En Moncloa están enfadados … ¡pues anda que aquí!

Leo en La Vanguardia que en Moncloa están enfadados porque desde el PSC se ha indicado como una de las causas del retroceso electoral la falta de acuerdo de financiación. Continúan diciendo que en Moncloa piensa que si ahora el bajón es por culpa de Zapatero, también correspondería a Zapatero el mérito de la victoria electoral del año pasado.

Volvemos aquí a la estúpida controversia de la «propiedad» de los votos. ¿Son del PSOE? ¿Son del PSC? En otros tiempos, cuando Pasqual Maragall era Alcalde de Barcelona, había quien la planteaba en términos ¿Son de Pasqual Maragall? ¿Son del PSC? Y si ya entonces esta polémica me parecía bastante estúpida, porque lo único que estaba claro es que tanto Pasqual Maragall sin el PSC y como el PSC sin Pasqual Maragall salían perdiendo, en los términos actuales lo es mucho más.

Y lo es mucho más porque creo que, aunque fuera posible disociar qué es lo que más pesó en la mente de cada elector para votar las listas del PSC en las generales de 2008, y así asignar los votos a Zapatero o al PSC, eso ahora importa poco o nada.

Mucho más importante que por qué dieron su voto los electores, es para qué lo dieron. Y creo que en eso no hay dudas: lo dieron para que se cumpliera aquello que se les prometió, entre otras cosas, la consecución de un acuerdo de financiación que, cumpliendo lo establecido en el Estatut (que el PSOE y Zapatero votaron), pusiera punto final a la insuficiente financiación que históricamente habia venido soportando Catalunya.

Pero han pasado ya muchos meses y el acuerdo no ha llegado. Y no ha llegado porque las propuestas que efectúa Zapatero (o Solbes, o Salgado) son, a juicio del gobierno de la Generalitat, en cuyo criterio confío al cien por cien, insuficientes. Quizás alguien ha hecho un mal cálculo, y ha pensado que la situación es como cuando gobernaba Convergència i Unió, que aceptaba cualquier cosa presentándola como un gran acuerdo conseguido gracias a ellos para, unos meses después, volver a abrir la negociación diciendo que aquello ya no valía. Pero no, el gobierno de Catalunya pide, exige, un acuerdo justo, que obedezca no a un mercadeo, a un cambio de financiación por votos, sino a las reales necesidades de Catalunya.

Y es normal que, en estas circunstancias, el electorado catalán se sienta defraudado y, como es totalmente lógico, lo exprese con su voto. No sé en qué medida eso ha influido en los resultados del domingo pasado, pero tengo claro que algo ha influido, y explica una parte de los votos perdidos. Igual que tengo claro que esta situación está provocándonos desde ya hace meses un desgaste (al menos en Catalunya) que nos podríamos haber ahorrado si el gobierno de España hubiera afrontado la negociación con otra disposición, digamos menos cicatera.

En manos de Moncloa, y no en las del gobierno de Catalunya, está acabar cuanto antes con esa situación. Si no lo hacen, que nadie se extrañe de que el electorado los (nos) castigue. Y de poco servirá entonces buscar culpables, aunque yo tengo claro dónde los buscaría.

Así que si alguien tiene motivos para estar enfadado, no son precísamente ni Zapatero ni el PSOE, no por este motivo, al menos.

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