9 a los que vendí y los 5 o 6 a los que recompré). Eso, y no otra cosa, explica que una empresa pueda bajar aparatosamente después de anunciar un aumento del beneficio o del dividendo a repartir. Lo demás son mandangas.
Y sí, es simplificar mucho, la realidad tiene más recovecos que todo esto, pero a grosso modo, por aquí van los tiros. Que tan bobos tampoco somos.





