Algunos fumadores no quieren entender

Se difundía ayer la notícia de que en Euskadi se está preparando una ley que prohibiría cosas como fumar en el coche si hay menores, o fumar en algunos lugares abiertos (por ejemplo parques infantiles). Está bien, aunque para mí aun se queda corta.

Al mismo, tiempo, el autodenominado Club de Fumadores por la Tolerancia presenta medio millón de firmas, dicen, contra la nueva ley estatal en preparación. Ya me referí a estos señores y señoras en una entrada anterior, y debo reafirmarme en lo que entonces dije, y añadir alguna cosa más, porque como se suele decir, no hay peor sordo que el que no quiere oir.

Me parece cínico apelar a la tolerancia, la convivencia o el respeto, como ellos hacen para intentar justificar lo injustificable. O al manido prohibido prohibir, que por lo visto igual sirve para los toros que para el tabaco, o para reivindicar el derecho a conducir trompa, como hizo Aznar y ahora Neira, en una sociedad dónde, mira tú, tantas y tantas cosas, bastante más importantes, están prohibidas.

Se rasgan las vestiduras porque se prohibe fumar en lugares abiertos, como si fuera una aberración. Yo les pregunto: ¿qué tengo que hacer cuando voy al Nou Camp y alguien en la localidad inferior, o al lado, se pone a fumar y el humo me viene a la cara, a la nariz y a la boca? ¿Me pongo una mascarilla antigas? ¿Me voy? ¿Qué hago? ¿De qué narices me sirve a mí su tolerancia? ¿Dónde está su respeto? El día que les prohiban fumar ahí (y ese día llegará, espero) que no me vengan con respeto, tolerancia o gilipolleces varias. Y lo mismo podría decir cuando al salir de la estación de los Ferrocarriles, en las mismas escaleras, much@s se ponen a fumar, obligándome, quiera o no, a tragarme su humo, porque forzosamente tengo que ir detrás de ell@s, y les importa un pimiento. Y tantos y tantos ejemplos vividos en primera persona.

¿Y qué tiene de raro prohibir fumar en un coche con menores? Sí, debería ser obvio, pero las reacciones demuestran que no lo es tanto. E igual que, pese a ser obvio, existe legislación que impide a los padres maltratar a los hijos, aunque sea dentro de su casa, la existencia de legislación que impida ese otro tipo de maltrato que supone envenenar a los propios hijos con el humo es totalmente justificable. Estoy convencido de que muchos, la mayoría de padres o madres fumadores no lo hacen, igual que la mayoría de padres o madres no maltratamos a nuestros hijos, pero con uno solo que haya, la ley está justificada. Y como digo, se queda corta.

Sobre la prohibición de fumar en lugares interiores, la OMS es muy clara, como dije en esta otra entrada, y sólo la prohibición total es efectiva. Quien quiera fumar, que fume en casa, o en un lugar abierto dónde no tenga nadie cerca a quien pueda molestar.

Y es que, por mucho que quearis disfrazarlo, no atacamos a nadie, sólamente defendemos nuestros derecho a no respirar vuestro humo, algo que a mí me parece tan obvio que me choca hasta tenerlo que explicar. Y la legislación actual, como acreditan los ejemplos anteriores y otros muchos que podría dar, no nos garantiza ese derecho, por lo que es necesario modificarla. No criminalizo al colectivo de l@s fumadores/as, sé que sí hay fumadores que son respetuosos con los demás, y si tod@s fueran así, leyes como las comentadas serían innecesarias, igual que si tod@s fuéramos buenas personas no haría falta el Código Penal. Pero ni tod@s somos buenas personas, ni tod@s los fumadores son respetuosos y tolerantes con los que no fumamos, por lo que es indispensable proscribir legalmente esos comportamientos que afectan de pleno a nuestro derecho a la salud. Legítima defensa, se llama.

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2 Respuestas a Algunos fumadores no quieren entender

  1. Pingback: Manuel Cáceres

  2. Jose R. dijo:

    Francamente desde que se prohibió fumar en el trabajo mi salud ha mejorado. Una salud que no estaba jodiéndome yo sinó el imbécil de turno que me hacía tragar su humo. Sólo porqué siempre hay un imbécil de turno que se piensa con más derecho que yo a utilizar el aire que van a respirar los demás para solaz de su placer de yonki nicotínico, entre el conjunto de adictos a la nicotina, es necesaria este tipo de leyes.

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