Blog personal i polític de Manuel Cáceres
Arxiu de octubre, 2005
Iguales, pero no tanto
27 oct
Estos días, a cuenta del Estatut de Catalunya estamos oyendo por doquier hablar sobre la igualdad, sobre todo desde las posiciones conservadoras, pero también desde algunas posiciones progresistas.
Se utiliza mucho la bonita frase de que los territorios no tienen derechos, sino que los derechos corresponden a los ciudadanos (cosa evidente, lo que pasa es que cuando se dice que Catalunya tiene derecho a algo, se quiere decir que sus ciudadanos lo tienen). Se nos dice también a todas horas que todos los españoles deben tener los mismos derechos, sea cual sea la comunidad de residencia, y que el Estatut rompe la igualdad entre ellos.
Si lo tomamos en su sentido estricto, ya hoy no hay igualdad, porque con el marco legal vigente, dependiendo de la comunidad en que resides tienes unos derechos diferentes. No los básicos, pero sí otros también importantes (y si así no fuera, no sé para qué querríamos la autonomía). Y al parecer para algunos la situación actual es la perfecta por los siglos de los siglos.
Pues bien, si resulta que los territorios no tienen derechos, y que en aras de la igualdad no debemos permitir ninguna diferencia, pregunto:
¿Cómo casa con eso que, según datos oficiales del Ministerio del Interior para elegir un Diputado en Barcelona hagan falta más de noventa mil votos (el PSC tuvo en las pasadas elecciones generales 14 diputados con 1.268.028 votos) y en cambio para elegirlo en Soria no hagan falta ni quince mil (el PP tuvo 2 diputados con 29.187 votos)? ¿Es igualdad que el número de votos necesarios para elegir un diputado se multiplique por seis en función de la circunscripción? ¿No preocupa esto a los defensores de la igualdad?
Espero respuestas, pero mucho me temo que en este, como en otros casos, lo malo no es la acción, sino su autor.
Matrimonio entre católicos
24 oct
El otro día, entre las muchas cosas que uno recibe cotidianamente vía internet, estaba un mensaje con el texto que reproduzco a continuación.
Addenda posterior: Gracias a Judas, me entero de que el texto procede de Psicofonías, el blog de Psicobyte. Quede constancia del reconocimiento (y del agradecimiento).
El texto en cuestión decía:
Estoy completamente a favor de permitir el matrimonio entre católicos.Me parece una injusticia y un error tratar de impedírselo. El catolicismo no es una enfermedad.
Los católicos, pese a que a muchos no les gusten o les parezcan extraños, son personas normales y deben poseer los mismos derechos que los demás, como si fueran, por ejemplo, informáticos u homosexuales.
Soy consciente de que muchos comportamientos y rasgos de carácter de las personas católicas, como su actitud casi enfermiza hacia el sexo, pueden parecernos extraños a los demás. Sé que incluso, a veces, podrían esgrimirse argumentos de salubridad pública, como su peligroso y deliberado rechazo a los preservativos. Sé también que muchas de sus costumbres, como la exhibición pública de imágenes de torturados, pueden incomodar a algunos.
Pero esto, además de ser más una imagen mediática que una realidad, no es razón para impedirles el ejercicio del matrimonio.
Algunos podrían argumentar que un matrimonio entre católicos no es un matrimonio real, porque para ellos es un ritual y un precepto religioso ante su dios, en lugar de una unión entre dos personas. También, dado que los hijos fuera del matrimonio están gravemente condenados por la iglesia, algunos podrían considerar que permitir que los católicos se casen incrementará el número de matrimonios por “el qué dirán” o por la simple búsqueda de sexo (prohibido por su religión fuera del matrimonio), incrementando con ello la violencia en el hogar y las familias desestructuradas. Pero hay que recordar que esto no es algo que ocurra sólo en las familias católicas y que, dado que no podemos meternos en la cabeza de los demás, no debemos juzgar sus motivaciones.
Por otro lado, el decir que eso no es matrimonio y que debería ser llamado de otra forma, no es más que una forma un tanto ruin de desviar el debate a cuestiones semánticas que no vienen al caso: Aunque sea entre católicos, un matrimonio es un matrimonio, y una familia es una familia. Y con esta alusión a la familia paso a otro tema candente del que mi opinión, espero, o resulte demasiado radical: También estoy a favor de permitir que los católicos adopten hijos. Algunos se escandalizarán ante una afirmación de este tipo. Es probable que alguno responda con exclamaciones del tipo de “¿Católicos adoptando hijos? ¡Esos niños podrían hacerse católicos!”.
Veo ese tipo de críticas y respondo: Si bien es cierto que los hijos de católicos tienen mucha mayor probabilidad de convertirse a su vez en católicos (al contrario que, por ejemplo, ocurre en la informática o la homosexualidad), ya he argumentado antes que los católicos son personas como los demás. Pese a las opiniones de algunos y a los indicios, no hay pruebas evidentes de que unos padres católicos estén peor preparados para educar a un hijo, ni de que el ambiente religiosamente sesgado de un hogar católico sea una influencia negativa para el niño. Además, los tribunales de adopción juzgan cada caso individualmente, y es precisamente su labor determinar la idoneidad de los padres.
En definitiva, y pese a las opiniones de algunos sectores, creo que debería permitírseles también a los católicos tanto el matrimonio como la adopción. Exactamente igual que a los informáticos y a los homosexuales.
Más allá de lo gracioso que lo pueda encontrar cada uno (esto del humor es algo muy personal), debería servir para hacernos pensar que no deberíamos desear para los demás lo que no deseamos para nosotros, y que las personas, independientemente de su orientación sexual o religiosa, son personas, iguales en derechos y deberes.
Opinar sobre la Constitución
24 oct
Estos días ha presentado el PP su campaña contra el Estatut, fundamentada en que, según dicen, al tratarse de una reforma de la Constitución, debe tramitarse como tal.
Pero la endeblez del argumento es tan poca que me temo que, como la mayoría de campañas de esta gente, va dirigido a un público o incondicional, o poco informado, o ambas cosas. Porque, en este país, y según esa sacrosanta Constitución que tanto invocan cuando les conviene (y que tan poco gustaba a su presidente de honor cuando fue aprobada), quien decide sobre la constitucionalidad de las leyes es el Tribunal Constitucional, y lo hace a posteriori, una vez aprobadas por las Cortes, no a priori. Por lo tanto, si el Estatut es aprobado y el PP entiende que su redacción final (que no tiene por qué ser la actual) vulnera la Constitución, que lo impugne ante dicho Tribunal (cosa que todos sabemos que hará en cualquier caso) y el Tribunal Constitucional será quien lo decida.
Porque, siguiendo el razonamiento pepero, cualquier proyecto o proposición de ley presentado a las Cortes debería tramitarse como reforma constitucional solo con que alguien tuviera dudas de su constitucionalidad. Y en este caso, el Tribunal Constitucional se dedicaría solo a los conflictos de competencias y a los recursos de amparo, porque como todas las leyes serían constitucionales (ellas mismas reformarían la constitución) los recursos y las cuestiones de inconstitucionalidad sobrarían. En fin, una absurdidad más, y ya no sigo por aquí.
Pero me he fijado en que la citada campaña tiene un anuncio donde se ve una foto de tres niños, ahora ya treintaañeros, que reivindican su derecho a opinar si se quiere cambiar la Constitución. Y yo estoy de acuerdo en eso, quiero decir en el derecho a opinar sobre la Constitución, pero sobre la que ahora tenemos. Porque he de decir que yo (que no soy treintaañero sino cuarentón, palabra fea dónde las haya) nunca he podido opinar sobre esta Constitución, porque cuando se celebró el referéndum no pude votar. Y como yo, tantos y tantos españoles, según unos números que he hecho (es que a pesar de todo, soy de ciencias) y que aquí expongo: en el referéndum constitucional votaron sí unos 15.700.000 ciudadanos, que representaban algo así como el 41,60% de la población total (no del censo). Teniendo en cuenta los fallecimientos a lo largo de estos 27 años, de esos votantes del sí pueden quedar vivos algo más de 12.000.000 (es una estimación al alza realizada por mí a partir de datos del INE sobre los fallecimientos desde 1979 hasta 2004, suponiendo que los que votaron la constitución se mueren igual que los que no la votaron, quizás no muy ciéntifica, pero que a los efectos puede servir). Y esos 12.000.000 representan poco más de un 28% de la nuestra población actual. Dicho de otro modo, hay más de 30.000.000 de españolitos y españolitas, más de un 70% de la población que no votaron sí a la Constitución (que no votaron porque no pudieron o porque no quisieron, o votaron en blanco, o votaron no).
¿Quiero decir que esa es una razón por la que la Constitución debe modificarse? Es obvio que no. Países con constituciones más antiguas que la nuestra no las modifican por el solo hecho de que no quede viva ninguna persona de las que las votaron. Pero lo que no podemos hacer, ni con una constitución ni con ningún otro texto legal es sacralizarlo, como algunos pretenden (precísamente aquéllos a los que al principio no les gustaba). Porque si bien es deseable que una constitución, como norma fundante básica, tenga una estabilidad y una durabilidad en el tiempo, también es deseable que su contenido sea acorde con la voluntad de los ciudadanos a los que se aplica, que, por ejemplo ahora en España, en buena medida ni son los mismos que la votaron cuando se promulgó ni tienen por qué compartir sus mismas inquietudes.
Así que si hemos de opinar, yo me apunto. De momento, quiero opinar sobre la monarquía y sobre las relaciones de cooperación con la Iglesia Católica y demás confesiones, y no dudo que en coherencia con la preocupación que ha demostrado porque podamos opinar, el Partido Popular respaldará esta petición. ¿O no?
Insufrible hasta el infinito
21 oct
He de confesar que le tengo una especial inquina a José María Aznar, porque me parece una persona, amén de mediocre, de lo más mezquino, ruín y miserable (y a las pruebas me remito, y luego comentaré una de muestra), que nunca habría podido soñar con llegar tan alto como llegó, y que no habría llegado de no ser por un cúmulo de circunstancias fruto más del azar que de su valía personal.
Y había hecho firme propósito de no hablar de él, por entender que ya es una página pasada en la Historia de este país que es mejor olvidar, pero hete aquí que me encuentro que la prensa de hoy recoge la exaltación pública efectuada ayer por Mariano Rajoy de su figura, constatación evidente de que el hombrecillo insufrible, adecuado apelativo acuñado por Manolo Saco en sus a veces bruscos pero casi siempre acertados comentarios en 20 minutos, todavía manda, y mucho, en el principal partido de la oposición.
Por eso no puedo por menos que compartir con vosotros algunos pasajes del libro de memorias de Xabier Arzallus que con el título de Así fue debió ser presentado ayer en la Universidad de Barcelona, y que el Cuaderno Dominical de El Periódico de Catalunya recogía en su edición del pasado domingo 16 de octubre (no pongo un enlace directo al pdf que allí se encuentra porque es necesario el registro para acceder a él, aunque el registro es gratuito). No es que Xabier Arzallus sea santo de mi devoción, porque las ha hecho y dicho muy gordas, pero en mi escala se encuentra algo por encima del susodicho Aznar (cosa por otra parte bastante fácil).
En el libro cuenta cosas como la fascinación que Aznar sintió por él en un determinado momento:
Lo de Aznar con mi persona alcanzó extremos realmentepatológicos. Un miembro de su Gobierno me dijo: ‘Hubo un momento
en que tuvo más confianza contigo que con nosotros’.
¡Hay que ver, como cambiaron luego las cosas, y lo que Aznar y los suyos han llegado a decir de Arzallus!
También nos habla de la gran capacidad intelectual de Aznar:
No te aportaba ningún análisis de nada, no proponía nada. Supongoque tendría una riquísima vida interior, para compensar.
Y nos explica por qué Aznar quiso los votos del PNV para la investidura y el alto precio que por ellos pagó:
No sé por qué Aznar tenía tanto empeño en lograr nuestro voto parasu investidura, pero el caso es que lo tenía y no dudó en pagar un precio
relativamente alto para lograrlo
Alguien nos contó que toda su obsesión era conseguir tantos votoscomo los que logró Felipe González cuando fue investido presidente.
Esto no es nuevo, siempre hemos sabido que este individuo era un acomplejado a quien la sombra de Felipe González persiguió durante largo tiempo. Y por culpa de su complejo (el mismo que le llevó a invertir dinero público para conseguir una medalla), no dudó en pagar un alto precio, que además no pagó él, sinó que pagamos todos. Pero claro, era un momento en que los vascos y catalanes eran buenos (aunque antes habían sido malos y luego volvieron a serlo).
Y para ilustrar su sectarismo, aquí está lo que le dijo al jesuita José María Martín Patino:
A Martín Patino lo habían invitado los de Elkarri para alguno de sus actos. Y como él es un hombre muy abierto [...], les dijo que sí.Al cabo de cierto tiempo, Martín Patino coincidió con Aznar en un acto. [...] Estaba ya en su segundo mandato.
Y se acercó a Martín Patino y le dijo: ‘Me han dicho que usted participa en no sé qué de Elkarri’.
Y el otro respondió: ‘Pues sí’.
Y entonces Aznar le espetó: ‘Usted recibe una subvención que le concede el Gobierno en concepto de… (y le citó de qué era). Pues olvídese de esa subvención’.
Como digo, insufrible hasta el infinito.
Elogio de la política
19 oct
Aunque sé que los tiempos no son propicios para ello, dos posts recientes de Fëarûth y Egocrata me han hecho pensar en algo que hace tiempo me incomoda, como es el mal concepto en que muchos ciudadanos parecen tener a la política y a los politicos, sea cual fuere la definición que hagamos de este último término.
Así, según el Barómetro del CIS del pasado mes de mayo, un 8,3% de encuestados cita a la clase política o los partidos políticos dentro de los tres principales problemas de España. Y pese a que el porcentaje está lejos del correspondiente al paro, el terrorismo o la inmigración, no deja de ser preocupante que se considere a la política un problema en si misma. Y en el mismo estudio, más de la mitad de encuestados consideran la política poco o nada importante, cosa que me cuesta entender si pienso en cómo dependen nuestras vidas de una decisión política.
¿Cómo hemos llegado a este punto? Antes de que nadie me lo diga, es obvio reconocer que la conducta desarrollada por ciertas personas mientras desempeñaban cargos públicos puede explicar esto en parte. Pero no en su totalidad. Creo que antes de que existiera Roldán, por citar un caso paradigmático, la política tampoco estaba demasiado bien vista. También es posible que los muchos años de dictadura (o los pocos años de democracia real de que hemos disfrutado en este país llamado España a lo largo de su Historia) también tengan mucho que ver. Es normal que en una dictadura el ciudadano no sienta el gobierno o la política como algo suyo, y más aun si desde el propio poder la política es denostada y presentada como algo negativo. Aunque anecdótica, la famosa frase de Franco, “haga como yo, no se meta nunca en política” es muy indicativa.
Pero creo que, junto a esto, hay un intento deliberado de alejar al ciudadano de la política, presentando la política, y todo lo que la rodea, como algo negativo, y cada día lo vemos manifestarse en los medios de comunicación, y no solo en el ámbito de la información, sino también en el del entretenimiento. Un intento, además, que visto lo visto ha conseguido su objetivo.
Desde esta perspectiva, cualquier acuerdo es entre formaciones políticas se nos presenta como un trapicheo, un cambalache dónde se intercambian inconfesables prebendas, pese a que la negociación y el pacto es algo básico no solo en la política, sino en la sociedad. Las mayorías absolutas son negativas porque se aplica el rodillo (y no digo que a veces no pase), pero las mayorías relativas también lo son porque no hay estabilidad y las minorías tienen una fuerza no proporcional a su apoyo electoral. Si una propuesta contenida en un programa electoral no se cumple, nunca importa si ha habido un cambio de coyuntura u otras razones que hayan hecho imposible su cumplimiento, siempre se trata de un engaño premeditado. Y aunque es cierto que a veces un Parlamento puede parecer una olla de grillos ¿no sucede eso también en las reuniones de una comunidad de vecinos? Cierto que es legítimo, y creo que aconsejable, tener una mayor exigencia con nuestros representantes de la tendríamos con un ciudadano de a pie, pero no olvidemos que, al fin y al cabo, son personas.
Pasemos pues de la actividad a la persona: el político, siempre acompañado por la frase todos son iguales. Deberíamos empezar por definirlo: ¿qué es un político? ¿lo es cualquiera que se interesa por lo público? ¿lo es un militante de base de un partido? ¿lo es solamente si tiene un cargo orgánico, o es preciso que desempeñe un cargo público? ¿y una vez se es político, la situación es reversible, o se es hasta la muerte, aunque se deje el cargo? Desde esta visión caricaturesca que aquí critico, parece que vivimos en un mundo de gente honrada, que desempeñan sus diversas ocupaciones, todas muy honorables, de forma intachable, y que en el momento en que pasan a ser políticos (sea cual sea este momento) sufren una especie de enajenación mental que les convierte en deshonestos, intrigantes y mentirosos, amén de en unos inútiles que no saben hacer la o con un canuto y si no fuera por la política estarían durmiendo en el recinto de un cajero automático. O quizás es que este tipo de gente ya es así de nacimiento y por eso acaban en la política, como la cabra que tira al monte.
Exagero a propósito, pero algo o mucho de eso hay. En lo que nadie piensa es que dedicarse a la política supone interrumpir una carrera profesional, que puede ser muy difícil de recomponer posteriormente; que el cargo público no tiene ninguna estabilidad laboral, pues depende de los electores o de quien lo ha nombrado; que para ellos las jornadas tienen muchas más de ocho horas y no hay domingos ni festivos o que los sueldos que se cobran no tienen comparación (en peor) con los de la empresa privada, a igualdad de dedicación y responsabilidad. ¿Cuánto cobraría el Director General de una empresa con un presupuesto como el Ayuntamiento de Barcelona pongo por caso, y cuánto cobra el Alcalde de Barcelona?
Alguien me dirá que entonces tiene que haber otra compensación oculta, pero creo que es suficiente satisfacción el poder llevar a la práctica, con mayor o menor fortuna y acierto, proyectos que, de forma equivocada o no, que eso es opinable, se creen beneficiosos para el conjunto de la ciudadanía. Pero, lamentablemente, si eso lo haces desde una ONG eres tope solidario y concienciado, y si lo haces desde un partido …
Y luego está el tema de que todos son iguales. Y no. Igual que aunque un juez o un abogado sean condenados eso no convierte a todos los jueces o abogados en delincuentes, que un político delinca no convierte tampoco a toda la clase política en delincuentes. Y que un político mienta no quiere decir que todos sean mentirosos. Evidentemente hay políticos que mienten y políticos que delinquen, pero por mucho ruido mediático que generen, no dejan de ser una ínfima minoría. Lo único seguro es que todos los políticos se equivocan alguna vez, como todas las personas, algunos hasta se equivocan muchas veces, pero en democracia los electores tienen en su mano apearle del poder.
Y si esta mala imagen de la política y los políticos perjudica a toda la sociedad, creo que lo hace de forma especial con la izquierda.
Perjudica a toda la sociedad porque la visión negativa de la política causa que los ciudadanos no se impliquen, no participen ni activa ni pasivamente de ella, y cuanta menos participación haya, menos representará la política los intereses de los ciudadanos. Las elevadas tasas de abstención en Estados Unidos deberían servirnos de ejemplo.
Perjudica especialmente a la izquierda por varias razones: la mala imagen de la política ha impedido solucionar de una vez por todas el problema de la insuficiente financiación pública de los partidos políticos, lo que además de perjudicar más a la izquierda que a la derecha, en cuyo presupuesto tienen un mayor peso otras fuentes de financiación como las donaciones anónimas ha provocado el criticable recurso a la financiación irregular, que con razón ha contribuido a empeorar la imagen de la política, en una especie de círculo vicioso. Por otro lado, siendo en general el elector de izquierdas más exigente en lo ético que el de derechas (y ya me parece bien que así sea) y mucho más propenso a quedarse en casa y no votar si encuentra algo reprobable, como Fëarûth nos cuenta en el post que he citado al principio, las críticas generalizadas a la clase política tienen en nuestro electorado un gran efecto desmovilizador.
Ante esto, mantengamos espíritu crítico, pero no solo con la política y los políticos, sino con todas las informaciones que por diversos caminos nos llegan, no efectuemos ni aceptemos generalizaciones injustas, castiguemos con la dureza necesaria los comportamientos incorrectos, pero no criminalicemos de forma global. El ejercicio de la política, del gobierno, es algo tan difícil como necesario (salvo quizás para los anarquistas), no lo olvidemos. Y tengamos claro que si nosotros no hacemos la política, la política se hará igualmente sin nosotros.
Ataque a Red Progresista
16 oct
Aunque no sería necesario, quiero dejar constancia de mi condena al ataque sufrido por Red Progresista la pasada tarde, cuyos autores, tras borrar los archivos del sitio, dejaron un logo de red liberal.
Desconozco la autoría de los hechos, aunque es evidente que se trata de algún tarado/a enemigo de la libertad de expresión (al menos de la ajena), de esos que tanto abundan en ciertos lugares. Por si eso fuera poco, ya hay quien está diciendo que es un ataque simulado por la propia Red Progresista, no sé si con la colaboración de los servicios secretos de Marruecos o sin ella, y con alguna turbia intención que solo esas mentes calenturientas pueden percibir.
En fin, como se suele decir, lo que no nos mata nos hace más fuertes. Adelante.
Cantos revolucionarios
15 oct
Parece que, ya en el siglo XXI, los cantos revolucionarios son algo pasado de moda, aunque la verdad es que todavía quedan demasiadas injusticias (solo una ya sería demasiado) que posiblemente merecerían una revolución.
Todo esto viene a cuento de que he descubierto una web en francés titulada Le drapeu rouge (algo así como la bandera roja) que contiene una recopilación de cantos revolucionarios de diversas épocas y países, con letras en diversos idiomas, músicas en formato midi y hasta partituras de algunas de ellas. Dicho queda.
Solidaridad versus crecimiento
13 oct
Me ha llegado al ordenador un escrito de Ramón Tremosa que creo explica bastante bien el por qué Catalunya necesita un nuevo modelo de financiación. No quiero decir que lo suscriba al cien por cien, pero creo que es interesante como elemento de debate y por ello lo reproduzco (aun sin permiso del autor):
El nuevo Estatuto catalán nace por acuciante necesidad: el PIB y la renta disponible por cápita y la productividad por ocupado en los últimos años están estancados en Catalunya. En 2003 y 2004 el 90% de la destrucción del empleo industrial español se produjo en Catalunya, que ya no participa en los nuevos sectores económicos generadores de alto valor añadido como la aeronáutica o la biomedicina (5% y 6% del total estatal, frente al 60% y 80% madrileño). Hay casi 1,5 millones de catalanes que viven con una renta disponible inferior a la media española, afrontando niveles de precios mayores que la media estatal (25% en IPC y 100% en vivienda). El secular déficit de infraestructuras que no responde a una conjunción astral desfavorable sino a una asfixia premeditada (Trias Fargas, 1985), limita el crecimiento económico catalán y ahoga sus expectativas de futuro: hoy hay barrios del cinturón de Barcelona con un fracaso escolar del 50% a los 16 años y comarcas enteras se acercan al desierto industrial: de seguir así en 2015 Catalunya será un territorio pobre en el contexto español, con las variables “per cápita” antes citadas inferiores a la media estatal.Una de las causas del estancamiento es el déficit fiscal catalán con el Gobierno central: la persistente y creciente diferencia entre los impuestos que recauda anualmente en Catalunya dicho Gobierno y el gasto público que recibe del mismo descapitaliza la economía catalana (últimos datos: Generalitat 2001, 11.307 millones de euros, 9,2% del PIB catalán; Funcas, 2003, 14.230 millones de euros, 9,7% del PIB: 452 euros por segundo) La negativa a publicar las balanzas fiscales del actual Gobierno socialista, tal como ya hizo el PP, alimenta la sensación de expolio fiscal: el talante no alcanza a las memorias de gasto público liquidado, no presupuestado, por territorios en España.
Los defensores del statu quo insisten repetidamente en la idea de igualdad. Hay que distinguir entre la deseable igualdad de oportunidades y la perversa igualdad de resultados. Hoy en España, después de impuestos pagados y de transferencias recibidas, se inviertan posiciones en el paso del PIB por cápita a la renta disponible por cápita, entre autonomías pagadoras como Catalunya y receptoras como Castilla y León (Funcas). Todo sistema de nivelación de cualquier Estado federal establece límites al que paga y al que recibe, para evitar los efectos perversos de la “inversión de ránkings”: ahogar la capacidad de generación de riqueza del que aporta en exceso y generar incentivos de subdesarrollo racional en el que recibe también en exceso.
Racional underdevelopment es el documento 114/2001 del Banco de España. Referido a Italia. Desmet y Ortuño concluyen que las transferencias fiscales públicas no estimulan el crecimiento económico: su carácter estructural hace que las regiones menos desarrolladas acepten racionalmente permanecer subdesarrolladas mientras continúe el carácter estable de las subvenciones. Eurostat muestra que, a pesar de la masiva recepción de fondos europeos y estatales entre 1997 y 2001 el PIB por cápita de las regiones del Sur de Italia ha descendido de 67% al 66% de la media europea, en unos años de notable deslocalización industrial de empresas del norte de Italia…. Hacia el Este europeo.
Ante el espectacular crecimiento de estos últimos países, sin subvenciones públicas por cierto, Poschmann (1998) también cuestiona dicha eficacia al concluir que <
>. Celebro el extenso catálogo de servicios sociales que algunas autonomías ofrecen a sus habitantes, pero con la actual financiación hoy la Generalitat no puede ofrecerlos a los catalanes de rentas más bajas: municipios del cinturón de Barcelona de 60.000 a 150.000 habitantes apenas disponen de residencias de ancianos, guarderías, piscinas, bibliotecas o polideportivos públicos. La economía de peaje privada catalana, que históricamente ha tenido que suplir la falta de stock de capital público, empieza en autopistas, escuelas y hospitales privados y alcanza ya el bañarse o el jugar al fútbol. Y no vale cargarle todas las culpas a la Generalitat, que hoy sólo recauda el 20% de los impuestos de Catalunya. En este debate faltan también referencias a la eficiencia económica. El estancamiento catalán guarda relación con la no descentralización de impuesto de sociedades y el régimen común ha sido lesivo: si las autonomías son muy diferentes en dimensión y especialización productiva, ¿es eficiente un café para todos en la distribución de los impuestos? La patronal egarense CECOT apoyó hace un año, por razones de eficiencia, una financiación equivalente a la foral, que hoy suscriben cámaras de comercio, agrupaciones empresariales y colegios profesionales de Catalunya (Fomento del Trabajo ya lo pidió en 1898). Y CC.OO y UGT argumentan que con un déficit fiscal catalán del 10% del PIB no hay en Catalunya politica social posible.
A diferencia de las grandes empresas de servicios madrileñas, las empresas industriales catalanas compitan en mercados internacionales abiertos y no regulados. Ello determina una muy asimétrica presión fiscal sectorial y territorial. Gaëtan Nicodème afirma que las empresas manufactureras europeas están fiscalmente discriminadas frente a las empresas de servicios europeas de telecomunicaciones, energía y agua (DGEFA, 175/2002): estas últimas obtienen de los reguladores estatales jugosas deducciones en el impuesto de sociedades (ingeniería fiscal), llegando a pagar un tipo impositivo efectivo final en el impuesto citado hasta un 50% inferior al de las empresas industriales. Es urgente aplicar a estas últimas en Catalunya una política fiscal pro-competitiva al estilo irlandés o vasco, donde las empresas pagan entre un 10 a un 15% del beneficio en términos de cuota líquida, lo que fomenta decisivamente la reconversión industrial hacia sectores de mayor valor añadido. Lo que no ha hecho nunca el Estado pretende hacerlo la Generalitat.
Euskadi está protagonizando una transformación industrial reconocida y premiada internacionalmente (Michael Porter,2002; Financial Times, 2003): las exportaciones vascas aumentaron un 25% en el 2004, un 75% en sectores de valor añadido alto y medio-alto, y acaban de superar por primera vez las exportaciones de Andalucía. Por el contrario, en los últimos años ha sido muy larga la lista de industriales catalanes que han ido a Madrid a solicitar las deducciones que obtienen sus competidores de otros países en el impuesto de sociedades y que han vuelto sin nada con un golpecito en la espalda. Exportando servicios pero sin tradición industrial alguna. Madrid es simplemente indiferente a las necesidades de la manufactura industrial y exportadora catalana. Hoy el sector público español alcanza el 40% del PIB y ostenta un poder regulador sin parangón (que hacen hoy del puente aéreo Barcelona-Madrid-Barcelona el más transitado del mundo: ¡qué paradoja de la descentralización en España!); un elemento clave de la competitividad empresarial pasa por la complicidad total de la Administración hacia su industria.
Un modelo de financiación autonómica eficiente, aunque sea asimétrico, y que impulse el crecimiento económico catalán irá en beneficio de todos. Michael Porter afirmó en Bilbao en 2002 que la grandeza de los EE.UU no se debe a Washington DC, sino a que los Estados son casi independientes fiscalmente y practican una fuerte competencia en política fiscal, que fuerza a reducir el gasto público superfluo y hace más eficiente el sector público.
Mucho de todo esto hay detrás del sí del 90% del Parlamento catalán al nuevo Estatuto.
Qué bien, resulta que soy sociata!
11 oct
Después de unos días en que me he tenido que dedicar a la defender la conciencia nacional de Cataluña y el indudable apoyo que los nacionalistas tienen y han tenido en esta tierra (y mira que me fastidia, pero lo que es, es) y de que mis posiciones en defensa de la propuesta de Estatuto de Cataluña fueran metidas en el mismo saco que las de los llamados nacionalistas excluyentes (que al parecer son solo los periféricos, no los españoles), echándole un vistazo a las Crónicas del Planeta Barbaria obra de Gulliver, encuentro un test político que, respondiendo 40 preguntas, te situa en un lugar u otro del espectro.
El test esta en inglés y orientado a los yanquis, pero como veo que es aplicable en general me decido a cumplimentarlo. Y el resultado es este:
| You are a Social Liberal (71% permissive)and an… Economic Liberal (15% permissive) |
Yo, viendo escrita dos veces la palabra liberal, ya me empezaba a asustar. Solo faltaría que me hubiera convertido en liberal, a mi edad, y no por Adam Smith, sino porque una gran parte de los que ahora se cuelgan esa etiqueta lo hacen para no llamarse fachas, directamente. Pero lo que viene luego me tranquilizó:
| You are best described as a:
Socialist
Link: The Politics Test on Ok Cupid |
¡Ah bueno! ¡Soy socialista! Pues menos mal, porque si no ya me veía rompiendo el carnet. Claro que, viniendo de dónde viene, no sé si tiene mucho valor el calificativo.
Luego había otro cuadro, que no reproduzco, dónde quedo un poco por debajo de la barbilla de Hillary Clinton (soy más económicamente intervencionista que ella, al parecer), y entre Gorbachev y Gandhi (menos intervencionista en lo social que aquél y más que éste). Lo mejor que todo es que estoy cerca de la esquina opuesta a Pinochet.
En fin, ahora en serio, la cosa sirve para entretenerte, por lo menos.
Escolta, Espanya
10 oct
Escolta, Espanya, – la veu d’un fill
que et parla en llengua – no castellana:
parlo en la llengua – que m’ha donat
la terra aspra:
en’questa llengua – pocs t’han parlat;
en l’altra, massa.
(texto íntegro en catalán de esta y otras poesías de Joan Maragall)
Escucha, España, – la voz de un hijo
que te habla en lengua – no castellana
hablo en la lengua – que me ha dado
la tierra áspera
en esta lengua – pocos te han hablado
en la otra demasiados.
Corría el año 1898 cuando Joan Maragall escribía estos versos, y al parecer, la misma España que entonces no le escuchaba, ahora, más de cien años después, tampoco quiere escuchar a su nieto Pasqual Maragall, como representante legítimo del pueblo de Cataluña en su calidad de President de la Generalitat de Catalunya.
Las reacciones a la propuesta de nuevo estatuto de Cataluña parecen demostrar que la España plural es algo que solo figura en los libros, pero en lo que al sur del Ebro poca gente cree. Y no lo digo porque el nuevo estatuto no pueda ser criticado y modificado. Seguro que sí, yo mismo lo critico en más de un punto. No podemos olvidar que el mismo es el fruto del pacto entre cuatro grupos parlamentarios, lo que además de quitarle coherencia y aumentar su volumen, provoca que, posiblemente, no pueda ser suscrito al cien por cien por ninguno de los grupos que lo han apoyado. Pero en Cataluña sí hay un amplio consenso en lo fundamental, por mucho que haya quien pretenda hacernos creer que es cosa de los políticos, no de los ciudadanos. Así es y las encuestas lo demuestran.
Ante eso, la respuesta de España no ha sido la de iniciar un proceso de discusión serena y, en su caso, reforma de aquellos extremos con los que no se esté de acuerdo. La respuesta ha sido brutal: la agresión verbal, el insulto, la descalificación, las llamadas al boicot …
Yo ya me esperaba esto del PP y sus satélites. ¿Qué esperar de gente que saben que sus votos en Cataluña son prácticamente de ultraderecha y no los van a perder y han comprobado que el anti-catalanismo da réditos en el resto de España? ¿Qué esperar de quienes mintieron en el 11-M y aun hoy sostienen que los atentados fueron un montaje del PSOE y los servicios secretos españoles y marroquíes para poner a Zapatero en La Moncloa a cambio de Ceuta y Melilla? Es evidente, mentiras e intoxicación.
Pero no me lo esperaba de los sectores progresistas, que han caído en esa vorágine de descalificaciones con una facilidad digna de mejor objeto. Ora se nos llama insolidarios, ora se nos intenta demostrar que Cataluña no es una nación (y no es que eso me importe mucho). Cualquier que defienda el Estatuto pasa a ser un peligroso nacionalista excluyente. ¿Cuál será la próxima? Yo comprendo que el PP aprieta y que no puede parecer que hay un entreguismo a lo que viene de Cataluña. Pero de ahí a decir lo que se está diciendo … ¿Es insolidario acaso pretender acabar con una situación de mala financiación que afecta, sobre todo, a las clases más desfavorecidas de Cataluña?
No he leído a nadie que se plantee si las reclamaciones competenciales son o no adecuadas. Nadie se preocupa por si es justo lo que Cataluña aporta y lo que recibe. Parece que eso no importe. O que se piense: si es injusto, que se jodan. ¿Por qué no entramos a tratar las cuestiones concretas y nos dejamos de demagogia y propaganda?
La estrategia es perfecta para conseguir un avance electoral de los nacionalistas y los independentistas en Cataluña y un avance electoral del PP en el resto de España, y ese será su efecto si las cosas siguen así. Y los que ni somos nacionalistas ni somos del PP aquí estamos, gritando en el desierto, y recibiendo por todos los lados.
En fin, prefiero pensar que Zapatero cumplirá aquella promesa que le oí cierta tarde de 2003 en el Palau Sant Jordi (salvando inconstitucionalides, claro). Aquella promesa tuvo mucho que ver en el resultado de las elecciones catalanas, y tras aquella promesa Zapatero llegó a ser Presidente del Gobierno de España. No lo olvidemos.



