Telecinco se adhiere al Manifiesto de la defensa del castellano

Hace unos meses escribi una entrada en la que bajo el título El interminable tema de la lengua, me refería a la utilización política que ciertas personas y partidos efectúan del tema lingüístico, aunque para ello tengan que deformar la realidad (mentir, hablando en plata), y sin importarles que su actitud fomente los conflictos entre comunidades autónomas. No deja de ser una pena que, lo que yo he considerado siempre una riqueza, esto es, el plurilingüismo de España, muchos lo vean como un problema a erradicar. Y conste que esta visión existe en los dos lados, tanto en los que quisieran un castellano única lengua oficial en todo el Estado como en los que desearían que la única lengua oficial en Cataluña fuera el catalán (y seguro que lo mismo pasa en otros territorios).

Como por lo visto el tema es políticamente rentable, se convierte, como decía el título de mi entrada anterior, en interminable, y aquí tenemos una nueva vuelta de tuerca, en forma de Manifiesto en defensa del castellano. Habría que empezar por preguntar defensa ante quien o contra quien. ¿Cuál es la amenaza de la que el castellano ha de defenderse? ¿Quién lo ataca? Para los redactores del manifiesto parece claro: el enemigo son las demás lenguas de España. Tan lamentable como falso.

Prefiero no entrar en el contenido del manifiesto, que parte de unas premisas que creo que no se ajustan a la realidad, pero sí quiero comentar un punto que simpre me ha causado especial extrañeza: el teórico derecho a recibir la enseñanza en castellano. ¿De dónde sacan que este derecho existe? No es una pregunta retórica, si hay algún sitio donde lo ponga me gustaría saberlo. Y más allá de eso ¿Es que en castellano las matemáticas son más fáciles o más difíciles que, por ejemplo, en catalán? ¿Es que las fórmulas son diferentes? ¿Es que el seno de un ángulo, aunque aquí le llamenos sinus, no sigue siendo en catalán igual al cateto opuesto dividido por la hipotenusa? Supongo que las famílias que han llevado a sus hijos al Liceo Francés, o a la Escuela Alemana,donde la enseñanza se efectúa en las lenguas correspondientes, no eran conscientes de que estaban renunciando a tan fundamental derecho.

Creo que hay que estar muy fanatizado, o tener muy poca información, para creer que el gallego, el euskera o el catalán (se le llame así o se le llame valenciano, no deja de ser lo mismo), por no hablar de las otras lenguas o dialectos no oficiales, son una amenza para el castellano, que al menos en Cataluña, que es donde conozco la situación de primera mano, campa a sus anchas con más salud que nunca. Y no es una opinión, a los hechos me remito, en concreto a los que citaba en la entrada reseñada al principio, que no repetiré aquí.

Que el manifiesto tenga ese contenido ya nos lo podemos imaginar viendo algunos de los nombres que lo firman: encontramos entre ellos a Arcadi Espada o Albert Boadella, sobre quien no reiteraré mi opinión. Por no hablar del apoyo que le da la ínclita Rosa Díez, a quien directamente prefiero no calificar aquí para no alargarme.

Que una cadena como Tele 5 se adhiera al manifiesto, denota bien ignorancia, bien una nula sensibilidad hacía las lenguas españolas distintas del castellano (cosa que, por otra parte, pone de manifiesto claramente su programación), y significa echar más leña al fuego del teórico conflicto. Porque esto provoca que ya circulen correos pidiendo el boicot a la cadena, que seguro provocarán otros correos en sentido contrario, etc, etc, etc. lo que solo beneficia a los partidos que se alimentan de ello (en parte el PP, pero fundamentalmente y sobre todo Ciudadanos y UPyD).

Yo no veo Telecinco, ni tampoco Antena 3, por cierto, más allá de alguna serie americana de forma ocasional. No por manía, sino porque sencillamente no me gusta su programación, así que difícilmente podré verla menos. Pero tampoco soy partidario de pedir boicots. Cada cual es mayorcito para decidir qué hace y qué ve, y lo único que pretendo es que la información circule para que todo el mundo pueda tomar sus decisiones con conocimiento de causa.

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