Blog personal i polític de Manuel Cáceres
De lo normal y lo anormal
Mientras me duchaba hace un par de días en los vestuarios de la piscina, me extrañó oir la voz de una niña hablando con su padre en una de las duchas cercanas. Y cuando me di cuenta de que me extrañaba, me extrañó a su vez que así fuera. ¿Por qué debía extrañarme algo tan natural como que una niña se duchara con su padre? Ah, claro, pensé de una forma casi inconsciente, es normal que me extrañe, es que estamos en los vestuarios de hombres. Pero no. Bien pensado, la misma existencia de vestuarios separados por géneros (o sexos, si se prefiere) no tiene nada, pero que nada, de normal.
¿Por qué razón hombres y mujeres deben utilizar vestuarios separados?
Algunos dirán que por pudor, porque puede ser que no te guste que otra persona te vea desnudo. Es en todo caso algo respetable (aunque no lo comparta, porque mejor o peor puestas todos los de un mismo sexo tenemos las mismas cosas, y todos hemos visto desnudo a alguien del sexo contrario, así que no creo que haya mucha gente que pase el tiempo en los vestuarios observando a los demás). Pero este problema no lo solucionan los vestuarios separados, porque aunque solo te vean personas de tu mismo sexo, el caso es que te ven, y eso debería afectar igualmente a tu pudor.
Si lo que no te gusta es que te vea alguien del sexo opuesto por las connotaciones sexuales, basta con pensar que hay y ha habido siempre personas, aunque no sean la mayoría, a quienes les gustan los cuerpos de las personas de su mismo sexo, con lo que estar en un vestuario solamente con personas de tu mismo sexo no impide que alguien pueda estar mirándote de forma libidinosa (y añado que si así fuera es casi como para estar contento).
Y si el problema es que tú no quieres ver los cuerpos de personas del otro género, lo cual únicamente puede tener una motivación sexual (porque si fuera, pongo por caso, pormotivos estéticos, el género daría igual), entonces es que, como decía Diego Serrano, “tienes la mirada sucia” y de eso solo tú eres responsable.
Alguien dirá que tampoco pasa nada por que exista esta separación. Pero es que sí que pasa. Pasa, por ejemplo, que cuando voy con la família a la piscina (que es el cien por cien de las pocas veces que voy) tenemos que separarnos en la puerta de los vestuarios, de forma que no podemos estar juntos para vestir, o ayudar a vestir a los niños. Y no tendría por qué ser así.
En fin, que algún día tendremos que acabar con esta y otras prácticas anacrónicas, fruto de mentes reprimidas y, en muchos casos, hipócritas.
| Imprimir article | Aquest article fou publicat per Manuel el 06/10/2008 a les 00:29, i es trobar arxivat a Societat. Segueix les respostes a aquesta entrada a través de RSS 2.0. Pots deixar un comentari o enviar un trackback des del teu propi lloc. |


