Coyuntura y estructura

Las crónicas del debate del miércoles en el Congreso han puesto de manifiesto la imposibilidad de PSOE y PP de alcanzar un acuerdo sobre medidas a adoptar para superar la crisis. No es hoy mi propósito entrar a ponderar las responsabilidades en este no-acuerdo, ni tan solo comentar las estrambóticas salidas de tono de Rajoy, apelaciones a los diputados del Grupo Socialista incluídas. Lo cierto es que yo, como otros (incluido algún exministro) no esperaba tal acuerdo, y existen argumentos de sobra para justificar esta premonición.

Con o sin pacto, vengo manteniendo que se está sobrevalorando la capacidad de los gobiernos para adoptar medidas que, de un mes para otro, nos saquen de la crisis. Su margen de maniobra en estas materias es muy limitado. ¿Quiere ello decir que entonces es igual quien gobierne? En absoluto. Pero no tanto por la capacidad de unos u otros para sacarnos de la crisis, sinó por cómo se actúa para paliar sus efectos, o como mucho para preparar el terreno para cuando llegue el momento de la recuperación.

Sinceramente, creo que las fórmulas mágicas para sacarnos de la crisis no existen. Si existieran, algún gobierno, de uno u otro color,  las hubiera adoptado en algún sitio, y los gobiernos torpes tendrían bastante con copiarlas y adaptarlas a su propia realidad. Pero no, si miramos las previsiones de futuro (con todas las reservas que hay que tener en cuanto a la fiabilidad de las previsiones vistas experiencias anteriores), vemos que los países con mejores perspectivas son aquellos que ya antes de la crisis disfrutaban de economías más sólidas, y que en el furgón de cola se encuentran los que siempre han estado ahí (en Europa Occidental, Portugal, Irlanda, Grecia y España, agrupados bajo el malnombre de PIGS). Nada como para sorprenderse.

Y me temo que desde muchos sectores (incluido el propio gobierno) se están confundiendo las medidas coyunturales con las estructurales. España tiene, ha tenido históricamente, déficits importantes comparada con las economías de su entorno: una inflación más elevada, unas tasas de paro más elevadas o una excesiva dependencia del sector inmobiliario. Creo que, posiblemente, para superar esta situación será necesario adoptar medidas estructurales que permitan que nuestro país supere las carencias citadas, y así garantice a largo plazo los derechos que constituyen la manifestación del estado del bienestar. ¿Cuáles? Pues no lo sé (no sé si lo sabe alguien), pero lo que no me creo es que toda solución pase por el abaratamiento del despido, receta unívoca que proponen algunos en cuanto tienen ocasión y con cualquier excusa.

Creo que hay que huir de dogmatismos, y estar abiertos a debatirlo todo, incluso (o especialmente) lo que afecta a los sistemas de protección social y al mercado de trabajo, pero no desde la perspectiva unívoca que acabo de criticar, sino con propuestas abiertas que no descansen únicamente sobre la reducción de los derechos de los trabajadores. Y en todo caso sin engañarnos ni engañar al ciudadano, hay que dejar claro que medidas de tal calibre no pueden adoptarse de forma inmediata, y que dichas medidas difícilmente influirán de forma significativa a corto plazo en la creación de empleo, que es lo que debería ser nuestra primera preocupación.

Solo faltaría ahora que nos dijeran que esta crisis, motivada a nivel mundial por la codicia de los especuladores y facilitada por la falta de control de autoridades monetarias actuando al dictado de los profetas de la desregulación (o de la autoregulación del mercado, que viene a ser lo mismo, o en todo caso arroja los mismos catastróficos resultados), se va a solucionar de un día para otro aplicando la mágica fórmula de reducir los derechos de los trabajadores. Cornudos y apaleados … espero que encima no querrán que estén contentos.

(NOTA: Sí, el tema de hoy hubiera sido Aznar y su dedo, no el que puso a Rajoy, que debió ser el índice, sino el otro, pero la idea de esta entrada la tenía desde ayer y no pude publicarla porque me pasé el día peleándome con el blog. En todo caso, otros hablan del dedo el hombrecillo insufrible, aquí, aquí, aquí y aquí).

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4 Respuestas a Coyuntura y estructura

  1. Pingback: Manuel Cáceres

  2. Quim Loras dijo:

    Bon dia Manel, deixa’m que et faci una consideració, estic d’acord que «abaratimiento del despido» no és la gran solució per sortir de la crisis, però pot ajudar, et poso ex: si tinc 40 treballadors i he de baixar la plantilla en 20, el cost del acomiadament pot portar l’empresa al tancament, aleshores la destrucció de llocs de feina és duplica i el cost per l’administració també. No se, pensa-ho, jo estic patint aquest problema, i que consti que només parlo de les PYMES.

    Una abraçada, Quim.

    • Manuel dijo:

      Pensa que critico l’abaratiment de l’acomiadament com a mesura única, perquè alguns només parlen d’això. Si s’acompanya d’altres, com una major protecció a la persona que perd la feina o una millor formació o reciclatge per a que pugui trobar-ne una altra, crec que cal tenir-ho present, no ens hem de tancar a res.

      Al meu post hi ha un enllaç (allà on diu «propuestas abiertas») a un post de Roger Senserrich (@Egocrata), del que te’n recomano la lectura, que planteja diverses propostes de flexibilització del mercat de treball, que és el que crec que tu demanes i que jo comparteixo (també conec casos de petites empreses, no d’ara, sinó de fa temps, que van haver de tancar en no poder redimensionar-se, i és una pena).

      Gràcies pel comentari, una abraçada.

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