Desmontando tópicos sobre el nivel educativo español

A través del blog de Nacho Escolar, me he enterado de la existencia de un estudio titulado LAS DIFERENCIAS ENTRE PAÍSES Y REGIONES EN LAS PRUEBAS PISA efectuado por Julio Carabaña, Catedrático de Sociología de la Facultad de Educación-CFP de la Universidad Complutense de Madrid.

Como el propio informe indica, PISA (Programme for International Student Assessment) es un programa desarrollado para evaluar los sistemas escolares de los países miembros de la OCDE. Creo que pocas personas habrá que no hayan al menos oído hablar de él, e incluso de los datos que contiene, aunque la interpretación de los mismos no siempre (o casi nunca, mejor dicho) ha sido todo lo correcta que debería. Lamentablemente, cuando una estadística o un informe de este tipo son publicados, parece que lo primero que se busca es cómo poder utilizarlo a guisa de arma arrojadiza contra alguien, más que intentar analizar los datos, comprenderlos y sacar las conclusiones correspondientes.

Así el informe sirve para que la oposición critique al gobierno, para que el gobierno critique a los gobiernos anteriores, para que la administración educativa critique a los docentes, para que los docentes critiquen a la administración educativa y a los padres y madres, y para que éstos a su vez critiquen a todos los demás, pero para poco más. Todo ello con la colaboración imprescindible de los medios de comunicación, que cada vez en mayor número caen en la tentación del amarillismo y del titular escandaloso y exagerado a la busca de ese, parece, cada vez más escaso lector, oyente o televidente (y de los anunciantes que vienen con ellos).

Es triste ver que en este tema (como en tantos otros por otro lado) para muchos lo importante es buscar un culpable a quien cargarle el muerto, como si así los demás miembros de la comunidad quedaran libres de culpa, cuando la realidad nos dice que lo normal es que todas las situaciones sean resultado de la concurrencia de muchos factores, estando siempre la culpa, o la responsabilidad por utilizar un término que me gusta más, bastante repartida, sin que ninguno de los implicados en el tema pueda ser considerado del todo inocente. Eso sin olvidar que, a veces, no hay culpables en un sentido estricto del término.

Confesaré que por motivos de tiempo aun no he leído el informe entero (tiene cien páginas, con muchos cuadros estadísticos), pero sí sus conclusiones fundamentales. Una, que contra lo que se nos ha vendido a diestro y siniestro, los resultados de los alumnos españoles se encuentran muy cerca de la media OCDE (o sea, que no somos el primero de la clase, pero tampoco estamos en el pelotón de los torpes)(pág. 91). Otra, cito textualmente, “que las diferencias entre los países no se deben a las características de sus escuelas, ni a nivel de sistema ni a nivel de centro” (pág. 92). ¿A qué se deben, pues? La respuesta es complicada, pero una posible explicación que resulta del informe podría ser el nivel de estudios de los padres (pág. 31), destacando que dónde hay más diferencia es entre padres sin estudios y padres con estudios primarios y medios inferiores, siendo menor la influencia de los estudios medios superiores o universitarios de los padres.

Remarco este punto porque leo hoy mismo en El País una noticia con el siguiente titular: El saber ‘se hereda’: la educación de los padres es factor determinante en el éxito escolar. El artículo se refiere a un informe de Caixa de Catalunya titulado Informe de la inclusión social en España 2009, entre cuyas conclusiones se encuentra la influencia del nivel educativo de los padres en los logros educativos de los hijos. Si bien este informe da más importancia al hecho de que los padres tengan estudios universitarios que el anteriormente comentado del profesor Carabaña, no podemos ignorar las grandes similitudes entre ambos, y el corolario que de ellos se desprende: “la necesidad de desarrollar políticas públicas de apoyo para los más desfavorecidos, que necesitan ese complemento en el acompañamiento de la educación”. Pues en ello estamos, si nos dejan.

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