55.316

Ayer se manifestaron en Madrid algunas personas reinvindicando el derecho a decidir. SU derecho (divino, al parecer) a decidir sobre NUESTRAS vidas, com si tal derecho existiera.

No es la primera vez que se manifiestan con esa o similares excusas. Desde la guerra de Irak esta gente el ha cogido gusto al pancartismo, y ya antes se manifestaron para decirnos con quién podemos o no casarnos o quién puede o no adoptar hijos. También pretenden decirnos cuándo podemos o no morirnos, aunque por eso aun no se han manifestado, pero todo llegará.

Como ya dije, son los que, adjudicándose de forma falaz el título de defensores de la familia o de la vida, únicamente defienden un tipo de familia y un la vida solamente como hecho biológico, independientemente de su contenido.

Aunque se supone que su religión (esa que dicen practicar y cuya interpretación más retrógrada quieren imponernos) prohibe la mentira, no tienen empacho alguno en mentir de una forma burda y descarada sobre el número de asistentes a la manifestación, multiplicando por 200, o hasta por 400, según la fuente, el dicho número.

No es que el número de manifestantes importe mucho. Por un lado, porque las encuestas indican que la mayoría de la ciudadanía apoya la reforma legal. Y por el otro, porque aunque de verdad hubieran sido uno, o incluso diez millones, no por eso tendrían más derecho a decidir sobre las vidas ajenas.

Pero cuando algunos medios hablan de asistencia masiva, Mariano Rajoy se ampara en esa presuntamente masiva asistencia para decir que la ley no hace falta (curioso silogismo: se manifiesta mucha gente, luego la ley no hace falta, este tío es un crac), o se nos repite hasta la saciedad esa cifra inventada, supongo que con la vana pretensión de que al repetirla muchas veces la mentira deje de serlo, es preciso dejar clara la verdad.

Y la verdad es que los asistentes no fueron ni el millón y pico o dos de los organizadores, ni el cuarto de millón de la policia municipal de Madrid. Sino muchos, muchos menos: entre 48530 y 72795 personas, según El Manifestómetro, o 55.316 personas según la agencia EFE, para quien efectuó el control la empresa Lynce. Si mirais las páginas indicadas vereis dos cosas que podemos calificar de curiosas: la primera es que para que resultaran los dos millones pretendidos por la organización tendrían que haber estado 41,5 personas en cada metro cuadrado (con lo cual deberían haber sido habitantes de Liliput o Pitufos), y la segunda es que hubieron más asistentes en la manifestación del día del orgullo gay de este año (58.171). Remarco esta última cifra por ser el colectivo gay uno de los objetivos preferentes de los ataques de los cristo-frikis (© César Calderón, o al menos a él se lo he leído yo), aunque también en esa ocasión los organizadores pretendieron que la cifra de asistentes era muy superior a la real.

En fin, la mani me deja la satisfacción de comprobar que a pesar del esfuerzo de convocatoria y organización, y el apoyo no dismulado del PP y de los medios de comunicación afines, únicamente han podido movilizar a los más carcundas, y una muy divertida tarde gracias a los twiteos que pude leer.

Más sobre este tema en el blog de Nacho Escolar, y otra perspectiva del mismo, con las razones no declaradas de los manifestantes, en el de Jessica Fillol.

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